Si decimos que el día 28 de diciembre llega a nuestras pantallas una de las mejores películas de los últimos tiempos que nadie piense que intentamos gastarle una inocentada propia de tan señalada fecha.
Drive es de lo mejorcito que ha parido el sobrevalorado cine americano en mucho tiempo. No es de extrañar pues que los críticos con pedigrí que se mueven por los festivales especializados la hayan venerado hasta la extenuación (fue reconocida, entre otros, con el premio a la mejor dirección en el pasado Festival de Cannes), y no es para menos, porque estamos ante un auténtico alarde visual.
El danés Nicolas Winding Refn, director de Drive que gastó sus años de formación en Nueva York, no ha tenido mucha suerte en lo que a estrenos en nuestro país se refiere. Sí que llegó a nuestras pantallas su debut, Pusher: un paseo por el abismo (1996); pero nos encontramos ante un realizador cuyas películas son, por un lado, demasiado violentas para considerarlas cine comercial palomitero, y por otro, demasiado adscritas a los géneros convencionales para que pensemos en ellas como trabajos indies.
Y precisamente, ahí, en esa tierra de nadie, es donde se ha movido el director en estos últimos años, filmando obras tan contundentes como Bronson en 2008 (su segundo trabajo, por el que comenzó a interesar en el circuito de festivales) o la muy sanguinaria y reivindicable Valhalla Rising, 2009, hasta llegar a Drive, la que por ahora (hablamos de un realizador de tan sólo 41 años) es su obra cumbre.
El film se embriaga de aquellas películas de los años 70 en que los héroes eran más duros que un risco y utilizaban los automóviles para todo menos para conducir con frecuencia. Para empezar, del protagonista no conocemos ni su nombre ni desde luego cualquier resquicio de su vida pasada que nos pueda dar una pista sobre sus violentas actuaciones. Tan sólo sabemos de él a través de su trabajo, especialista para el cine de escenas peligrosas durante el día y conductor de robos furtivos por la noche.
Su coche funciona como su apéndice perfecto (en una suerte del Michael Knight de El coche fantástico), y su pericia al volante no tiene rival posible. El personaje en cuestión se nos presenta como vacío de sentimientos. No tiene ni pasado ni futuro, tan sólo vive el momento. Todo cambiará cuando entre en contacto con su nueva vecina Irene (a la que da vida una guapísima y pizpireta Carey Mulligan).
Ella y su hijo se convertirán en la razón de vivir del solitario chófer y éste no dudará en poner en peligro su vida cuando aparezca la figura del marido ex-presidiario y le pida saldar una deuda que les permita vivir sin dificultades.
La trama, rica en referencias y guiños cinéfilos, avanza con un ritmo trepidante jalonado por momentos puntuales en los que acción para de forma brusca, situaciones en las que se refleja de manera más directa el carácter ambiguo del personaje, capaz de amar y matar en una misma escena (y que a muchos recordará a la escena más apabullante de Irreversible de Gaspar Noé).

El autor del libreto del film no es otro que el reputado Hossein Amini (nominado por la Academia en 1998 por su guión de Las alas de la paloma, de Iain Softley). Amini adapta en esta ocasión la novela Drive escrita en 2005 por James Sallys, aunque el guión dista de parecerse en demasía a la narración escrita, ya que ésta era demasiado corta y no presentaba una historia lineal.
Y si bien las dos persecuciones que aparecen en el film son adrenalíticas, y están rodadas de tal forma que el espectador quede completamente anonadado (utilizando el ralentí de forma exquisita), quien haya visto el tráiler puede llevarse una idea equivocada de lo que se va a encontrar una vez arranca la película.
No estamos ante un film de acción al uso sino ante un ejercicio de estilo donde priman otros factores primordiales como la meticulosa composición de los encuadres y la depurada labor de fotografía, un juego constante de azules y granas que encaja a la perfección en la visión nocturna que se nos ofrece de Los Ángeles y del que se ha encargado el maestro Newton Thomas Sigel, uno de los fotógrafos más solicitados en la actualidad, que atesora en lo que llevamos de año en su haber títulos como La conspiración, de Robert Redford, y Tenías que ser tú, de Anand Tucker.
Y qué decir de la banda sonora compuesta por Cliff Martínez, un músico nacido en el Bronx, habitual colaborador de Steven Soderbergh (acaba de componer, sin ir más lejos, la portentosa banda sonora para su último film, Contagio) y que aquí borda un soundtrack que para muchos (y entre esos muchos me incluyo) es la mejor banda sonora publicada en todo 2011.

Y como reza precisamente uno de los cortes que podemos encontrar en este fabuloso audio, A Real Hero, no nos queda más remedio que rendirnos a la interpretación majestuosa de un Ryan Gosling quien, trabajo tras trabajo, se está afianzando como uno de los actores más completos de su generación (y si no, sólo hay que esperar unos meses para poder disfrutar de otra aplaudible actuación, en Los Idus de marzo, de George Clooney).
Su carácter solitario —acentuado por el hecho de que vive solo— y sus líneas de diálogo —tan breves como tajantes— nos llevan a la conclusión de que estamos ante un tipo realmente duro, tan frío como distante y a la postre fascinante (aunque ese palillo que pasea entre sus dientes nos lleve a pensar en otra cosa distinta).
Pero sería injusto no finalizar la crítica sin destacar la presencia de una retahíla de secundarios que quitan el hipo: si ya citábamos anteriormente a Carey Mulligan, una de las actrices que mejor sabe escoger sus papeles, y que aquí despunta en una épica decididamente masculina, ahora hay que añadir los nombres de Albert Brooks, con una composición antológica que no nos extrañaría le valiera una nominación como mejor actor secundario para los próximos Oscar; Ron Perlman, en una interpretación tan nerviosa como irónica, némesis ideal para enfrentarse al hierático héroe de la función, e incluso regalando al espectador más nostálgico algún cameo de vieja gloria del cine como Russ Tamblyn (Siete novias para siete hermanos).
En definitiva, un film que hará las delicias de los amantes del thriller a lo Michael Mann o Walter Hill, con algunos toques tarantinescos de por medio.
Escribe Francisco Nieto

| Título | Drive |
| Título original | Drive |
| Director | Nicolas Winding Refn |
| País y año | Estados Unidos, 2011 |
| Duración | 95 minutos |
| Guión | Hossein Amini; basado en la novela de James Sallis |
| Fotografía | Newton Thomas Sigel |
| Música | Cliff Martinez |
| Distribución | Buena Vista International Spain |
| Intérpretes | Ryan Gosling, Carey Mulligan, Ron Perlman, Christina Hendricks, Bryan Cranston, Oscar Isaac, Albert Brooks, Kaden Leos, James Biberi |
| Fecha estreno | 28/12/2011 |
| Página web | http://www.imdb.com/title/tt0780504/ |