Falseado documental
Chema de
Es más, en manos de un profesional templado, podría ser una vía que diera salida por un lado a la ingente cantidad de información (no siempre alejada de la tentación especulativo – conspiranoide) y por el otro a la profundísima huella emocional que aquel acontecimiento dejó en la sociedad española.
Sin embargo, esa labilidad profesional corre también el riesgo de ortopedizar un producto que no sabe bien si deslizarse por las sendas de lo dramático o por los vericuetos de lo real, esclerotizando la vía emocional con la sobreabundancia de datos y de escenarios o impostando la historia con la sobreactuación de unos personajes de los que apenas conocemos sus motivaciones más allá del tópico cuartelero y salvapatrias de los que no querían dejar a España caminar sola al albur del terrorismo y la amenaza roja.
23-F de Chema de
Al menos dos frentes forman el dibujo de la batalla perdida del realizador salmantino:
Por un lado, 23-F no funciona como relato “didáctico”; para todo aquél que no conozca ni los antecedentes ni la estructura del estado franquista y la transición democrática, resulta un galimatías inescrutable… pero es que además, para el que no haya buceado en sus pormenores, la multitud de cabos sueltos y sobrentendidos es lo suficientemente grande como para perder el interés por lo que sucede en pantalla más allá del congreso de los diputados: ¿Quién puede saber lo decisivo de la no intervención de la acorazada Brunete si no le explican que con ella se pensaba, como Milans con Valencia, tomar Madrid a las bravas? ¿Quién de lo dilatado en el tiempo de la comparecencia del Rey, si no se explica la intención de dar una respuesta unitaria desde todas las regiones militares, que se debatían entre apoyar o defenestrar el golpe? ¿Por qué precisamente esos cinco diputados encerrados en una sala del congreso? ¿Por qué un Gobierno de concentración? ¿Por qué un Gobierno provisional encabezado por Laína? ¿Quién era

Un sinfín de interrogantes que muchos podemos conocer, pero que no averiguaríamos visionando 23-F, y que tienen una importancia capital en el desarrollo de la historia.
Por otro lado, la película pierde credibilidad a chorros desde el momento en que prefiere la veracidad fisonómica a la verosimilitud actoral y dramática; es decir: hay algunos actores que se parecen muchísimo a los personajes reales (Carrillo, Juste, Aramburu Topete, Sabino Fernández Campo o incluso
Es de justicia recordar en este momento el precedente que sobre el mismo tema realizó Televisión Española (bien que con la ventaja de contar con una hora más de metraje), que sí conseguía mantenerse a flote allá donde 23-F naufraga. En 23-F, el día más difícil del Rey, el Milans interpretado por José Sancho alcanzaba todas las cotas de verosimilitud al mismo tiempo que conseguía transmitir repugnancia y rechazo hacia su personaje, constituyéndose en todo un ejemplo de interpretación correcta, tal y como pudiera serlo el Adolf Hitler de Bruno Ganz en El hundimiento, y un modelo a seguir para dar vida a individuos tan controvertidos sin resultar cómico o falso.

Es cierto que al telefilme puede reprochársele un cierto tufillo hagiográfico hacia el monarca, pero lo hace sin soslayar los momentos de duda, miedo e incertidumbre del Rey, así como de la ascendencia intelectual y moral de ciertos generales, como Armada, y la decidida participación de otros actores en el desenlace del golpe.
Sin embargo en el 23-F de De
Una interpretación demasiado benévola que nos muestra al monarca como el salvador de la patria, y que en ese sentido poco tendría de qué diferenciarse de los golpistas excepto en que él regía los destinos de España desde el lado correcto. Sin restar los méritos que pudo tener el soberano, cabe otorgar a muchísimas otras personas una participación decidida en el fracaso de la asonada, toda vez que en la película no se haga mucho por reconocerlas.

Así pues 23-F fracasa en su intento de resultar esclarecedora, además de pasar más que desapercibida en su validez artística y en su pretensión de homenajear a los protagonistas. Cabe pensar en qué hubiera podido hacer un mejor realizador con semejante material histórico, pero eso quizá sea cuestión de dejarlo para el cincuenta aniversario.
Hasta el momento, la literatura ha resultado vencedora frente a la cinematografía, y para todos aquellos que no sientan esclarecidas sus dudas por la obra de Chema de
Escribe Ángel Vallejo
| Título | 23-F: La película |
| Título original | 23-F: La película |
| Director | Chema de la Peña |
| País y año | España, 2011 |
| Duración | 120 minutos |
| Guión | Joaquín Andújar |
| Fotografía | David Azcano |
| Música | Antonio Fernández |
| Distribución | Warner Bros. |
| Intérpretes | Luis Callejo, Fernando Cayo, Juan Diego, Manolo Solo, Luis Zahera, Paco Tous |
| Fecha estreno | 25/02/2011 |
| Página web | www.23flapelicula.com |
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23-F (1)







