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Don Mendo rock ¿la venganza? (0)

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Ridículo disparate sin gracia

Don Mendo rock ¿la venganza?, de José Luis García SánchezY que además, maldito si tiene nada que ver con imágenes, secuencias, o sea cine; ni con Muñoz Seca, ni con un guión grotescamente escrito, que parodiase desde los versos pasados de moda hasta la tontería de la gente; ni con las ganas de hacer reír a costa de los demás, de los otros; ni eso, porque cuando se burla de nosotros —que lo hace siempre, venga o no a cuento—, José Luis García Sánchez ni sabe ponerse en solfa a sí mismo, faltaría más. Nada. Sólo tiene que ver con la necedad, ¿humorística?, que le brota a este director desde que era así de mayorcito.

La cuestión estriba, cómo no, en el insulto por el insulto, en cuestionar cualquier atisbo de raciocinio —¿y eso qué es?— que se le ocurra a cualquiera que no sea García Sánchez o sus secuaces, desde guionistas (¿el guión, es un decir, de Don Mendo rock ¿la venganza? es escribir, pensar con imágenes?) y productores (¿quién ha puesto el dinero, de dónde ha salido, para que esta película —y lo decimos por el soporte— llegue a estrenarse?), sin olvidar a los actores que se prestan, no a parodiarse a sí mismos, que tendría un sentido, y es encomiable, a decir unos diálogos y poner unos gestos que revelan el poquísimo aprecio que se tienen a sí mismos.

Pero esa actitud de los actores no es de extrañar, porque el director así se lo ha indicado y ellos lo han aceptado: así se sienten a su altura, que harán reír más y que el éxito, en consecuencia, asegurado. Patético, si no fuese ridículo. Hacer un disparate, basado en la obra de Pedro Muñoz Seca, o de cualquier otro, tendría sentido llevándolo hasta el esperpento, o dándole la vuelta al sentido y sensibilidad de lo que se dice y cuenta.

En Don Mendo rock ¿la venganza? no ocurre eso, ni nada que se le parezca, por mucha música que le añadan. Como antes hizo con Tirano Banderas o con Divinas palabras, las dos de Valle-Inclán, que es el maestro del esperpento, no acierta con la adaptación y menos con la puesta en imágenes. Recordamos que estas películas eran tan bochornosas e inmorales como anticinematográficas, al margen de una ofensa innecesaria a Valle-Inclán. No contento con eso, repite con Muñoz Seca, añadiendo más bochorno y estupidez al cine español, del que, en el fondo, este director abomina.

Como antes hizo con Tirano Banderas o con Divinas palabras, las dos de Valle-Inclán, que es el maestro del esperpento, no acierta con la adaptación y menos con la puesta en imágenes

Y no es de ahora. Salvando algunas secuencias de Las truchas —y la intención de la película— y ciertos planos de La corte del faraón, en este caso debido a la zarzuela homónima, el resto de su cine, digámoslo así, no tiene el más mínimo interés para nadie, salvo para él mismo y los suyos.

Las razones vienen desde la época en que colaboró con Basilio Martín Patino, sobre todo en Canciones para después de una guerra, que la tiene como si fuese suya —y así lo manifiesta a quien quiere oírle—, sin olvidar su paso ligero por la Escuela de Cine, su incursión en el cortometraje, alguno tenía gracia, no presumía; y su relación con Rafael Azcona, para escribir guiones, y divertirle con sus ocurrencias.

Como se considera gracioso y costumbrista —desde su época como ayudante de dirección; y algunos, después, se lo hicieron creer—, esto le lleva a que su desfachatez se torne insolente, y como consecuencia sus películas, pura y llanamente, en vehículo para su beneficio, sea éste cual sea.

Salvando algunas secuencias de Las truchas —y la intención de la película— y ciertos planos de La corte del faraón, en este caso debido a la zarzuela homónima, el resto de su cine, digámoslo así, no tiene el más mínimo interés para nadie

Tales razones se inscriben en el subconsciente, en ese querer y no poder, en ese afán por epatar situándose en una aparente rebeldía, porque cree que es muy ocurrente; y termina por burlarse de todo lo que le rodea y no le da de comer oficialmente. Cabría citar aquí su documental Dolores, que no pasa de un ensalzamiento de La Pasionaria, y que no supera el calificativo de discreto.

Y hace, intenta hacer, un tipo de cine que emule a Berlanga, como mínimo situándose a su altura, ni un escalón más bajo, copiando su forma de tratar a los pueblos y sus gentes, y queriendo ser más mordaz que Azcona y más inteligente y libre que Patino. Lo demás, añadidura; y salir del paso a base de labia, de convencer a los demás con sus palabras; palabras que a la hora de hacerse reales, o sea, películas, han sido poco menos que nada.

Así las cosas, ¿por qué no hacer Don Mendo rock ¿la venganza?, ganarse un dinero y burlarse de todos, menos de sí mismo? Y que no me diga que también lo hace porque no cree en su película y menos en su ironía: ya quisiera que la tuviera, ya. Porque este disparate sin gracia ni talento, grosero más allá de lo que puede ser la realidad cotidiana, y ahíto de fealdad propia y prestada, obsesionado con los gustos procaces, y que abomina de todo lo que sea cine, no parece tener más destinatario que el propio José Luis García Sánchez.

Así las cosas, ¿por qué no hacer Don Mendo rock ¿la venganza?, ganarse un dinero y burlarse de todos, menos de sí mismo?

Todo lo demás, debería ser silencio, aunque él bien quisiera que fuese risa y dinero; y que le tuviesen por el renovador de la comedia costumbrista española. ¡Ahí es nada! Vean esta llamada película, si se atreven, y comprobarán, como con la mayoría de las suyas, que son un engaño de niño bien que se tenía por rebelde y contestatario; ahora sigue intentando epatar, en el peor sentido del término, y acaba echando a la gente del cine, con lo que está ayudando, y de qué manera, a la estima del cine español, ya de por sí bastante depauperada por propios y extraños.

A los que se aprovechan así del cine y los espectadores, debemos declararlos tan inútiles como advenedizos e incompetentes, por muy arropados que estén, o les rían las gracias por conveniencia. A lo mejor esa es la venganza a la que alude el título, claro que sin quererlo y en sentido opuesto.

Esperamos, para bien de todos, cine español incluido, que estupideces así no vuelvan a perpetrarse nunca jamás. Aunque, quien sabe, lo mismo es beneficioso para poner a cada cual en su sitio, satíricos del tres al cuarto, y que no saben ni qué es eso, incluidos. La ordinariez, por mucho que García Sánchez diga que viene del sano pueblo, solamente es notoria en las telebasuras que nos cercan.

Hala, a vivir y disfrutar, que el cine y nosotros bien que lo merecemos. A buen entendedor…

Escribe Carlos Losada

 Título  Don Mendo Rock ¿La venganza?
 Título original  Don Mendo Rock ¿La venganza?
 Director  José Luis García Sánchez
 País y año  España, 2010
 Duración  186 minutos
 Guión  José Luis García Sánchez, José Luis Alonso de Santos
 Fotografía  Federico Ribes
 Distribución  Aurum Films
 Intérpretes  Paz Vega, Manuel Bandera, María Barranco, Luis Bermejo, Juanjo Cucalón, Elena Furiase, Fele Martínez, Antonio Resines, Yoima Valdés
 Fecha estreno  17/12/2010
 Página web  http://www.donmendorock.com/

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