Matar al padre
En estos momentos de confusión universal, crisis económica y de valores, inanición intelectual y falta de ideales, la industria literaria y audiovisual ha encontrado un filón en el mundo de lo sobrenatural que sigue explotando sin pudor, desde hace varios años, desvirtuando la verdadera esencia de algunas criaturas míticas del terror.
No es el caso de esta nueva versión del hombre lobo, que a falta de una obra literaria canónica de inspiración que acapare la representación del mito del licántropo con verosimilitud, se apoya en un prototipo del mismo desarrollado para el cine hace siete décadas.
Sinopsis
Londres, 1891. Después de varios años en América, Lawrence Talbot, vuelve a Inglaterra como actor de éxito para representar Hamlet sobre los escenarios. Conocedora de su estancia en la capital, la prometida de su hermano, Gwen Conliffe, le requiere para que vuelva a la casa familiar en Blackmoor y ayude en la búsqueda de su hermano desaparecido.
Para el joven la vuelta a la vieja mansión, de donde salió cuando aún era un niño, traumatizado por la trágica muerte de su madre, supone un reencuentro con su pasado y con su padre, Sir John Talbot, un hombre desaseado, severo y distante que le acoge con frialdad.
Cuando llega a casa ya es demasiado tarde, su hermano Ben ha aparecido asesinado de una forma brutal, al igual que otras víctimas. El asentamiento de un grupo de gitanos en las afueras de la localidad levanta las sospechas sobre el origen de su asesino. Lawrence, dispuesto a averiguar lo que ocurrió, se persona en el campamento gitano buscando respuestas. Durante su estancia allí son atacados por un ser extraño, medio animal medio humano, al que se enfrenta y que le hiere gravemente con sus garras.
Conocedora de la maldición y del trágico destino que le espera, si sobrevive, la gitana Maleva, no obstante, cura sus heridas. Gwen le cuida durante su recuperación y poco a poco va naciendo entre ambos un sentimiento secreto más profundo. A partir de ese momento las noches de luna llena Lawrence experimenta una salvaje transformación involuntaria que le convierte en un monstruo sanguinario y salvaje, mitad lobo mitad hombre.
En medio de un ambiente de superstición y viejas creencias llega al pueblo para investigar los asesinatos el inspector Aberline de Scotland Yard, un tipo listo y astuto, pero escéptico respecto a creencias populares en demonios y hombres-lobo.
El padre de Lawrence, poseedor de la misma maldición que su hijo, manifiesta un extraño comportamiento hacia él y lejos de protegerle propicia que sea detenido y encerrado en un manicomio donde le someten a todo tipo de vejaciones para extirparle las alucinaciones licantrópicas. Las mismas torturas que recuerda haber sufrido de pequeño infligidas por su propio padre para que olvidara que él había sido el asesino de su esposa.
Maniatado y custodiado, el monstruo se desata con la luna llena y todos presencian su transformación, convenciéndose, al fin, de que la fiera existe. El mismo Aberline se ve obligado a creer y le persigue por las calles de Londres sin conseguir alcanzarle. Ya bajo su forma humana se refugia en la tienda de Gwen buscando protección.
Lawrence regresa a Blackmoor para pedirle cuentas a su padre y enfrentarse a él. Dos hombres-lobo con muy distinta percepción de su naturaleza. Orgulloso, loco y perverso uno, cuerdo y atormentado el otro. En una lucha salvaje el hijo mata al padre y huye al bosque. Allí le encuentra Gwen, que consigue aplacarle apelando a su naturaleza humana. A punto de conseguirlo, la llegada de la policía distrae la atención del monstruo que, entonces, se dispone a devorarla. Gwen le dispara una bala de plata y él muere a su lado liberado al fin del dolor.

Los antecedentes
Basada en la película The Wolf Man, dirigida por George Waggner para
Estas películas de
El guión original de la cinta de referencia fue escrito por Curt Siodmak, después de un escrupuloso trabajo de investigación documental sobre el tema (2) y su visión trágico-psicológica del monstruo creó un prototipo que ha perdurado como una de las más lúcidas y estables dentro de la iconografía del género. La desdichada personalidad de su protagonista, Lon Channey Jr., influyó inconscientemente en esta visión trágica del personaje (3).
Los personajes relevantes de la versión de Siodmak son, además del protagonista, Sir John, el severo y estricto padre de Lawrence, la joven Gwen Conliffe, la amada del protagonista y la gitana Maleva, conocedora de la maldición. Todos ellos incorporados nuevamente en esta revisión, aunque con distinta trascendencia. El papel de Maleva, tan significativo en la versión antigua, es aquí un mero referente a la maldición y su presencia poco reveladora. En cuanto al inspector Aberline, hace las veces del inspector Paul Montford que en aquélla interpretara Ralph Bellamy.
Son también aportaciones suyas, el famoso poema (“Even a man who is pure in heart / and says his prayers by night / may become a wolf when the wolfbane blooms / and the autumn moon is bright”: “Incluso un hombre puro de corazón / que reza sus oraciones por la noche / puede convertirse en lobo cuando florece el acónito (4) / y la luna de otoño brilla”), recitado por Lawrence en esta versión cuando llega al castillo, la vulnerabilidad a la plata de los hombre-lobo, la marca del pentáculo, el bastón con empuñadura de plata que reproduce una cabeza de lobo, etc.
También fue aportación del hombre-lobo de

