Camino trillado
Tengo que reconocer que el cine de Bigas Luna no figura entre mis prioridades cinematográficas: ni me interesó en su momento las obsesiones que plasmaban películas como Bilbao o Caniche, ni tampoco la adaptación posterior de ese cine casi clandestino a una exhibición comercial más amplia (Jamón, Jamón, Las edades de Lulú, Huevos de oro, etc.).
Pero es cierto que siempre hay detalles y temas, como la mirada obsesiva sobre el cuerpo femenino, las mujeres que se mueven en un mundo de hombres, la necesidad de triunfo y las consecuencias que ello conlleva, y sobre todo, el hecho de que podemos reconocer la autoría de las imágenes en todo su trabajo, que logran que siempre sea interesante acercarse a su obra.
Entre estos trabajos atrayentes teníamos la que hasta ahora era su última película, Yo soy la Juani, realizada en 2006, con un personaje femenino (felizmente interpretado por Verónica Echegui) que trasmitía toda la rabia y la necesidad de tomar aire y elevarse por encima de la mediocridad que la rodeaba. Una vez más teníamos el retrato de una mujer que sufría las frustraciones de los hombres que la rodeaban (su padre, su novio) y que se enfrentaba a ello con una actitud que se movía entre la ingenuidad y la rebeldía.
Es por eso que cuando el director catalán comentó en diferentes entrevistas que Di Di Hollywood se iba a convertir en la segunda parte de una trilogía sobre la mujer y el éxito, parecía razonable pensar que ese buen pulso mostrado en Yo soy
Efectivamente, en esta aventura que discurre entre España, Miami y Los Ángeles, el argumento sigue un esquema similar al de Yo soy

Pero, al contrario que en Yo soy
Así, cualquier elemento característico del biopic que narre el ascenso a la fama de una estrella tiene cabida aquí: transformación física, sacrificio personal y artístico, romance falso, engaños y traición, sexo y alcohol, miseria y oropeles, participación en películas infames, buenos y malos compañeros, agente despiadado, amiga sufridora, productores depravados, triunfo que sabe a derrota, etc.
Pero el filme apuesta por subrayar en lugar de analizar; de hecho, la película falla incluso en aquellos aspectos obsesivos centrados en la utilización del sexo como metáfora argumentativa a los que el director de Bambola es tan aficionado, pues lo bien cierto es que entre escenas de amorío en la piscina y alguna que otra perversidad o juego sexual a las que debe someterse la futura estrella para pagar los favores por su triunfo, Di Di Hollywood no tiene la dureza de anteriores filmes de su autor. Suena a película domesticada. Es más, si eliminamos esos detalles escabrosos la película podría pasar perfectamente por uno de esos telefilmes moralizantes con los que nos obsequian de vez en cuando las emisiones televisivas vespertinas.

De hecho, dentro de esa accesibilidad facilona vemos cómo rechinan personajes tan poco trazados como el representante que encarna Peter Coyote o la excesiva manera de remarcar en numerosas ocasiones la comparación entre la ficción y los casos que todos conocemos de actrices reales, y valga como ejemplo las preguntas que los periodistas formulan a una Di Di convertida ya en estrella.
Y tras la consecución del éxito por parte de Diana, la película aún presenta un último golpe de efecto en el tramo final de su metraje, donde se nos cuenta que la estrella viene a Valencia a presentar su último filme en olor de multitudes. Así se cierra una trayectoria circular exitosa (la chica desconocida que sale de su país para regresar tras un tiempo arropada por el éxito).
Bigas Luna utiliza los exteriores de ese marco arquitectónico que componen las edificaciones de

Si la película tuviera enjundia podríamos pensar que Bigas Luna también está comparando la artificiosidad de Los Angeles (el mundo irreal de las estrellas de cine) con la imagen de Valencia (ciudad de fastos y eventos). Pero sinceramente no creemos que Bigas Luna esté en esa onda, simplemente cumple con la parte de inversión de capital valenciano que forma parte de la producción de Di Di Hollywood (junto a Valencia, se ha rodado también en localizaciones de Alicante y en los estudios de cine de
Y en estas escenas finales es donde la película lanza su mensaje definitivo, donde se desencadenan consecuencias dramáticas representadas por un terrible acontecimiento que afecta a una persona cercana a la protagonista y por la renuncia a esa fama conseguida que se concreta en ese anillo que Di Di se quita de las manos y arroja al suelo de una manera ostentosa tras asistir al triunfo de su película en el pase inaugural. Con lo cual tampoco sabemos con qué carta quedarnos, pues esa escena final es contradictoria con todo el planteamiento anterior del filme donde, en el fondo, lo que Bigas Luna está contando es que Di Di está dispuesta a realizar cualquier cosa para triunfar por penosa o traumática que sea.
Película ambigua, que no trasciende más allá de la capa inicial y a la que lastra precisamente la falta de profundidad en el melodrama, quizá por confiar en exceso en la imagen de la actriz protagonista que no puede esconder la endeble escritura del guión.
Muy poco para un autor como Bigas Luna.
Escribe Luis Tormo
| Título | Di Di Hollywood |
| Título original | Di Di Hollywood |
| Director | Bigas Luna |
| País y año | España, 2010 |
| Duración | 97 minutos |
| Guión | Bigas Luna |
| Producción | Malvarrosa Media, El Virgili Films, La Canica Films |
| Distribución | Warner Brothers |
| Intérpretes | Elsa Pataky, Peter Coyote, Ana de la Reguera, Flora Martínez |
| Fecha estreno | 15/10/2010 |
| Página web | www.didihollywood.com |