Divorcio a la finlandesa (3)

Published on:

La casa donde se ramifica el amor

divorcio-a-la-finlandesa-0Es una de las acepciones para traducir The House of Branching Love, título inglés de esta comedia agridulce, a veces muy acertada, de Mika Kaurismäki. También se puede hablar de “echar astas”, “florecer”, “multiplicarse”, “bifurcarse”. Y podíamos seguir. El caso es que el título ideal e irónico, lleno de resonancias, sería La casa donde se rompe el amor, con intención de reponerse, o sea volver, que es lo que termina ocurriendo.

Es mucho más significativo que con el que se estrena aquí: Divorcio a la finlandesa, aunque a lo mejor funciona porque habla de las costumbres amorosas de otro país, pues es un divorcio muy particular; o asociado a meras resonancias con títulos hispanos del landismo, aunque esta película nada tenga que ver con ellas, afortunadamente.

Y si hemos empezado rizando el rizo obedece, con permiso de Kaurismäki, a que eso hace él con esta película, rodada en Finlandia en 2009, donde los personajes se van envolviendo, enredando, dando palos de ciego, confesando lo que no es propio ni oportuno en algún momento. Y todo para que, al final, volver sobre lo acomodaticio, lo que en algún momento hemos previsto, como anticipamos: estos dos se necesitan más que se detestan.

Kaurismäki hizo su primera película en 1980, en Finlandia; es hermano del también cineasta Aki, con el que dirigió alguna película y fundaron el Midnight Sun Film Festival, de Sodankylä. Después rodó en diversos lugares del mundo, especialmente Brasil, desde ficción a documentales, todos con solvencia y conocimiento.

En Divorcio a la finlandesa también ha escrito el guión, en colaboración con Sami Keski-Vähälä, aportando algunas situaciones que superan la comedia, lindando con las mafias organizadas y líos familiares de madres posesivas y dominantes, con padres en estado desconocido, y así adentrarse en el conocimiento de las siempre complejas relaciones humanas.

Porque de esto trata Divorcio a la finlandesa: cómo nos comportamos unos con otros, cómo nos engañamos y cómo intentamos, ante los demás, que el coste final sea el menor posible. Las andanzas de los diversos personajes, todos muy bien caracterizados, entroncan con las más acreditadas comedias de enredos, y con alguna que otra situación insólita.

divorcio-a-la-finlandesa-1

El hecho de que con un anuncio de divorcio (civilizado, eso sí), de lugar a un mayor acercamiento con otras gentes, a algunas las teníamos como olvidadas, propicia que los diversos protagonistas sepan algo más unos de otros de lo que sospechaban. Al principio todo parece consecuente. Pero en cuanto Juhani y Tuula intentan hacer una lista de sus obligaciones hasta que se venda la casa donde viven, las reacciones de ambos no se hacen esperar.

Es para insistir en la desavenencia y la frustración, desatando un cúmulo de disparates, como corresponde a toda comedia que se precie, que nos llevan a indagar en los bares de ligues, conocer a los amigos que aconsejan qué ropa interior debemos llevar para ligar, de hermanos casi olvidados, en este caso medio hermano (Wolffi, que ejerce de proxeneta con prestigio), que le  proporciona una chica, Nina, a Juhani, perseguida por las mafias; y de una madre (de Tuula) que es jefa irredenta de dichas mafias, que operan en Finlandia y el resto del continente…

Y así hasta llegar a los diez minutos finales, cuando las cartas encima de la mesa nos indican que Juhani y Tuula, que se iban a divorciar, no lo harán, en un alarde, más que forzado, por dar ejemplo a tanto despropósito y que va desde el secuestro de Tuula, que confunden con Nina (un apunte a la irónica perspicacia de los matones), y a la que tienen que liberar dado que es hija de la gran jefa. Nina se ha buscado el dinero que debía, con intención de entregarlo, pero desaparece… Y así se enredan las cosas.

divorcio-a-la-finlandesa-2

El amigo de Juhani, Pekka, el de los consejos, se queda con la atrabiliaria amiga de Tuula, y luego de escarceos para poner a cada cual en su sitio (es un decir), el divorcio no se consuma, y aquella casa se convierte, hasta con recochineo (allí han tenido lugar los encuentros de Tuula con Marco, que conoció una noche hace tiempo) en el lugar donde el amor se diversifica, se ramifica, hundiendo sus raíces en la necesidad humana de no estar solos, y sus consecuencias a la vista están: la ramificación se envuelve a sí misma, y las astas que podrían haber surgido, se han quedado en aspavientos.

La casa donde se ramifica el amor, perdón, queríamos decir Divorcio a la finlandesa, termina un tanto insulsa, con frialdad: ¿A qué tanto jolgorio y pies fuera del tiesto, si nos hemos vuelto de un conservadurismo que, aparte de provocar rechazo, no se corresponde con la mala baba que tanto, y a veces tan bien, destila Kaurismäki? ¿Misterios del cine? ¿Temor al enfado de tantos reaccionarios? ¿Concesiones para que triunfe el amor?

De todas formas, recomendable para todos, dado que estas algarabías están contadas casi siempre en imágenes. Por supuesto, véase en versión original. Así se disfruta mejor de esta comedia atípica, lo cual ya es un logro bastante notable.

Escribe Carlos Losada 

 Título  Divorcio a la finlandesa
 Título original  Haarautuvan rakkauden talo
 Director  Mika Kaurismäki
 País y año  Finlandia, 2009
 Duración  102 minutos
 Guión  Sami Keski-Vähälä y Mika Kaurismäki
 Fotografía  Rauno Ronkainen
 Producción  Mika Kaurismäk
 Distribución  Aquelarre Cine
 Intérpretes  Elina Knihtilä, Hannu-Pekka Björkman, Antti Reini, Anna Easteden
 Fecha estreno  09/09/2011
 Página web  http://www.haarautuvanrakkaudentalo.fi/