Cambios sustanciales
Respetando el guión de Siodmak, los nuevos guionistas Andrew Kevin Walker y David Self han dado un mayor contenido a la historia al introducir la compleja relación padre-hijo y las causas que la provocan, además de dotar de una mayor profundidad psicológica a cada uno de ellos.
Los personajes de la antigua versión son menos complejos, no hay rencor ni resentimiento en ellos por el distanciamiento sufrido, que se presiente como una mera cuestión de rebeldía juvenil ante la severidad paterna, y que una vez pasado el tiempo ambos hombres solventan amistosamente, cuando vuelven a encontrarse. En la versión actual el distanciamiento del niño es producto de la decisión y de la locura encubierta de su progenitor y de un oscuro secreto.
En aquélla, Lawrence vuelve a casa, después de la muerte de su hermano, reclamado por su padre, para quedarse, mientras en ésta el regreso es temporal, provocado por una tercera persona y el encuentro entre ambos, tenso y distante. La carga emocional que ambos hombres arrastran presagia la fatalidad que los acecha. En aquélla la maldición recae sobre Lawrence de forma accidental, y su padre intenta protegerle, en ésta es una predestinación y el padre su opresor.
Otro cambio sustancial apreciable es la ambientación gótica de la película, que gana en misterio, terror y credibilidad (con algún abuso digital que otro). De los años cuarenta del siglo XX pasamos a finales del siglo XIX, en plena época victoriana. De un castillo impoluto a una mansión descuidada en un paraje solitario. Waggner tampoco saca partido al B/N, ni a la iluminación, sin contrastes absolutos, ni cambios expresivos que aquí se consiguen oscureciendo el color con tintes dramáticos obteniendo un aspecto final “frío, descarnado y desolado”.
El aspecto del monstruo y su transformación gana en verosimilitud gracias al maquillaje de Rick Baker, sus prótesis, trajes y extensiones, y la mezcla con los efectos digitales de Steve Begg. Un sistema híbrido que consigue crear un monstruo más creíble. Lon Channey Jr. era un hombre grande pero transformado resultaba lo contrario, debido, en parte, a que bajo su aspecto humano llevaba trajes claros y rectos y al convertirse en monstruo siempre iba en camisa ceñida y oscura. Ahora el aspecto del monstruo crece durante la transformación haciéndose más alto, corpulento y aterrador.

Personajes e intérpretes
Lawrence Talbot es un famoso actor, de noble cuna, que ha conseguido sobreponerse a un pasado traumático. Desde la muerte de su madre vive lejos de su familia y ahora la vuelta al hogar de su infancia desatará de nuevo la tragedia que persigue a su estirpe. Atacado por el monstruo, él se convierte en otro y su personalidad se desdobla dolorosamente, sin que una pueda interferir en la otra. El hombre es bueno, serio, sensato y sensible. El lobo es salvaje, sanguinario y despiadado. Una imposible convivencia que sólo aliviará la muerte.
Benicio del Toro cumple con esta interpretación uno de sus sueños que es revitalizar la figura de los monstruos clásicos, que tanto le gustaban de niño. Su interpretación se basa en el contrapunto entre las dos personalidades: un ser contenido, atormentado e inescrutable, en su versión humana, frente al violento, desatado y peligroso como fiera; siendo la expresividad de su mirada el enlace entre ambas.
Sir John Talbot es también un monstruo cuando no es lobo. Su naturaleza humana no parece manifestarse ni con su propia familia, a la que termina devorando. Orgulloso de su condición “gloriosa”, como él la llama, no se arrepiente de sus crímenes. No conoce el amor, ni la piedad y no manifiesta ningún tipo de sensibilidad. Convertido según le cuenta a su hijo por un niño salvaje que le mordió en una cueva del Tibet, lleva veinticinco años escondiendo su doble naturaleza, pero cansado de ocultarla, ya no la reprime. La maldición es para él una bendición.
Anthony Hopkins ha dicho de su personaje: “Sir John es frío como un témpano; no parece sentir la tragedia ni el dolor, y así se comporta con su hijo”. Su actuación es una lección de interpretación, su expresión y el tono de su voz adopta tantos matices como la locura del personaje le exige.
Gwen Conliffe es una joven bella, culta, sensible, dulce y protectora como lo era la madre del protagonista cuando murió. Amada por los dos hermanos. Ella también ama a ambos. Decanta sus sentimientos, una vez muerto su novio, hacia Lawrence, sensible a su tragedia y a su dolor. El personaje tiene un papel más relevante en esta versión, por lo que representa para los hermanos y por ser ella la que toma la decisión de acabar con el ser amado (en la versión de 1941 era el padre) para liberarle de la maldición.

