Morir en la traducción
Luna y Amar son dos jóvenes con los mismos sueños bienestantes que cualquier pareja europea actual. Nada los diferenciaría, en principio, de Alli MacGraw y Ryan O’Neal si Love Story hubiese sido rodada en los tiempos de los vuelos low cost y del iPhone4. En éste caso, lo que rompe el discurso clásico en una película que podría antojarse más o menos de serie, es el sensible compromiso que la joven cineasta Jasmila Zbanic ha demostrado en su irremediable voluntad de cine social.
Si con Gravbica, el secreto de Esma (Oso de Oro en
Podríamos hacer más justicia a las ambiciones de este drama convencional si pudiésemos comprender en español el significado de su título original. Na Putu significa estar en el camino, pero también puede referirse al trance de una mujer embarazada o a la experiencia espiritual de alguien que camina hacia Dios. Los títulos, como los nombres, son importantes, por mucho que digan Julieta Capuleto de las rosas y
En el camino es, en este sentido original, la historia de una pareja que empieza a madurar, y que ve su unión truncada porque la vivencia que ambos tienen de su realidad social les lleva por caminos diversos. Amar, alcoholizado, es captado por una secta islamista, dejando de ser de la noche a la mañana el prometedor joven aperturista y ambicioso que quiere olvidar la guerra que marcó su juventud para convertirse en un musulmán fundamentalista temeroso de Dios. Viéndose ahogada por el machismo y las nuevas ideas de su pareja, Luna tendrá que plantearse mantener el deseo hacia su soñado embarazo o seguir sola su camino.

Elogiable por la poética que caracteriza a Zbanic en su faceta guionista, y que lamentablemente diluiremos en este título de road movie beat (muchos no tardarán en confundir la obra con una adaptación de Jack Kerouac), la película no es ninguna gran historia, pero mantiene, en su palidez, cierto brillo protestante.
Aunque éste sea más de convenio que de factura, el hiperrealismo con el que se renuncia a aderezos musicales y a cualquier idea lejana de efecto especial no nos invita demasiado a entrar en ella, pero llega a acongojar en ciertos momentos en los que vemos aflorar el retrato subterráneo que declara perseguir la cineasta “debajo de lo que no se ve”.
Lo que nos agarraría, en este caso, es el áspero retrato de una transición social. La de un país consumido de derrotas y nostalgias que también afectan a los jóvenes, atacando su belleza libre y occidentalizada que habría hecho que por una vez Bosnia pareciese París. Toda la densidad del film se forja en ese discurso sobre la reconstrucción de una patria que ha perdido sus puntos cardinales y no sabe cómo volver a casa. Un lugar querido y quizás íntimamente odiado por la joven autora que se proyecta en una protagonista resolutiva y dueña de sus sueños.

Al estilo de esos pequeños dramas americanos de los años 70 en que los primeros divorcios y el desgaste social de los vínculos hacía que algo anduviese por debajo de las tramas, En el camino va dejando que sus lugares comunes caigan sobre una atmósfera de tensión melancólica, muy al estilo del cine del Este, aunque quizás más cerca de Ken Loach que de Kieslowski. El temple con el que Zbanic presume ensartar sus imágenes no consigue romper la monotonía de un ritmo ingrávido de deshielo aguado, apenas visible.
Y el resultado, por esta vez, queda más en el camino que en el estado final de una película potente.
Escribe Marga Carnicé
| Título | En el camino |
| Título original | Na putu |
| Director | Jasmila Zbanic |
| País y año | Alemania, Austria, Bosnia - Herzegovina, 2010 |
| Duración | 100 minutos |
| Guión | Jasmila Zbanic |
| Fotografía | Christine A. Maier |
| Distribución | Golem Distribución |
| Intérpretes | Mirjana Karanovic, Zrinka Cvitesic, Leon Lucev, Jasna Beri, Jasna Zalica |
| Fecha estreno | 12/11/2010 |
| Página web | http://golem.es/enelcamino/ |
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