Fábrica de posters
Insustancial adaptación del clásico cuento con grandes similitudes con la saga Crepúsculo y que se sitúa en el cine pubescente en su máxima esencia, alejándose de la imagen tenebrosa que pretende ofrecer.
Esta Caperucita poco o nada tiene que ver con las historias tradicionales, lo que podría haber sido harto interesante de no ser porque los derroteros que sigue no podrían ser menos atractivos. El personaje fue creado para prevenir los encuentros de las jóvenes con desconocidos, y, ese es, en cierto modo el único nexo común de esta versión de David Johnson con sus predecesores, dado que en el filme conocer al lobo puede suponer el más cruento de los destinos.
Johnson toma un poco de cada leyenda conocida hasta la fecha para dar forma a la peor versión imaginable que podía haber creado. Hubiera sido tremendamente atrayente ver una Caperucita más actual o temas vigentes situados en la antigüedad observando y analizando los contrastes del pensamiento clásico con uno más moderno.
Pero en lugar de ello, la película se sitúa en un ambiente antiguo envuelto en música pop actual propia de la banda sonora de Crepúsculo, proyecto que parece haber marcado un punto y final en la carrera de Catherine Hardwicke, dado que nos es capaz de desligarse de su ambientación (el bosque de caperucita podría estar localizado en Forks), el modo de retratar a los personajes (la aproximación a los aldeanos es demasiado parecida a la ya vista en el proyecto protagonizado por los Cullen) y las escenas de amor de Bella y Edward (Valerie y Peter en el bosque bien podrían ser el vampiro y la mortal).
Parece que Hardwicke no realiza ningún esfuerzo por conseguir arrancar algo más tanto de unos mediocres actores, a excepción de la correcta Seyfried y la aparición, por compromiso, de Gary Oldman, como de un guión trivial y absurdo en el que a pesar de los intentos por crear misterio mediante la incógnita planteada de ¿quién es el lobo feroz? sólo se logra una historia de amor adolescente y un halo de telefilm que se hace más patente con el paso de los minutos. El final carece de emoción, siendo muy previsible y edulcorado en demasía.

Hardwicke, cuya trayectoria desde la indie y aclamada por público y crítica Thirteen (2003) ha ido cuesta abajo, parece más centrada en conseguir cantidades ingentes de dinero que en realizar trabajos de calidad.
Contando con un gran presupuesto y pudiendo haber seleccionado un casting más apropiado, Caperucita roja podría haber ofrecido más: esta versión se centra demasiado en la trama amorosa y deja de lado el atrezo, decoración y efectos especiales que podrían haber conseguido que la película aumentara su calidad mediante la utilización de ambientes más sombríos y la creación de un lobo que más que amor y ternura provocara el pavor que debiera.
Pudiendo, al menos, no haber generado vergüenza ajena.
Escribe Sonia Molina
| Título | Caperucita Roja, ¿a quién tienes miedo? |
| Título original | Red Riding Hood |
| Director | Catherine Hardwicke |
| País y año | Canadá, Estados Unidos, 2011 |
| Duración | 100 minutos |
| Guión | David Leslie Johnson |
| Fotografía | Mandy Walker |
| Música | Brian Reitzell |
| Distribución | Warner Bros. Pictures |
| Intérpretes | Amanda Seyfried, Gary Oldman, Lukas Haas, Billy Burke, Julie Christie, Virginia Madsen, Shiloh Fernandez, Michael Shanks, Michael Hogan, Max Irons |
| Fecha estreno | 15/04/2011 |
| Página web | www.redridinghood.warnerbros.com |
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Caperucita roja (1)