Emily Blunt piensa que Gwen “…a pesar de la adversidad, a pesar de estar atrapada en un torbellino caótico, aterrador y doloroso… está llena de esperanza”. Hasta que descubre que no la hay. Ella quiere salvarle y acude a la gitana Maleva buscando la solución, pero la respuesta la encuentra dentro de sí misma. La fuerza de su interpretación se basa en la emoción contenida de su rostro. De ella ha dicho el director: “Emily ha sabido contar la historia de Gwen a través de la emoción y no de la palabra”.
El inspector Aberline de Scotland Yard es, como Jonathan Harker en Drácula, escéptico al principio, pero no le queda más remedio que creer, al final, en lo que ve. Llega al pueblo a investigar los asesinatos, incrédulo sobre su origen sobrenatural, lo que le granjea el rechazo de sus habitantes. Convencido después de la evidencia en el azote del monstruo vuelve de nuevo a Backmoor tras él, ligando su destino para siempre a la maldición.
Basado en un personaje real, el inspector Frederik George Aberline, investigador de los asesinatos de Jack el Destripador, es un hombre inteligente y astuto que no cree en la superstición.
Hugo Weaving aceptó el papel que en la versión antigua interpretara Ralph Bellamy como investigador de los asesinatos, porque le encantó el papel. “Fue una decisión instintiva, pero me gustó mucho el guión y el personaje de Aberline me pareció fascinante”, ha dicho. Mientras en la versión antigua, el inspector Montford mantenía su escepticismo hasta el final de la película sobre la doble naturaleza del protagonista, en ésta el personaje es mucho más potente, razón por la cual se pensó en él para interpretarlo. Según el productor Stuber, fue elegido por ser “un actor muy intenso, totalmente creíble”.

Matar al padre
La gran aportación dramática de esta nueva versión es el desarrollo de la traumática relación paterno-filial. El padre severo, manipulador y cruel con sus hijos y con su esposa, es intrínsecamente malvado. No le justifica ni estar poseído por la maldición, ni la derivación de ésta en locura. Es un maltratador y un asesino y además goza con ello. Asimilable en la mitología clásica al dios griego Cronos/Saturno romano (cuyos mitos, a veces, se mezclan) que ejercía su poder con tiranía y se comía a sus propios hijos.
La hostilidad del hijo hacia el padre procede del dolor reprimido y del conocimiento de su culpabilidad por la muerte de su madre. Ella, que representaba el ideal de belleza y bondad para sus hijos, les es arrebatada, devorada por el padre, y cada uno de ellos lo asimila de manera distinta. Ben, que no sabe el origen de su muerte, la reemplaza cuando es mayor por una novia que se le parece. Gwen, en un momento determinado, así se lo dice a Lawrence cuando le conoce. En cambio el hijo que conoce la verdad, traumatizado e incapaz de asimilar en su mente infantil el horror, es torturado por el padre para que olvide y expulsado del hogar familiar.
Para el padre, los hijos son sus rivales naturales, pero Lawrence es además un enemigo (5). El enfrentamiento es inevitable cuando el niño crece y el hombre vuelve para ajustar cuentas con su pasado y con el deseo reprimido desde la infancia. Ahora es capaz de ver a su padre como lo que es, un monstruo despiadado y enloquecido, y matarlo es mucho más que una metáfora psicoanalítica, es una obligación, una necesidad.
La leyenda de Edipo sublimada subyace en toda esta tragedia, donde ambos niños “enamorados de la madre” la sustituyen afectivamente cuando crecen por la misma mujer, Gwen, una joven que, curiosamente, se parece a ella. Los sentimientos son mutuos.
No es casual que Lawrence esté interpretando a Hamlet en el teatro. Mientras en Edipo la fantasía se materializa, Hamlet que “trata de la relación del hijo con sus padres” (6), representa la represión del deseo de matar al padre y la supresión del deseo sexual hacía la mujer amada. La maldición y el tormento de Lawrence es doble porque ni como fiera ni como hombre podrá liberarse del sentimiento de culpa. Sólo la muerte infligida por la mujer que ama (Gwen = madre) puede redimirle y salvarle.

