Cultas trampas para engañar
Es posible que nadie tenga dudas de que Atom Egoyan, desde su primera película, siempre ha jugado la carta del inquieto cineasta preocupado de que sus historias estén como encerradas en sí mismas, necesitando la complicidad (diríamos mejor complacencia) del espectador, para su comprensión y resolución. Y casi todas envueltas por imágenes de buena factura, secuencias envolventes y creíbles y un acabado solvente, fílmicamente hablando, si bien frío y abierto a la polémica.
Y de eso va. Busca polémica, la crea, mejor dicho, para intentar tapar sus engaños, esas trampas cultas, que juega con la posible verdad que ocultan las personas, o lo que desean que ocurriera para que sus vidas tuvieran, no ya otro significado, sino el marchamo enriquecedor de una vida más plena. En Chloe repite esta jugada, partiendo de una familia acomodada y con éxito, para escarbar en sus posibles miserias, en sus carencias, en sus ocultas necesidades y deseos.
Valiéndose de los siempre excelentes Julianne Moore y Liam Neeson, y con la incorporación de esa auténtica mediocridad llamada Amanda Seyfried, parte de la duda sobre la fidelidad del marido y encarga a una prostituta de lujo que le seduzca; y de paso Chloe seduce también a ella, y al hijo… Terminando la pobre Chloe rompiendo un ventanal y cayendo al vacío…
Vamos, como la vida misma. Y para hacerlo aún más interesente, en momentos determinados, añade cierto erotismo explícito, aparentemente, intentando que el espectador entre en el juego y comprenda las dudas de Julianne sobre Liam, aunque nunca llegue a entender el resto de las seducciones.

Todo servido con cierta naturalidad, utilizando la cámara y las elipsis con habilidad y sentido cinematográfico, dando al envoltorio una textura creíble. Por eso, y a pesar de cierta morosidad narrativa, cuando llega el desenlace uno no es que se sorprenda, es que queda atrapado en el engaño, en las trampas de la moral que Egoyan nos propone, quedando en la duda de si el plano final es real o una estrategia más para polemizar a costa de nuestra credulidad.
Porque si ese plano final de la familia feliz y triunfadora es cierto, entonces todo lo demás, toda la película, en una palabra, es una febril imaginación de Juliaqnne para enaltecer su ego, realizar sus carencias y plasmar sus deseos. Y la polémica está servida. Pues hay quienes cuestionarán semejante engaño, por muy culto y cinematográfico que sea, ya que en el fondo, y sobre todo en la forma de estar filmado, nada tiene que ver con el resto de la película.
Y otros dirán que ha querido hacer un retrato de la prostitución de lujo (¿copiando

Como ejercicio para la polémica, reconozcámoslo, hasta puede parecernos gracioso. Entonces viene la cuestión primordial. ¿Qué tiene todo eso que ver con el cine? Pues eso, un vehículo para epatar, para engañar, para polemizar. Y si para Atom Egoyan el cine se reduce a eso, bien servido, eso sí, como ha hecho con todas sus películas, debemos decirle claramente que ya está bien de utilizarnos, de utilizar al espectador para saber si así debe ser el cine, y en consecuencia no realizar películas “convencionales”.
Y le preguntamos. Eso que hace él, ¿no es convencional? Bastante más de lo que pueda imaginarse. Apreciamos sus notables dotes para la imagen; y, a veces, saber rodearse de buenos actores. Y no entendemos su manía de engañarnos, aunque sea con muy buenos modales, eso sí, y que polemicemos un poco, que hasta puede sentar bien.
Entretanto, dejémonos llevar por nuestro buen entendimiento y conocimiento de las imágenes para salir indemnes de las cultas trampas para engañar.
Escribe Carlos Losada
| Título | Chloe |
| Título original | Chloe |
| Director | Atom Egoyan |
| País y año | Francia, Canadá, Estados Unidos, 2009 |
| Duración | 99 minutos |
| Guión | Erin Cressida Wilson |
| Fotografía | Paul Sarossy |
| Distribución | Vértice Cine |
| Intérpretes | Liam Neeson, Julianne Moore, Max Thieriot, Nina Dobrev, Amanda Seyfried |
| Fecha estreno | 26/11/2010 |
| Página web | www.sonyclassics.com/chloe |
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CHLOE (2)







