jueves 24 de mayo de 2012

Última actualización01:59:55 PM GMT

RSS
Usted está aquí: Sin perdón El demonio bajo la piel (1)

El demonio bajo la piel (1)

E-mail Imprimir PDF

Negrura de diseño

eldemoniobajolapiel-00En su recorrido por los géneros cinematográficos, casi como si de un coleccionista se tratase, Michael Winterbottom ha llegado al cine negro, negrísimo, no en vano adapta con esta última película a Jim Thompson, concretamente su libro El asesino dentro de mi, que a su vez es el título original de la película.

La historia, que sigue en lo argumental fielmente la novela en la que se inspira, se sitúa en la América profunda y rural, donde la apariencia de paz y confianza mutua mostrará su reverso de corrupción y, sobre todo, de violencia en la figura de Lou Ford, un policía normal en este ambiente de normal monotonía.

Los repentinos momentos de agresividad de semejante servidor de la ley ocupan los centros de gravedad de la película. Pero eso es tanto como afirmar la ingravidez del conjunto. Y es que no se acaba de encontrar el camino que debería seguir el relato para dotarlo de unidad y coherencia. Las tentativas son diversas, pero ninguna de ellas se desarrolla con amplitud ni, por lo tanto, es capaz de suministrar a la película la cohesión de la que finalmente adolece. Cuando no se posee una idea rectora clara, cuando se titubea a la hora de elegir los pilares sobre los que construir y justificar aquello que se nos cuenta, se corre el riesgo de sembrar el desconcierto y delatar la inanidad, y eso es lo que en el fondo ocurre aquí.

Por una parte la película busca refugio, en algunos momentos, en la descripción de una sociedad ordenada en apariencia, pero que escondería más allá de esa superficie un mundo de corrupción, falsedad y crimen. Esto se apunta al principio, pero poco más se nos dice. La corrupción no llega a ser ni siquiera alarmante, y la focalización del relato casi en exclusiva en el personaje de Lou hace muy difícil un planteamiento de este tipo. Así, quedan injustificadas, más allá del mero voluntarismo, situaciones como la del suicidio el jefe de la policía, un acto aislado que casi nada aporta al relato, pues el marco que lo dotaría de la necesaria intensidad resulta, como poco, desdibujado.

Frente a todo esto cabe leer la película como la historia de un psicópata, cuyo comportamiento se intentaría explicar con alusiones a su infancia y al ansia de venganza que entonces se fraguó, y que, sorprendentemente, se ha mantenido en estado de latencia durante muchos años. Pero tampoco aquí da el director con el tono adecuado. En primer lugar porque las insinuaciones sobre el origen de la supuesta demencia del protagonista son confusas, cuando no insulsas, retóricas incluso. Una cosa es la sugerencia y otra muy distinta la indefinición, el trazo grueso, y esto último es lo que encontramos aquí. Los traumas infantiles están acabando por constituirse en una especie de cajón de sastre que puede con todo, pero, justo en esa medida, también en un recurso manido que en el fondo nada explica.

eldemoniobajolapiel-03

Pero en segundo lugar tampoco el actor escogido para el papel principal (Casey Affleck) acompaña. Está claro que de lo que se trata es de apuntar a la maldad tras la aparente normalidad, y para ello han de conjugarse ambas facetas. Aquí, sin embargo, la crueldad está prácticamente ausente si no es porque se muestra en ocasiones de manera explícita. El gesto acaramelado de Affleck ejerce una función de barrera que impide la aparición de cualquier otro sentimiento. No se transmite inquietud ninguna, y si nos inquietamos es por lo que la película ha establecido como punto de partida y no porque el personaje, su interpretación, soporte la complejidad que sería deseable. O porque la película no acaba de terminar.

La supuesta psicopatía no puede pues constituirse en la línea de fuerza que articule el relato sino, en todo caso, en un añadido que a duras penas puede disimular su carácter impostado.

Al final del metraje parece que el director opta decididamente por una historia de amor fou. Sin duda Winterbottom está más dotado para el romanticismo o los sentimientos en general que para la acidez que en este caso se requeriría. Ello lo prueba tanto lo hasta aquí expuesto como su anterior filmografía, poblada de excelentes películas que hacen de la intensidad emocional su mejor baza.

eldemoniobajolapiel-01

Pero tampoco por esta vía consigue ser convincente. La misma sensación de quedarse a medias, de no apostar con claridad por esta interpretación, acaba lastrando su vuelo y dejando el regusto de un intento fallido por dotar de sentido a algo que no acaba de tenerlo. La misma distancia que el actor demostraba respecto a la perversidad que de él se esperaba se reitera aquí. Para estar enamorado locamente de un fantasma es necesaria una entrega que en ningún momento se nos ofrece. Y si todo debe ser remitido a un profundo cinismo, falta la inteligencia que requiere tanta vileza.

Quizá habría que concluir que no es fácil adaptar a Jim Thompson. O a lo mejor de lo que se trata es de entender que el lenguaje literario y el cinematográfico distan más de lo que en algunos momentos puede parecer, de modo que hay ocasiones en las que una buena adaptación exige una completa revisión del texto de partida, una fidelidad que nunca podrá ser a la letra.

Escribe Marcial Moreno

 Título  El demonio bajo la piel
 Título original  The killer inside me
 Director  Michael Winterbottom
 País y año  USA, Reino Unido, 2009
 Duración  110 minutos
 Guión  John Curran
 Fotografía  Marcel Zyskind
 Música  Melissa Parmenter y Joel Cadbury
 Distribución  TriPictures
 Intérpretes  Protagonistas principales
 Fecha estreno  21/01/2011
 Página web  http://www.tripictures.com/eldemoniobajolapiel/index.html
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner