Espérame mucho
Escribe Gabriela Mársico
A partir de la pérdida de su trabajo, Ignacio, Nacho (Fernando Becerril) padre de familia, y de la pérdida de la memoria progresiva de Gloria (Margarita Sanz) su mujer, se cuenta la historia de la protagonista, Marcela (Natalia Esperón), que no sólo perderá su trabajo, sino además, se verá en la disyuntiva de hacerse cargo de sus padres, y dejar así escapar la posibilidad de realizarse, cumplir sus sueños y ser feliz en este mundo... eso es en parte lo que nos cuenta, con tintes melodramáticos, pero sin caer en puro sentimentalismo, y con una visión comprometida, Juan Pablo Villaseñor.
La pérdida del reino
Las calles se fueron, las casas también se fueron. Las personas ya no están. Ya no son. La ciudad que estoy buscando está en otra parte.
Con estas palabras reveladoras por su poesía se describe la situación de la capital mejicana, y sus habitantes. Esta sensación de extrañeza, de aislamiento y falta de conexión con el otro, una especie de exilio en el propio lugar se manifiesta con claridad en Gloria, una antigua maestra, madre de Marcela, y esposa de Nacho, que sucumbe a la presión de la vida diaria, alienada tal vez por la terrible soledad y abandono que sufre en su propio hogar.
Marcela, sin embargo, se esfuerza por salir adelante, planea poner una academia de baile de salón con una amiga. Mientras tanto da clases particulares y en una academia, además de ocuparse y velar por el bienestar de sus padres, a los que visita periódicamente. Sin embargo, comprobar los estragos producidos por la dolencia de su madre, la pérdida de la capacidad para recordar o para adquirir nuevos recuerdos, que repercute en su modo de relacionarse, ya que trata a su hija y marido como extraños, irá minando su salud física y mental.
Ocurre que Gloria, su madre, cree estar en otro tiempo, y en otro lugar. A partir del encuentro casual de un anillo de compromiso que se lo había regalado Gabriel, su primer novio, muerto a los veinte años, la mujer encontrará el refugio que no encuentra en su propio hogar, en ese recuerdo lejano, y vagará por las calles del distrito buscando su amor perdido, y en definitiva, tratando en vano de recuperar ese momento de felicidad añorado, breve pero verdadero.
Marcela, desesperada en su búsqueda recurre a la doctora Luengo, conductora de un programa de radio, que su madre escucha todas las noches, y en donde la doctora habla con oyentes que le cuentan sus problemas con el fin de que ella los ayude a resolverlos.
La búsqueda de la felicidad
En la radio, Marcela conocerá a un famoso locutor, Sebastián (Hernán Mendoza) que ella al principio no reconoce, quizá porque su aspecto no corresponda con el de sus fantasías, sin embargo, el tal Sebastián, que en realidad se llama Jacobo Reyes, hará hasta lo imposible para ayudarla, primero contactándola con la doctora Luengo, y luego, acercándose a ella de modo más íntimo.
Al principio, ella encontrará en él refugio y contención, pero cuando vuelvan a recrudecer los problemas con la desaparición física y mental de su madre, y la afición de su padre por el alcohol, Marcela deberá hacerse cargo de los problemas de sus padres, que priorizará sobre los propios, quedándose sin tiempo para ser feliz, y cumplir sus sueños.
Viaje al pasado
Gracias a la doctora Luengo, Marcela encuentra a su madre, y se entera de que sus cada vez más frecuentes fugas mentales se deben a un tratamiento de regresión y terapia de vidas pasadas que lleva a cabo a través de la hipnosis. El terapeuta le explica que su madre ha recurrido a la terapia de regresión no sólo para ponerse en contacto con el amor perdido, volver al día en el que conoció a Gabriel, sino para encontrar un momento de felicidad que no puede hallar en el presente.
Jacobo, por su parte, añora su amor perdido, y dedica a Marcela una canción por radio: se nos ha ido la tarde, en cantar una canción, en perseguir una nube, y en deshojar una flor...
Espérame en otro mundo...
Finalmente, asistimos a la desintegración física y emocional de los integrantes de una familia, que al no poder afrontar una realidad socio-económica que los arrasa con brutalidad, ceden y se rinden a la enajenación y a la locura.
Ignacio, desesperado ante la imposibilidad de encontrar otro trabajo y poder así pagar las cuentas, saldrá a la calle a vender sus pertenencias, se producirá entonces el último acto de su tragedia personal; Gloria, en busca del amor perdido, encontrará una salida, un intento de fuga que la sacará de la vida que ya no podía soportar; y Marcela, seguirá los pasos de su madre. Gracias a la terapia de regresión a vidas pasadas se saldrá del presente, renunciando a vivir su vida, en busca de otro tiempo y otro lugar, en los que quizá pueda hallar la felicidad que en este mundo le fue negada, porque como bien dice uno de los personajes, la vida hacia adelante ya no tiene ningún sentido...
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ESPÉRAME EN OTRO MUNDO (4)








