Y Jackie Chan se llevó el premio gordo
La Mostra
Porque, aunque el balance económico (según se dijo en una rueda de prensa días después de finalizar el certamen) ha sido positivo, uno de los pilares que mantiene a cualquier festival es la fidelidad a sus postulados. A la declaración de intenciones que provocó su nacimiento. Y esto es lo que ha fallado, de manera flagrante, este año en
Amén de ello, se ha evidenciado más que nunca el preocupante (y endémico) problema de la programación ya que, si en años previos, con trece o catorce películas a competición, se “colaban” piezas verdaderamente impresentables, este año con veinticuatro repartidas en dos secciones oficiales, ha resultado absolutamente grotesco.
De igual manera, el hecho de condicionar los premios a las votaciones del público, eliminando las opciones que un jurado de profesionales pueda ofrecer (en más de una ocasión, dignificando las ediciones al premiar las mejores piezas) termina por menguar cualquier rasgo de seriedad en el certamen, como bien se ha podido comprobar en esta edición al conceder el máximo galardón al film protagonizado por Jackie Chan.

Da bing xiao jiang (Little Big Soldier) de Sheng Ding
Aunque pueda sorprender e, incluso, irritar la concesión del premio a Little Big Soldier, la verdad es que es algo que entra perfectamente dentro de la lógica y del particular rumbo tomado por
El film es de una mediocridad extrema, pero el nombre de Chan es el más conocido para el gran público y el tirón comercial de su cine (por llamarlo de alguna manera) se hizo notar en el público asistente a la proyección que era, en definitiva, quien tenía la última palabra. Risas y aplausos fueron la constante durante la hora y media de la película anunciando el claro triunfo de la obra.
Empero, Little Big Soldier no se aparta de la tónica habitual de las anteriores producciones de Jackie Chan aunque, en esta ocasión, haya intentado cubrirse con un manto de trascendencia que, paradójicamente, acentúa, aún más, su mediocridad.
La película cuenta la historia de un pícaro soldado que captura por accidente al general del ejército enemigo por cuya persona piensa pedir un rescate. Sobre esta leve anécdota se construye un vaivén de personajes a cuál más insustancial, únicamente necesarios para que los giros de la historia posean una peregrina sensación de lógica. Un nuevo bodrio en la filmografía de Jackie Chan.

Au fond des bois de Benoît Jacquot
Au fond des bois es el ejemplo paradigmático (junto a Le dernier safar, estrenada en Panorama Mediterráneo) de los problemas de programación existentes en
La película de Jacquot se centra en el abuso y secuestro de una muchacha joven, hija de un médico de pueblo, por parte de un vagabundo que parece tener extraños poderes. Sobre el papel, la película puede resultar interesante, sin embargo, el cineasta provoca que el resultado llegue a unos niveles de inveromilitud verdaderamente graves, debido a la incomprensible dependencia que se va creando entre la muchacha y el pordiosero y a la irracional conclusión del film (el juicio que se celebra al vagabundo en el que, incluso, se pone en entredicho la palabra de la joven. Algo inaudito en la clasista sociedad de mediados del S. XIX).
A ello cabría añadir un ritmo tedioso y la total inconsistencia en el avance de una historia en la que, en el fondo, nada sucede. Con una fotografía excesivamente plana (la película parece haberse filmado en vídeo de alta definición), Au fond des bois únicamente merece destacarse por el trabajo de la turbadora Isild Le Besco, con mucho, lo mejor del conjunto.

Boogie, el aceitoso de Gustavo Cova
Si no la mejor, una de las mejores películas de las proyectadas en la sección de “acción y aventuras” siendo, además, un verdadero hallazgo por su riesgo y contundencia.
Film de animación argentino, basado en un personaje creado por el dibujante Roberto Fontanarrosa, Boogie, el aceitoso es el paradigma de la heterodoxia. Una heterodoxia que se extiende dentro de sus postulados conceptuales y de sus exigencias técnicas, completamente apartadas de la animación más sofisticada.
El film de Gustavo Cova es una diatriba contundente y sugestiva hacia la lamentable corrección política que campa a sus anchas por el mundo del cine actual. El hecho de que el espectador se halle identificado con un ser que hace de la violencia y el exceso su modo de vida y el distanciamiento, siempre envuelto en ironía, con que el film está planteado, frivoliza cualquier elemento que tenga que ver con la conciencia social, otorgándole una frescura y una valentía dignas de todo elogio.
Aunque su pertenencia al género de animación le asegura ciertas “licencias” a la hora de abordar todo lo ya mencionado, la capacidad de provocación del film sale intacta.

