Epopeya y paisajes
Esperaba mucho más después de que Peter Weir nos entregara, hace tres años, la magnífica emocionante y monumental Master and commander.
Camino a la libertad, que es también una epopeya, se queda a medio camino entre unos personajes imposibles rodeados de un horizonte imposible. Su excesiva duración y los planteamientos radicales de la puesta en escena de las situaciones de violencia hacen que el espectador no sienta una gran empatía hacia lo que acontece en la pantalla. Y eso que el filme tiene muchos momentos más salvables.
Basado en un libro autobiográfico que narra la odisea de un polaco que logra huir de un gulag en Siberia hasta llegar a
Demasiados paisajes, variados y exóticos, que recuerdan lo maravillosamente que están fotografiados, el estilo y modo de los documentales geográficos de National Geographic (no en vano la película está producida por esta entidad).
Desde tres diferentes niveles se construye la película: el primero es el dramático. Sin duda los obstáculos gigantescos a los que se tienen que enfrentar los personajes de la película implican situaciones dramáticas titánicas, que hacen crujir la verosimilitud del relato.
En segundo lugar, una vez más el director acude a un tema que la encanta: la confluencia entre la naturaleza y el hombre, la lucha de éste por domeñarla, la resistencia de aquella a dejarse dominar. Esta sensación de poco verosímil se incrementa cuando vemos actuar a los personajes que son prototipos demasiados bien elegidos (el joven idealista, el maduro norteamericano, el sacerdote lituano, el cínico dibujantes de comics, la joven adolescente) y que provocan anécdotas y sucesos que quitan realidad al argumento y provocan tal vez cierta lentitud al relato.

Tampoco podía faltar, y se hace acertadamente, un tercer nivel que es muy recurrente en el cine de Weir y es el de la iniciación a la vida, al amor, el aprendizaje, la vocación. Recuerden Picnic en Hanging Rock, La costa de los mosquitos, El club de los poetas muertos o Master and Commander. En este sentido lo veo como un acierto la presentación y desarrollo del único personaje femenino —la joven prisionera polaca— que contrasta con su feminidad en una película donde lo masculino es redundante. Ella destaca en su actuar la situación de los otros prisioneros y le da una aura poética muy apreciable.
Camino a la libertad se construye a base de ir cambiando los paisajes a la vez que nos muestra secuencias separadas por elipsis que sin embargo están bastante bien ensambladas. Lo que pasa es que en un filme cuyo sentido y dirección el espectador ya vislumbra desde su arranque, la tensión narrativa se agota y el fantasma de una cierta lentitud no buscada sobrevuela en el excesivo metraje.

Por otro lado los personajes, cuya tensión psicológica debe ser de titanes, a mitad de la película parecen congelarse en su desarrollo interior… cuando no comienzan a desinflarse. No sirva esto como sisa a la labor interpretativa de sus actores que realizan un esfuerzo encomiable.
Más mucho más esperaba de este director que se prodiga tan poco en el cine (en treinta años solo ha hecho unas diez películas). Aquí da la sensación que su independencia de los intereses de la industria del espectáculo ha andado algo menoscabada.
Escribe José Luis Barrera
| Título | Camino a la libertad |
| Título original | The way back |
| Director | Peter Weir |
| País y año | Estados Unidos, 2010 |
| Duración | 133 minutos |
| Guión | Keith R. Clarke y Peter Weir |
| Fotografía | Russell Boyd |
| Música | Burkhard Dallwitz |
| Distribución | Aurum |
| Intérpretes | Jim Sturgess, Ed Harris, Colin Farrell, Saoirse Ronan, Mark Strong, Alexandru Potocean, Dragos Bucur, Gustaf Skarsgaard |
| Fecha estreno | 05/01/2011 |
| Página web | http://www.thewaybackthemovie.com/ |
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Camino a la libertad (3)







