Ficción cercana
A modo de falso documental compuesto por unas cintas encontradas recientemente, narra la historia de tres astronautas cuya misión es viajar a
El madrileño Gonzalo López-Gallego triunfa en la tarea de hacer dudar al espectador si se trata de ficción o realidad: aunque el argumento sea siempre un poco extremo consigue dotarlo de crudeza, rodando escenas verdaderamente claustrofóbicas, así los protagonistas han de dormir en hamacas en una reducida sala, lugar propicio para crear momentos de tensión.
Haciendo acopio de distintos recursos: visión subjetiva, sublime sonorización, etc., este falso documental se torna en original, sobre todo su enfoque, cuyo mayor error es su mayor virtud, en ocasiones encontramos cámaras situadas en lugares imposibles. Con ánimo de experimentar y buscar nuevas perspectivas, López-Gallego coloca cámaras en zonas insostenibles e inadecuadas pero sin esta experimentación el filme no poseería esa distinción de la que lo impregna el español. Podríamos degollarlo basado en esto, pero es ese riesgo el que ha de tomar cualquier director que pretenda hacer algo en el mundo del cine.
No estamos acostumbrados a encontrarnos con propuestas originales y que intenten aportar algo novedoso y eso es lo que nos ofrece esta película, podemos encontrar otras similares en argumento y medios pero el enfoque de su director se desmarca del de otros.
Apollo 18 logra apartase de proyectos que podrían parecer similares como la sobrevalorada El proyecto de la bruja de Blair, aquí la subjetividad no es tan asfixiante como en aquella sino que es utilizada en momentos determinados en los que se consigue que el espectador de meta en la piel de los astronautas. El uso de cámaras fijas u otras perspectivas distintas a las subjetivas ofrece un respiro y lo convierte en un filme más completo.
Los silencios son incluso más importantes que los diálogos al no contar con banda sonora —tratándose de supuestas cintas encontradas éstas no pueden ir acompañadas del correspondiente score que crea ambientes y predispone a sustos—, se usa de un modo tremendamente intuitivo el sonido ambiente, para generar tensión se utilizan ruidos o generosos contrastes, pasando de un silencio sepulcral a tomas repletas de ruidos de los más diversos tipos.

Para sumergirse en la película hemos de aceptar las premisas que López-Gallego nos marca, aquellos que busquen agujeros los encontrarán pero este proyecto no trata acerca de la perfección sino sobre la creación de una película emocionante.
Para crear dichas emociones se hace uso de la aparición de las familias de los protagonistas que está metida con calzador, siendo escenas desechables pero cuya inclusión está justificada con el motivo de que el espectador pueda crear un vínculo con los astronautas para que los hechos que acaecen en
No estamos por tanto ante una película perfecta sino ante una con la que la tensión está totalmente asegurada.
Escribe
| Título | Apollo 18 |
| Título original | Apollo 18 |
| Director | Gonzalo López-Gallego |
| País y año | Canadá – EEUU, 2011 |
| Duración | 86 minutos |
| Guión | Brian Miller, Cory Goodman |
| Fotografía | Gonzalo López-Gallego |
| Producción | Timur Bekmanbetov |
| Intérpretes | Warren Christie, Ryan Robbins, Ali Liebert |
| Fecha estreno | 03/04/2011 (estreno mundial) |
| Página web | http://apollo18movie.net/ |