No sería honesto negarle a Vigalondo suficiente habilidad y talento como para llegar a realizar buenas películas: contamos con un botón de muestra en la tan sorprendente como imperfecta Los cronocrímenes (2007), una película en la que un planteamiento original y un guión milimétrico (aunque sostenido sobre una trampa munchausiana), conseguían mantener el interés del espectador más allá de los muy efectivos recursos dramáticos del monumental Karra Elejalde.
Aquella película ejemplificaba a la perfección las grandes virtudes y los pequeños defectos del jovencísimo realizador: originalidad, atrevimiento y una voluntad de reinterpretación de los géneros a la luz de la síntesis de lo diverso. Por el contrario, con su renuencia a mantenerse detrás de las cámaras conseguía mostrar una incapacidad interpretativa que oscurecía el magnífico trabajo del actor principal, aunque eso no fuera suficiente para estropear una película notable.
Podría decirse que en Extraterrestre ha sabido pulir alguno de esos errores; sin embargo, el director español parece haber sufrido en su necesaria evolución un lastre adaptativo, quizá debido a su desarrollada faceta cortometrajista: este largo adolece de la densidad necesaria en demasiados aspectos como para resultar memorable, y aunque la estructura resulte firme, muy pronto se deshilacha el papel de estraza que la cubre, dejando en evidencia algunas miserias.
No se me entienda mal: por densidad no me refiero a profundidad argumental, del todo innecesaria en una comedia ligera (porque esto, y no otra cosa, es Extraterrestre) o a complejidades de la trama (un aspecto en el cual andaba sobrada Los cronocrímenes). No, a lo que me refiero es a inexistencia de matices en la única idea principal sobre la que aquélla se desarrolla y a la ausencia de un mínimo tratamiento de los personajes por encima de la mera caricatura o el tópico burlesco.
De la primera objeción, podría decirse que corresponde en gran medida a la ya mencionada deformación profesional de Vigalondo: alguien acostumbrado a expresarse en cuatro o cinco minutos tendría suficiente con una buena idea para hacer una película. Aunque no puede descartarse que semejante procedimiento halle su germen en un atavismo del cine hispánico: la querencia por la comedia de situación con líos de faldas, necesariamente frívola y extraordinariamente simple.

Extraterrestre se basa en una única idea feliz a la que se retuerce hasta sacarle casi todo el jugo, que resulta ser bien poco para llenar una hora y media de película, con lo que el resultado queda en ese aspecto un tanto desleído. No debe sin embargo menospreciarse la capacidad del director/guionista para conseguir arrancar más de una risa al respetable (lo que incluye al que suscribe estas líneas), aunque los gags más ocurrentes no pasen de tres o cuatro y queden un tanto difuminados en todo el metraje.
La segunda objeción es más seria y echa por tierra, de no corregirse, las ambiciones de Vigalondo para convertirse en un director de renombre.
El acento del reproche no debe ponerse en que sus personajes respondan a clichés más o menos logrados, puesto que otro tanto podría decirse de los Pagafantas o Carlitros de las películas de Borja Cobeaga, a la sazón mucho más elaborados que los protagonistas del filme de Vigalondo y sustentos en sí mismos del grueso de la trama de aquéllas.
No, donde la cosa se pone grave es en el tratamiento de los personajes femeninos, circunstancia que concurre tanto en Los cronocrímenes como en Extraterrestre: en ellas, las chicas son meros objetos decorativos, sexuales para más inri, en los que su simplicidad contrasta con el más adecuado (aunque insuficiente) dibujo de la personalidad de los intérpretes masculinos.
Si en Los cronocrímenes, Bárbara Goenaga resultaba poco más que una víctima propiciatoria, con desnudo integral gratuito incluido, en Extraterrestre Michelle Jenner apenas constituye el objeto de deseo de los tres hombres que componen el grueso del reparto y el premio final para el vencedor. Bien es cierto que aquí el que se desnuda es Julián Villagrán, pero ello no compensa el hecho de que las aportaciones de Jenner se reduzcan a ser mera réplica de los personajes masculinos principales.

No debemos abundar, sin embargo, en la anécdota: el lastre de Extraterrestre reside en su ligereza, un síntoma demasiado extendido en la cinematografía española, y probable fruto del contagio de las comedias televisivas basadas en el humor castizo pasado por el tamiz del absurdo, un descafeinado remedo de fórmula ensayada con éxito hace cuarenta años por los inigualables Monty Python, que no renunciaban, sin embargo, a la densidad que reclamaba una parte del público menos propensa al chascarrillo fácil.
Como contrapartida a las críticas, debe hacerse notar que Vigalondo es capaz de sacar una película adelante con un presupuesto ínfimo y una economía de medios notable: en sus realizaciones no hay nada más que inventiva, aunque a veces resulte también economizada en exceso. No ansía los grandes presupuestos ni precisa de dei ex machina para cerrar una historia; trabaja sobre el papel y el terreno, no requiriendo de grandes soluciones visuales (aquí, la nave espacial y la invasión extraterrestre son un puro MacGuffin que sustenta la situación para una comedia de enredo). Eso no debe sino contarse en su haber, y nos habla de un talento esculpido a base de trabajo y no de imposturas artísticas.
Vigalondo se ha embarcado en un proyecto internacional, Supercrooks (prevista para 2014), que cuenta en los cómics de Mark Miller (autor de Kick ass) con un sustrato argumental lo suficientemente sólido como para corregir las pequeñas fallas de su innegable habilidad como guionista. Esa debe ser la piedra de toque que muestre su verdadero talento como realizador.
Hasta entonces, parece que debemos contentarnos con disfrutar (y olvidar rápidamente) aquello que no parece más que un episodio largo de cualquier comedieta televisiva de las que abundan hoy día en la pequeña pantalla.
Escribe Ángel Vallejo

| Título | Extraterrestre |
| Título original | Extraterrestre |
| Director | Nacho Vigalondo |
| País y año | España, 2011 |
| Duración | 90 minutos |
| Guión | Nacho Vigalondo |
| Fotografía | Jon D. Domínguez |
| Música | Jorge Magaz |
| Distribución | Vértigo Films |
| Intérpretes | Michelle Jenner (Julia), Julián Villagrán (Julio), Carlos Areces (Ángel), Raúl Cimas (Carlos), Miguel Noguera (tipo) |
| Fecha estreno | 23/03/2012 |
| Página web | http://www.extraterrestrelapelicula.es/ |