jueves 24 de mayo de 2012

Última actualización01:59:55 PM GMT

RSS
Usted está aquí: Sin perdón El viaje del director de recursos humanos (3)

El viaje del director de recursos humanos (3)

E-mail Imprimir PDF

Hermano mundo, ¿cuándo me cansaré de ti?

el_viaje_director-0Sí, suerte de estribillo de una bella canción rumana, y en esta aventura absorbente, y a veces original, se canta. Su director, el israelí Eran Riklis, con sentido de la imagen, y más de la oportunidad, la pone de fondo cuando precisa que la emoción, natural y espontánea, se asocie más allá de historias y situaciones en esta curiosa, sugerente, y por momentos cotidiana película: El viaje del director de recursos humanos.

Desde el Jerusalén de nuestros días —sus calles estrechas, con vahos religiosos— a una lejana aldea rumana, no sólo el camino es largo: está plagado de minas personales, en forma de costumbres y realismo. Y eso implica desde la paciencia propia y ajena, hasta la sensatez para llevar a buen puerto el encargo que le hace al director de recursos humanos su jefa, dueña de la panadería más importante de Jerusalén.

Es un viaje de ida y vuelta —en casi todos los sentidos—, donde tienen cabida el humor, la crítica, la insolencia, el conocimiento, la impotencia, el desarraigo, la melancolía. La mezcla que de estos elementos hace Eran Riklis —nacido en Jerusalén en 1954, y que estudió cine en la Escuela Nacional de Cine de Beaconsfield, Inglaterra, pasando antes por Canadá, Estados Unidos y Brasil—, funciona la mayoría de las veces.

Para que así ocurra cuenta con muy buenos actores, que van desde Mark Ivanir —conocido por La lista de Schindler o Algo pasa en Hollywood—, en el director de los recursos; hasta Noah Silver, que incorpora a un chico de 14 años con tal naturalidad que es él mismo; sin olvidar a Guri Alfi, el periodista que saca el problema de quicio —buscando el descarnado sensacionalismo—, o a Rozina Cambos, la peculiar cónsul. Vamos, que todos y cada uno componen sus personajes con acierto espontáneo.

Y desde la muerte a la vida, y viceversa. Ese podía ser la posición de partida de los componentes de este viaje, que hurga en la condición humana intentando encontrar su propia razón de existir, su manera de enfrentarse a los acontecimientos donde no ha participado, aunque sí le afectan directamente. De ahí la precaución al actuar, pensar, opinar; de ahí su toma de conciencia al involucrarse con las consecuencias.

En medio de tierras que no conoce, de gentes hospitalarias, aparentemente sencillas, de la pasión por vivencias casi olvidadas, y en situaciones que bordean el límite, como ese chico enfrentado al padre y al entorno, la reacción no es salir corriendo, sino adentrarse en los conflictos, no ya para resolverlos, más bien para comprenderlos y hasta buscarles la solución más adecuada.

el_viaje_director-1

Sin olvidar que todo empieza con un atentado, que muere una empleada de la panadería, a la que el director ni conocía, y menos su jefa; pero como deben guardarse las formas, y más al intervenir el periódico sensacionalista de turno, hay necesidad de que los recursos humanos tengan razón de ser. Podría  ser la tesis de El viaje del director de recursos humanos.

Es lo que esbozarían algunos cine-clubs de los años sesenta y setenta del pasado siglo. Sin contar que, los menos, hasta hablarían de mensaje. Bueno, parece bastante obvio que así sea, porque las características, apuntadas más arriba, dan para disquisiciones humanísticas sobre nuestro paso por el mundo, el “hermano mundo” de la canción, que tan hartos parece que nos tiene.

Estas disquisiciones pueden llevarnos a la clave de esta película itinerante y humana, y como tal imperfecta; tal vez este sea un encanto más para comprender, un poco mejor, la subjetividad del comportamiento humano. Si a esto se añade la peculiaridad, realista muchas veces, de un sentido del humor cáustico y que acompaña bien a las secuencias, tendremos una obra que forma parte de nosotros mismos.

Sí, lo forma porque relata hechos, con los sentimientos aflorando, que atañen al inconsciente que lucha por hacerse oír. Eso ocurre sobre todo con el chico, de una rebeldía tal real como las imágenes que la muestran: nuestras calles están llenas de adolescentes que no saben, ni se imaginan, cuál será su futuro. Y los que pueden tener la solución, sólo se ocupan de sí mismos.

el_viaje_director-2

Eso hacemos, por activa o por pasiva. Y este viaje pone el dedo en una de las llagas actuales: ¿tan cansados estamos del mundo que nos sustenta que acabaremos con él? Las secuencias en las calles de Jerusalén, en los caminos nevados de la Rumanía actual, en esos rostros de horizonte incierto, en las soluciones que no llegan, hablan de esta actualidad, morbosa y necesaria, con la que vivimos.

Con esbozos griegos y shakesperianos, Riklis esboza, a su vez, la condición humana en su desenvolvimiento diario. A veces le falta reflexión, otras le sobra una espontaneidad como prefabricada; sin embargo, siempre alienta en él la búsqueda de la identidad, la iniciación a compartir nuestros conocimientos con quien no los tiene, o aprender de cada ser que nos encontramos, para así complementarnos.

Por supuesto, nos lo cuenta con imágenes, algunas atractivas por las intenciones de más allá de la cámara —el ambiente en el pueblo rumano—, otras incisivas por lo que vemos e intuimos —la ayuda de los militares—, otras adaptadas a nuestro hoy —la presencia del molesto periodista— y casi todas bien enfocadas para trasmitirnos lo que pretende: el esbozo, sí, la aproximación a un entorno inmerso en su problemática de existir, de recuperar la magia de estar; la presencia, a veces invisible, del aliento vital.

Lo dicho, seguiremos cantando “Hermano mundo, ¿cuándo me cansaré de ti?”: es la manera de ahuyentar los malos augurios, de dar paso a la esperanza, de prepararnos para el próximo viaje. Los cíngaros viajan mucho, y saben del paso por el mundo. Consecuencia, hagamos El viaje del director de recursos humanos y aprenderemos a tolerarnos más y comprendernos mejor. Y como es una película quien nos lo muestra, pues mejor. Totalmente recomendable.

Escribe Carlos Losada 

 Título  El viaje del director de recursos humanos
 Título original  Shlichuto shel hamemune al mashabei enosh
 Director  Eran Riklis
 País y año  Israel, Alemania, Francia y Rumanía, 2010
 Duración  103 minutos
 Guión  Eran Riklis y Noah Stollman
 Fotografía  Rainer Klausmann
 Música  Cyril Morin
 Distribución  Golem
 Intérpretes  Mark Ivanir, Guri Alfi, Noah Silver, Rozina Cambos, Julian Negulesco
 Fecha estreno  17/06/2011
 Página web  http://www.golem.es/
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner