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Derribando tabúes
Escribe Juan de Pablos Pons
Sin duda estamos ante una película valiente que aborda un tema que apenas ha tenido presencia en el cine occidental: la aceptación de las personas mayores como sujetos sexuados. Su director, el alemán Andreas Dresen, nos plantea en este filme la opción de asumir la sexualidad de las personas mayores, el amor en la tercera edad, un tema que casi nadie se había planteado en el cine. Apenas podemos citar en esta línea Escenas de un matrimonio de Bergman, Intimidad de Chéreau, o The Mother de Michell.
Desde un punto de vista sociocultural, parece evidente que el común de los mortales tiene asumido que las historias de amantes tratan sobre jóvenes; de tal manera que la presencia de la sexualidad explícita en el cine ha generado una iconografía de cuerpos jóvenes, cuyo atractivo físico resulta gratificante para el voyeur que hay en nosotros. Es decir, el disfrute que es consecuencia de la contemplación de actitudes íntimas o eróticas de otras personas, está reservado al protagonismo de la juventud.
Por lo tanto, el filme de Andreas Dresen lleva a los espectadores ante una alternativa no habitual, lo que puede generar una cierta incomodidad inicial, aunque su finalidad es proponer una reflexión. En el séptimo cielo, cuenta la historia de Inge, una mujer de 70 años que tiene una aventura con un hombre de 76 años llamado Karl, después de un encuentro ocasional, aunque lleva 30 años casada con Werner. El mensaje básico del director es que el amor, el sexo y la pasión no tienen edad.
Ganadora del premio Coup de Coeur en el último Festival de Cannes y presentada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 2008, esta película de producción alemana, aborda la temática de la vivencia del sexo en la vejez desde una perspectiva optimista y vital. En la propuesta juega un papel primordial el trabajo de los actores, que cabe valorar como excelente. Ursula Werner, Horst Westphal y Horts Rehberg asumen los roles de la pareja de amantes y del marido engañado con un gran poder de convicción, de tal manera que su actuación mantiene a raya aspectos que podrían haber derivado en resultados no buscados al proponer esta historia.
El hecho de que la esperanza de vida se haya incrementado de manera considerable, y que esa mayor longevidad se pueda disfrutar con una razonable calidad, dota de sentido a la perspectiva que propone esta película. La gente no solo vive más años, sino que los vive en mejores condiciones. Andreas Dresen ha optado para contar esta historia a partir de un tratamiento realista que no esconde la lógica decadencia física de sus actores, pero los dota de una ilusión y frescura que los hace atractivos ante los espectadores, esquivando así la sordidez que podría sugerir lo que cuenta.
La película lucha por derribar un tabú muy común, al menos en occidente, referente a la exposición del cuerpo desnudo de las personas mayores, y a la presentación del sexo explícito a esa edad. Lejos de quedarse solamente en la propuesta de esa ruptura sociológica e icónica, esta historia reivindica la necesidad de buscar ilusiones durante toda la vida, incluso en su periodo final, frente a una actitud pasiva o desencantada a la espera de la muerte.
La historia habla del amor en el otoño de la vida, y la necesidad de la desnudez en varias escenas del filme radica en no esquivar una cuestión natural a cualquier edad. La historia de amor se apoya, como hemos señalado, en la credibilidad de sus actores protagonistas: Ursula Werner, Horst Rehberg y Horst Westphal, tres actores de teatro con poca experiencia en el cine que han asumido el reto de sacar adelante esta historia apoyándose en un gran trabajo dramático, encarnando estos personajes con grandes dosis de espontaneidad.
El rodaje se desarrolló en base a una técnica que se apoyaba en la improvisación, aportándole al resultado final una enorme frescura a las situaciones. Esta espontaneidad, a su vez, es la baza del director para proponer una reflexión de gran interés sobre el amor y la pasión, a una edad en la que quizás resulta más difícil seguir teniendo la ilusión por vivir de manera plena.
