Con Vanessa Redgrave
Pues sí, esta previsible película de Gary Winick, no sería nada sin Vanessa Redgrave, sin su presencia, sus miradas, sus silencios y su saber estar ante las situaciones más insospechadas o increíbles.
Porque lo que pretende ser una comedieta romántica, dedicada sobre todo a los que dudan del poder del amor, o eso al menos parecen las intenciones de productores, guionistas y director, se queda en poquita cosa; en apuntes, en la nostalgia que puede provocarnos la idea matriz…
Vayamos por partes.
De salida, la idea matriz es buena. Una carta encontrada en la pared de Julieta en Verona –(si es que alguna vez todo eso existió, al margen de Shakespeare), cincuenta años después de ser depositada, y que al ser contestada por las llamadas secretarias de Julieta, da lugar a ese encuentro que la carta pretendía.
La del encuentro es, naturalmente, Vanessa Redgrave, que llega acompañada de su nieto, Christopher Egan, buena presencia y actor discretito, para reunirse con Lorenzo, entonado y creíble Franco Nero, y así dar lugar a las únicas secuencias de la película con tono y hasta verosimilitud.
Pero que tanto guionistas como director, al querer aplicarlas a la protagonista, una muy mediocre Amanda Seyfried, y sus novios (el primero un detestable Gael García Bernal, que sin duda está en otra película), no nos lo creemos, ni interesa, por previsible y mal realizado.

La otra parte es lo cuadriculado que se muestra el guión, sin un instante para la espontaneidad y la sorpresa. Todo está escrito, y nunca mejor dicho, siguiendo unas pautas que José Rivera y Tim Sullivan –los guionistas- estiman deberían funcionar en toda película romántica; y eso es, precisamente, lo que la hace inútil y hasta trasnochada, pues hoy día para creernos el amor, las relaciones que provoca y todo lo que conlleva, debemos no sólo creerlo, sino sentirlo y hasta vivirlo tal y como las imágenes nos muestran, o sugieren.
Y las imágenes que nos muestra, o sugiere, Gary Winick son para olvidarlas, sin remordimiento alguno. Parece como si, a pesar de sus siete películas como director (una de carácter infantil) y una como productor, no hubiese aprendido el oficio de contar, lo que tenga que contar, con imágenes, para enlazar secuencias, para conseguir una película. Lo que Winick hace es rutinario, sin textura, algo relamido, poco convincente y alejado de la realidad.

La consecuencia a la vista está. Cartas a Julieta no traspasa el umbral de la mediocridad, aunque por momentos nos haga pensar sobre las casualidades de la vida, si bien todo se debe, repetimos, a la presencia de Vanessa Redgrave. Lo demás es añadidura.
Una desilusión, porque creemos que es posible que los espectadores necesitemos películas románticas para sentir, al menos, que el amor existe… Este final roza la cursilería, pero estimamos que no podía ser de otra manera.
Escribe Carlos Losada
| Título | Cartas a Julieta |
| Título original | Letters to Juliet |
| Director | Gary Winick |
| País y año | Estados Unidos, 2010 |
| Duración | 100 minutos |
| Guión | Jose Rivera, Tim Sullivan |
| Fotografía | Marco Pontecorvo |
| Distribución | TriPictures |
| Intérpretes | Amanda Seyfried, Marcia DeBonis, Gael García Bernal, Giordano Formenti, Paolo Arvedi, Dario Conti, Daniel Baldock, Ivana Lotitoales |
| Fecha estreno | 08/10/2010 |
| Página web | www.letterstojuliet-movie.com |
| < Prev | Próximo > |
|---|
CARTAS A JULIETA (1)