Un amor prohibido
Ha dicho Emily Blunt que la película “…no sólo habla de violencia, también es una historia de amor muy humana”. Nada más lejos de la realidad. La relación entre Lawrence y Gwen no es una historia de amor humana, no sólo porque él sea una fiera; es una historia de amor prohibido, imposible, precisamente por la representación que ella asume.
Gwen es la nueva versión de la madre en la que ambos hermanos vierten el amor que sentían por aquélla, al serles arrebatada. No sabemos nada de cómo Ben ha vivido su infancia y juventud, pero intuimos que tampoco él ha hecho bien la transferencia de sus deseos infantiles hacia la madre, porque ha buscado una novia parecida a ella.
Lawrence repite el comportamiento de su hermano. Traumatizado por el desamparo materno se ha quedado anclado en aquella fase de su desarrollo en el que el complejo de Edipo predominaba, sin poder desviar sus impulsos se ella. Ahora conoce a Gwen y ambos se enamoran, pero en su amor subyace el poso de lo que realmente representan el uno para el otro.
No es sólo Lawrence el que la siente otra, también ella actúa como si fuera esa otra que él recuerda. Cuando es atacado por la bestia, Gwen vuelve a Blackmoor para cuidarle (como lo haría una madre) y entonces la relación entre ambos se estrecha. Después le pide que se marche para no dañarla ni física ni emocionalmente, pero vuelve a ella para que le esconda/proteja cuando es perseguido por la ciudad (como haría un niño que busca la protección materna).
Finalmente, ella corre a su encuentro presintiendo la tragedia y, en una prueba de amor infinito, toma la iniciativa y actúa, de nuevo, como sólo lo haría una madre, sacrificando su amor y la vida del ser amado a cambio de la paz de su alma.

Conclusión
Comparada con la obra de referencia a la que rinde homenaje (de apenas setenta minutos y en B/N) esta versión, en color, es más larga, profunda y poética, con una trama más elaborada (la relación paterno-filial y entre los enamorados da prestancia al producto), más rica en matices (aunque con alguna secuencia absurda), mejor ambientada (el clima gótico tenebroso da credibilidad a la historia), más misteriosa y terrorífica (siempre de agradecer).
Gana también en espectacularidad (gracias al elaborado maquillaje y a los efectos especiales), violencia gratuita (demasiada casquería innecesaria) e intensidad psicológica e interpretativa.
Escribe Purilia

NOTAS
(1) Werewolf of
(2) En una entrevista, preguntado sobre cómo se enfrentaba a la escritura de un guión respondió: “Investigación. Tremenda investigación. Para The Wolf Man leí todos los libros sobre hombres-lobo que había”. Patrick Sierchio para Written By. Nº diciembre 2009-Enero 2010. Recogido por Darío Lavia en Homenaje a Curt Siodmak www.cinefania.com/terroruniversal.
(3) “Lon, a quién conocí bastante bien, tenía unos terribles deseos de muerte… quería morir. El público no lo sabía pero lo sentía”, dice Siodmak. Y preguntado sobre si incorporó ese deseo de muerte del actor al personaje de Lawrence Talbot, contesta: “Sí. No de manera consciente. Pero fluyó por sí mismo. Cuando escribo algo, y paro y voy atrás para leerlo, pienso, ¿qué mueve a mi personaje? Él no podría interpretarlo de esta manera. Entonces lo hago de la otra manera, y súbitamente la historia continúa. Si alguien escribe en una línea <Hubiera sido mejor no haber nacido>. Esto te dice mucho sobre los sentimientos del personaje acerca de su propia vida”. Patrick Sierchio para Written By. Nº diciembre 2009-Enero 2010. Recogido por Darío Lavia en Homenaje a Curt Siodmak www.cinefania.com/terroruniversal.
(4) Planta ranunculácea de hojas palmeadas y flores azules o amarillas, cuyas variedades son todas venenosas cuando la semilla ha llegado a la madurez. Definición del Diccionario de la Lengua Española.
(5) “Cuanto más ilimitado era el poder del padre en la antigua familia, tanto más había de considerar a su hijo y sucesor como un enemigo”. Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1985), Planeta-Agostini, Barcelona. págs. 290-91.
(6) Sigmund Freud. Opus cit. pág. 300.
| Título | El hombre lobo |
| Título original | The wolf man |
| Director | Joe Johnston |
| País y año | Estados Unidos, 2009 |
| Duración | 125 minutos |
| Guión | Andrew Kevin Walker, David Self |
| Producción | Universal Pictures, Stuber Productions |
| Distribución | Universal Pictures |
| Intérpretes | Protagonistas principales |
| Fecha estreno | 12/02/2010 |
| Página web | www.elhombrelobo-lapelicula.es |