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CHE, UN HOMBRE NUEVO (2)

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Apología innecesaria

Che, un hombre nuevoY hasta diríamos que superflua. No la necesita quien ya tiene un puesto en la historia: un mito de los años 60 que aún es actual. ¿Quién no conoce la historia de Ernesto Che Guevara? Soy consciente que escribo su nombre de forma incorrecta, y lo hago para  resaltar la inutilidad de varias cosas de este documental “de creación”, eso dicen, que tiene como principal defecto ser excesivo en duración y en intenciones laudatorias para el Che.

Conste que el material nuevo aportado al film sí tiene interés, por ser inédito. Y son mostrarnos sus cuadernos, desde apreciaciones significativas sobre política a citas de lo que lee, o pretende leer; y algunas grabaciones suyas, interesantes, con su voz directa, convincente y sincera. Y un tosco intento de poner al día, por parte de Bauer, su posible contradicción entre sus ideales poéticos sobre el pueblo en particular y la humanidad en general, y sus actuaciones con la guerrilla.

Hay que decir que el director no hace análisis de esos hechos, de esa evidente contradicción, puesta más al descubierto por las lecturas que el Che frecuentaba, que nos lleve a convicciones sobre un tiempo, época y hombres, que aún son recientes, y que tras su visionado nos reafirman en nuestros análisis de los acontecimientos de Sierra Maestra o el fracaso en el Congo, por poner dos ejemplos.

Teniendo en cuenta que estamos hablando de imágenes, casi un 80 por ciento ya conocidas, y el lenguaje es el cinematográfico, ¿a qué viene la machacona voz en off, sobre todo cuando es la de Tristán Bauer? Sí son necesarias las del Che y su sobrino Rafael Guevara.

Sabemos que cuando se hace una película, sea ficción o documental, el predominio de la imagen no sólo ha de prevalecer, sino que debe ser el motor y eje de la narración, y que esas imágenes, encadenadas en planos y secuencias, son las que deben llevarnos al conocimiento, la emoción, las ideas y los sentimientos que se nos narran. Si no es así, o si la imagen tiende a pasar a un segundo plano, se está distorsionando tanto a la película como al receptor de ella, nosotros.

Teniendo en cuenta que estamos hablando de imágenes, casi un 80 por ciento ya conocidas, y el lenguaje es el cinematográfico, ¿a qué viene la machacona voz en off, sobre todo cuando es la de Tristán Bauer?

Recordando lo que todo aficionado sabe, suponemos que esa no era la intención de Tristán Bauer, y su equipo de investigación (dicen que les llevó más de 10 años), para darnos Che, un hombre nuevo. Pero lo que no se puede es ocultar, o tergiversar, los resultados. Y éstos son que este documental tiene el aire inconfundible de los biopics propios de Hollywood, tan denostados por ellos, con unos planos de lo que puede ser un museo del Che, inútiles y bochornosos, y que él hubiese repudiado.

El aire triunfalista que dan a sus opiniones, escritos y hechos, nunca contrastados con el entorno que los motivaba, a veces incluso soslayándolos (véanse la crisis de los misiles con Cuba o el porqué de su crítica a la economía de la Unión Soviética), vienen a subrayar, casi con paternalismo en la incesante voz en off, que su figura deviene en mesiánica. En aquellos años podía tener un sentido, dadas las circunstancias; hoy queda trasnochado, inútil y falso.

Lo que ocurre es que la figura del Che sí es carismática, aumentada por su asesinato a la edad de 39 años, en Bolivia. Y eso ha dado lugar a investigaciones, libros, películas, de ficción y documentales, que se han acercado casi siempre más al personaje que al hombre, más al guerrillero y compañero de Fidel Castro, que al ser que leía, pensaba, pretendía ejercer de padre, escribía…

A través de Che, un hombre nuevo, sí vamos conociendo esas facetas que a los demás parecían no interesar. Como se dijo, el material inédito aportado es lo fundamental

A través de Che, un hombre nuevo, sí vamos conociendo esas facetas que a los demás parecían no interesar. Como se dijo, el material inédito aportado es lo fundamental. Y así sabemos de sus dotes de poeta, de su interés por el ser humano en sí, inmerso en su entorno; y sus preocupaciones para que el hombre no sea explotado por el hombre; y sus contradicciones, dudas, aspiraciones.

Lástima que casi todo esté lastrado por el afán laudatorio. De todas formas, no hay duda que Tristán Bauer sí ha querido reivindicar más al hombre que al guerrillero, más al padre y poeta que al político. No dudamos de sus buenas intenciones, y aunque Che, un hombre nuevo contiene elementos de interés, el resultado final no parece estar a la altura de las aspiraciones y esperanzas que suscitó en su momento, cuando se fraguaba su realización.

Si una historia se cuenta en cine, basta su visionado para comprender lo que nos quieren decir, mostrar, insinuar, silenciar. Si damos predominio a palabras repetitivas o innecesarias, estamos embarullando el proyecto, por muy interesante o sugestivo que nos pueda parecer. Y perdón por haberme vuelto tan machacón como Tristán Bauer.

Escribe Carlos Losada

 Título  Che, un hombre nuevo
 Título original  Che, un hombre nuevo
 Director  Tristán Bauer
 País y año  España, Argentina, Cuba, 2010
 Duración  110 minutos
 Guión  Tristán Bauer
 Fotografía  Javier Julia
 Distribución  Golem Distribución
 Intérpretes  Documental
 Fecha estreno  29/10/2010
 Página web  http://cheunhombrenuevo.blogspot.com  
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