Crazy, stupid, love (3)

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Es tan solo amor

crazy-stupid-love-0Emily y Cal llevan toda la vida juntos pero ella le es infiel con un compañero de trabajo y le pide la separación. Momento en el que Cal intentará cambiar para conseguir que ella vuelva a quererle.

Aunque su argumento no sea novedoso, ya hemos visto la historia de las crisis matrimoniales en los cuarenta demasiadas veces —Historia de lo nuestro—, Crazy, stupid, love se aleja de clichés y escenas repetitivas para aportar un soplo de aire fresco a este género.

Rozando en ocasiones el patetismo y riéndose de las situaciones prototípicas de este tipo de filme, Ficarra y Regua paren momentos tiernos pero hilarantes al mismo tiempo. Impregnan escenas tomadas demasiado en serio en otras ocasiones de un tono cómico que resalta los defectos del ser humano. El momento de decírselo a sus hijos no es el típico discurso del que ya estamos cansados y la decisión de los amigos comunes acerca de su amistad en común genera una escena digna de ver.

En el amor aquí mostrado no existen héroes ni malvados, simplemente personas intentando sobrevivir a sus diferentes formas: el dolor del primer amor, la angustia de un matrimonio rutinario, etc. Los guionistas toman la cotidianidad para de ella sacar momentos sentimentales y otros hilarantes. No se buscan culpables de los fracasos sino que se trata de una película que muestra cómo seguir adelante sin regocijarse en la autocompasión.

Uno de los valores añadidos que encontramos es lo bien construidos que están los personajes;generalmente nos encontramos con gente vacía que sólo es un arma para desarrollar el guión pero aquí cada uno de ellos tiene un rico trasfondo que ayuda al dinamismo del filme.

Las relaciones que existen entre ellos están perfectamente entretejidas, con alguna que otra sorpresa incluida que desatará carcajadas. Su planteamiento y modo de retratar el amor puede recordar a Love actually pero siempre mostrando un estilo propio.

Gran parte del mérito de que el guión funcione tan bien lo poseen sus protagonistas: Steve Carell demuestra una vez más su enorme vis cómica, quizás falle en tomas que requieren un toque de seriedad pero para ello entra en escena Julianne Moore que la aporta con creces, en esta ocasión Moore obsequia al filme con momentos de mayor peso emocional, dejando su lado cómico.

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Si hay un gran triunfador ese es Ryan Gosling que deslumbra en su papel de ligón sin corazón; en estos últimos años Gosling se ha destapado como un todoterreno de la interpretación, dando vida a personajes de muy diverso tipo, desde raritos —El mundo de Leland— hasta galanes al estilo del Hollywood clásico —El diario de Noa— y siempre con impecables maneras.

La importancia de los secundarios es vital: Marisa Tomei apenas disfruta de minutos pero sus escenas son de las más divertidas del filme. Cuando Tomei aparece las risas están aseguradas. Su presencia, junto a la de un excelente Kevin Bacon, son imprescindibles para el devenir del filme.

Se zafa con tamaña facilidad de filmes similares que se empeñan en demasía en intentar ser serios cuando deberían parecerse un poco más a este que aportando dosis de emoción no deja nunca de reírse de sí mismo.

Falla cuando cae en recursos ya utilizados en infinidad de ocasiones, que aunque son los menos se dejan notar, pero se muestra como una película ágil y bien construida con la que las risas están aseguradas.

Escribe Sonia Molina