jueves 24 de mayo de 2012

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El cascanueces (3)

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Algo más que un cuento infantil 

el-cascanueces-1Y que una fantasía. Eso sí, hay acción, aventuras, muñecos que cobran vida; niña encantadora y sabihonda —también algo repelente—, hermano travieso, casi real, y algo malvado; y decorados del país de las hadas; y palacios invadidos por roedores que se harán personas; y la magia de efectos especiales, pensados para las 3D; y familiares que parecen estar más allá de la película…

En general todo, y todos, parecen estar más allá de esta incursión del hábil director de Siberiada, en su particular indagación para lograr no sólo el adecuado ambiente de la Viena de los años 20, sino para buscar cómo se ha ido formando, incubando, el germen del nazismo.

Andrei Konchalovsky por medio del cuento de hadas infantil —que publicó el alemán E. T. A. Hoffman en 1819— con el expresivo título El cascanueces y el rey de los ratones, y que por medio de la versión de Alejandro Dumas se convirtió en un ballet de Marius Petipa, quien sugirió a Tchaikovsky la música, escarba en la sociedad vienesa de los 20, y sin apartarse del cuento de Hoffman, logra ofrecernos, a veces con claridad e ironía, los fundamentos que dieron origen a la terrible plaga que asoló medio mundo al final de los años 30 del legendario siglo XX.

Si recurrió a uno de los cuentos y ballets más conocidos, es porque le daba la oportunidad de poner letra a los diversos momentos de esa música mágica, brillante, elocuente y efectiva como pocas, por lo que tendrían más efectividad sus intenciones. Se las encargó a Tim Rice, sabiendo de su experiencia en Evita, Jesucristo Superstar o El rey león.

Konchalovsky lo comenta así: “Quería letras excepcionales para las canciones, algo que fuese reminiscente de los mejores musicales familiares de otras épocas, como El mago de Oz o Mary Poppins”.

Y así surge El cascanueces, con su esencia infantil, sus aventuras mágicas, su mundo fantasioso; pero con claves precisas, en el entramado del rey de los ratones, para ayudar a que los adultos podamos desentrañar, con sarcasmo y buen humor, parte del origen de ese movimiento socio-político-militar que tanto daño ha hecho, y que algunos se empeñan, en diversos lugares, en resucitarlo para que así el daño continúe. 

Dijimos que nos lleva a la Viena de los años 20, y a la ascensión del nazismo al poder, que aquí está homologado como ratas que todo lo invaden, justo desde las alcantarillas de la tierra, y poder colarse en los palacios imperiales. Tiene su mérito, porque todos los actores están bien, singularmente John Turturro como Rey Rata, y que debió divertirse lo suyo. Es posible que casi todo esté acompañado de una cierta bobería sobre el romanticismo y demás zarandajas; aunque sería para compensar y no estorbase el origen del cuento y del ballet en los que se basa.

Al margen de los efectos especiales, de la cuidadosa elaboración de las secuencias, del sentido musical de las imágenes, el retrato intencionado de los nazis está bastante conseguido, y que Hitler tuviese una madre tan tremenda aporta su puntito de ironía. Y que todo esto no rechine, en demasía, con el original es mérito, aparte del director, de Rupert Walters, que supo escribir un guión acertado.

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Lo malo es haberla visto doblada, canciones incluidas, que me hicieron recordar de inmediato aquella inaudita Sonrisas y lágrimas, de penoso recuerdo, y así pierde parte de su encanto. Las voces del doblaje, hablando o cantando, son monocordes y obedecen a las tristes pautas pueriles de hacer que los niños sean doblados por adultos.

Pues lo dicho, deploro tener que ver las películas dobladas —los guiños del pasado que no cesan—, ya que coartan el acceso a las intenciones de la producción. Y la mayoría parecían voces impostadas, inadecuadas, difíciles de creer. ¿Qué los niños no deben leer los subtítulos porque no ven las imágenes? Es la mayor tontería que imaginarse pueda. Y dónde no se dobla ninguna película ¿qué hacen niños y adultos, muchos de los cuales dicen la memez que no van a cine para leer?

O sea, que la mayoría de nuestros distribuidores y exhibidores tienen la peculiar idea de que si la película es doblada, bien o mal, eso da lo mismo —hoy en día, y desde hace ya más de quince años, no se dobla bien ninguna película y casi ninguna serie para las televisiones— harán más dinero porque así los analfabetos acudirán en masa. Y que me perdonen los analfabetos. El día que todo el entramado cinematográfico se tome en serio el cine, habremos ganado el futuro —sí, ya sé que es una cita—, y podremos ver las películas, como esta interesante El cascanueces, tal y como fueron concebidas.

Por tanto, es de desear que veáis El cascanueces de Konchalovsky en versión original y disfrutaréis de la mayoría de sus imágenes y de su inagotable, cadenciosa y bellísima música. Y nos harán olvidar esas concesiones a un romanticismo trasnochado y nada creíble.

Escribe Carlos Losada

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Título El Cascanueces 3D
Título original Nutcracker in 3D
Director Andrei Konchalovsky
País y año Reino Unido y Hungría, 2010
Duración 101 minutos
Guión Andrei Konchalovsky y Chris Solimine
Fotografía Mike Southon
Música Edward Artemiev
Distribución Flins & Pinículas
Intérpretes Elle Fanning  (Mary), Nathan Lane (tío Albert), Frances de la Tour (reina Rata/Eva), John Turturro (rey Rata), Richard E. Grant (padre), Yulia Visotskaya (madre/hada madrina), Aaron Michael Drozin (Max), Charlie Rowe (príncipe), Shirley Henderson (Cascanueces)
Fecha estreno 23/12/2011
Página web http://www.flinsypiniculas.com/ficha.php?id=104

 

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