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En el centro de la tormenta (2)

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La tormenta también afecta a Tavernier

enelcentrodelatormenta00Tavernier ha dirigido grandes películas. También algunas mediocres. Siempre parece bascular de un lado a otro. Son excelentes La carnaza y Hoy empieza todo, pero no lo es la adaptación de la novela de Jim Thompson 1280 almas.

Como crítico de cine su labor también se deja llevar a veces por planteamientos viscerales como es su defensa a ultranza de Robert Parrish, dentro de su amor al cine norteamericano, con quien además codirigió alguna película. Este director tiene alguna muy buena película, pero su obra en conjunto no es excepcional; sin embargo, Tavernier es capaz de lanzar furibundos ataques sobre todo contra la (muy interesante) última etapa de Joshua Logan, despreciando títulos de la categoría de Camelot o La leyenda de la ciudad sin nombre.

Casi todo su cine se ha estrenado entre nosotros, aparte de ser un realizador homenajeado en bastantes festivales celebrados en España. Este filme visto en la Mostra de Valencia de 2010, dentro de la sección oficial de acción y aventuras, se proyectó en un importante festival el pasado año. En general las críticas fueron negativas, lo que unido al poco atractivo que pueda tener para el espectador, motiva que no haya sido estrenado entre nosotros. En el festival de Londres, y si no me equivoco también estuvo en Berlín, se acaba de proyectar su último título La marquesa de Montpensier, cuyo comentario se encuentra en la crónica que nuestra colaboradora Lucia Solaz ha realizado de ese festival, celebrado en este mes de octubre de 2010, en esta misma sección de Encadenados.

En el centro de la tormenta es un filme caótico, nacido de un relato policiaco. Muestra a un detective típico de estos relatos. Agobiado por sus crisis personales y sus problemas de conciencia, entre los que conlleva el de un antiguo ajuste de cuentas del que fue testigo cuando era un niño.

Tal hecho —el descubrimiento del cadáver de aquel hombre de color asesinado— se bifurca en otros múltiples caminos que desorientan en vez de orientar. Se crea en el espectador la misma confusión que en el protagonista… y no se sabe si es eso lo que se pretende.

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El Katrina que todo destrozó no es el único ciclón que ha asolado aquel lugar, que ahora permanece devastado. Hoy es como ayer, parece no haber remedio. La destrucción es generalizada. ¿De donde procede todo eso? ¿Es preciso emborracharse para olvidar o salir de ese estado?

La niebla, el huracán, es como un reflejo del propio personaje. El caso al que ahora se enfrenta, un asesino en serie de mujeres, se une al anterior.

Complementando a todo ello una mirada al mundo de un rodaje, de unos actores ensalzados pero hundidos también en sus problemas, sus angustias. Todo ello formando parte de un conjunto deslavazado, en el que se salta de unos personajes a otros en un guión forzado al máximo. Los personajes existen en función de unas determinadas necesidades, no de unas acciones que nos conduzcan a esos fines.

Personajes reales que se mezclan con otros imaginados, que a su vez se funden con los de una película sobre la guerra de Secesión que se está rodando en aquellas lugares, lo que da pie para que John Sayles interprete al director de ese filme. Eso no es lo malo, lo peor es que no se sabe la razón de muchos personajes, no se entiende el porqué de esas u otras actuaciones, como si la historia hubiera sido brutalmente cercenada en el montaje.

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El filme recurre, al estilo de gran parte de los filmes policíacos, a la voz en off del personaje principal, haciéndonos participes de sus desgracias, pero su especie de voz interior no hace más que remarcar lo visto, llegando incluso a aseverar que ha descubierto que ciertas cosas vividas no eran más que producto de su imaginación. ¿Por qué se dice eso?  ¿Es que acaso el espectador no entiende que esos diálogos con el comandante sudista sólo son posibles en su imaginación? Llegados a este punto cabría preguntarse cuál es la unión entre lo que vemos y aquella guerra que tuvo lugar entre el Norte y el Sur en Estados Unidos.

El final es sorprendente. De pronto cambia el punto de vista del relato para mostrar cómo la hija del protagonista descubre que su padre está presente junto al imaginado mando militar confederado y parte de sus subordinados en la (antigua) fotografía de un libro de Historia. ¿Trasunto entre la realidad y la ficción? ¿Entre el ayer y el hoy? Otro dato más dentro de esta desconcertante película de Bertrand Tavernier.

Escribe Adolfo Bellido

 Título  En el centro de la tormenta
 Título original  In the electric mist
 Director  Bertrand Tavernier
 País y año  Francia, Estados Unidos, 2009
 Duración  102 minutos
 Guión  Jerzy Kromolowski, Mary Olson-Kromolowski
 Fotografía  Bruno de Keyzer
 Música  Marco Beltrami
 Distribución  Filmax
 Intérpretes  Tommy Lee Jones, John Goodman, Kelly Macdonald, Mary Steenburgen, Peter Sarsgaard, Ned Beatty
 Fecha estreno  11/03/2011
 Página web  www.tfmdistribution.com/dans-la-brume-electrique
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