XXXII Mostra de Valencia (11): À bout portant

Published on:

Sólo acción

a-bout-portantEl director Rowan Joffe, en la rueda de prensa celebrada a propósito de la presentación de su filme Brighton Rock, comentaba que el estándar visual del cine actual, facilitado por la comodidad y el aligeramiento de los equipos cinematográficos, se basa en un rodaje cámara en mano que implica mostrar una planificación centrada en el movimiento y un montaje vertiginoso, casi rayando el documental de acción.

Esta afirmación del director inglés puede servir como punto de partida para hablar del último filme de Fred Cavaye, À bout portant (2010), pues esta producción francesa se adapta como un guante a este modelo. Al igual que hiciera en su trabajo anterior, Pour elle (2009), película sobre la que Paul Haggis se basó para realizar el remake americano titulado Los próximos tres días, todo el planteamiento de la película está supeditado a un obstáculo que se debe superar.

En el original francés un marido se veía en la necesidad de liberar a su mujer de un arresto carcelario por un crimen que no cometió y que la justicia no es capaz de solventar, y aquí, el protagonista debe conseguir en tres horas un objetivo marcado para que liberen a su esposa secuestrada. Límite temporal, prueba a superar y todo el esfuerzo del guión y la realización volcados en provocar tensión escénica.

La escena inicial que sirve de presentación es elocuente: una persecución, planos subjetivos, movimiento, carreras, disparos, golpes y para concluir un clímax impactante que deja suspendida la acción.

A partir de ahí, todo el esfuerzo se centra en mantener este tono a lo largo de los 85 minutos que dura el filme. Guión y dirección supeditados a mostrar un espectáculo de violencia, suspense y tensión pero que incurre en el único error que este tipo de productos no puede cometer y es el de la falta de credibilidad. La ficción tiene que ser creíble. Es el maravilloso engaño que proporciona el cine, una historia bien contada hace que el espectador se sumerja en ella, no importa lo que suceda mientras este espectador crea realmente lo que esta viendo.

Desdichadamente À bout portant descuida el guión para centrarse únicamente en las propiedades lisérgicas de la acción, pero esta acción no es suficiente para evitar los increíbles hechos que se suceden escena tras escena. El problema no es que la historie ya se haya contado mil veces, el problema es que durante todo el filme uno está preguntándose por qué suceden los acontecimientos, por qué aparece de pronto un personaje, por qué se encuentran en determinado sitio, etc. Desde la huida del hospital con un convaleciente herido que de pronto recupera sus mejores virtudes físicas hasta la escapatoria de las ratoneras más recónditas, el filme se supera escena tras escena confiando en que la mecánica de la narración oculte la falta de estructura que sostiene la historia.

a_bout_portant-3 

El mejor  ejemplo de esta acción sin sentido se muestra en la alargada escena final de la comisaria donde, bajo una aparente muestra de cine trepidante, dos personas, de las más buscadas por la policía, pueden entrar en el recinto, y dentro del caos reinante, conseguir sus objetivos. Los planos de la policía corrupta mientras custodia a la desdichada mujer del protagonista (el papel que encarna Elena Anaya) rayan el ridículo, con esa policía encendiendo un cigarro y tirándole el humo a la embarazada para que veamos lo mala, malísima, que es.

Además, si escarbamos dentro de esa maraña de confusión que es À bout portant nos encontramos un filme acomodaticio donde no hay atisbo de crítica del sistema, que suele ser una de las características esenciales del polar francés. La historia concluye felizmente y esa felicidad se alarga mediante un epílogo donde, tras 8 años de los acontecimientos ocurridos, se termina de cerrar el círculo.

Para entender las carencias del último filme de Fred Cavaye y para comprender también lo más irritante de esta película simplemente hay que ponerla en contacto con otro ejemplo de cine policiaco, Ronin, donde la acción es esencial pero esta acción no oculta una historia bien contada. El trabajo de Frankenheimer demuestra que se puede realizar un filme de acción con unos personajes creíbles dentro de la ficción y donde el espectador asiste a un despliegue de temas que abarcan desde la traición, la lealtad o el amor. En el filme de Cavaye, tras el despliegue pirotécnico de imágenes en la pantalla no encontramos nada por debajo que incite a la mínima reflexión sobre lo que estamos viendo.

En cualquier caso, la película se ha convertido en un éxito y parece ser que su distribución ya está asegurada para más de 30 países.

Escribe Luis Tormo

a_bout_portant-4