El extraño caso de Angélica (O stranho caso de Angélica) de Manoel de Oliveira
Poco se puede decir de El extraño caso de Angélica, salvo que representa, quizá, el punto más bajo en la filmografía de Manoel de Oliveira.
Cineasta sugestivo y denso, poseedor de una trayectoria cinematográfica, no exenta de altibajos, aunque con piezas verdaderamente trascendentales (Amor de perdiçao, por ejemplo), con este film se precipita completamente por los abismos de la mediocridad debido, sobre todo, a dos aspectos.
Por un lado, la inclusión de un buen número de secuencias que, alargadas hasta el exceso, nada aportan al desarrollo de un planteamiento argumental, en verdad, ingenioso y atractivo. Los interminables diálogos entre los residentes de la pensión y la larguísima secuencia que muestra a los trabajadores de las viñas, resultan molestos pegotes en el desarrollo de una trama que podría haber dado más de sí.
Por otro, la mediocre ambientación (jamás tenemos la sensación de estar en los años cincuenta) y las flojas interpretaciones del cuadro actoral (se salvaría Pilar López de Ayala, la cual no tiene ni una sola línea de diálogo en toda la película) completan el ínfimo nivel de calidad de una obra muy esperada para quienes cubríamos

Le dernier safar de Djamel Azizi
Le dernier safar es la nada. Como suena.
Un viejo proyeccionista recorre los pueblos de Argelia con el fin de exhibir películas. Dicha anécdota argumental se completa con cargantes diálogos sobre el paso del tiempo y la existencia. Ésta es la tomadura de pelo a la que nos somete Djamel Azizi a lo largo de cien interminables minutos.
Un film claramente amateur en su fondo y forma que, al igual que el ya comentado Au fond des bois, sería flagrantemente rechazado por cualquier festival salvo, evidentemente, por los programadores de

Le Café du Pont de Manuel Poirier
Le Café du Pont comienza de manera, en verdad, interesante. Como una recreación de las memorias infantiles de uno de los protagonistas, quien rememora las vicisitudes de un café familiar en los años de la ocupación nazi en Francia.
No obstante, tan interesante punto de partida pronto se desvanece casi por completo. El por qué de ello es debido al empecinamiento de Manuel Poirier en mostrar un cúmulo de situaciones cotidianas sin mayor nexo de unión entre ellas. El primer tercio de la película sí posee conexión argumental (en especial cuando incide en la historia del soldado polaco), pero el resto se dedica a divagar entre secuencias sin que exista una clara coherencia ni ninguna intención unificadora.
Esto acaba por convertir Le Café du Pont en una pieza irregular donde sus numerosos elementos negativos acaban por pesar más que sus muy parciales virtudes.
Más allá de las dos secciones oficiales, en

Guest de José Luis Guerín
Muy a pesar de su breve filmografía (o, quizá, precisamente por ello) José Luis Guerín es uno de los pocos directores españoles que posee auténtica personalidad.
Su cine, en la frontera entre la realidad y la fantasía, el documental y la ficción, se muestra como la materialización de los recodos íntimos del cineasta y, asimismo, de los instantes (Los motivos de Berta), los personajes (En la ciudad de Silvia) y las distintas geografías que envuelven sus piezas (Inisfree, Guest), siempre utilizando el medio cinematográfico como un ser vivo que se renueva a sí mismo (Tren de sombras) o que se erige en el observador más objetivo de la realidad circundante (En construcción).
Guest, en muchos aspectos, es la unificación de todos estos elementos en un conjunto de subyugante poder de fascinación. Un documental soberbio, realizado durante las estancias de Guerín en los festivales donde se le invitaba, en el que muestra los personajes y los flancos más marginales de cada ciudad, buscando la poesía de cada momento, la expresión de cada rostro a una pregunta concreta (memorable la conversación con la joven cubana cuando ésta le pregunta a qué se dedica) y, sobre todo, la sabiduría o la heterodoxia de unos completos desheredados que nada tienen que perder. Maravillosa película.

Donde el olor del mar no llega de Lilian Rosado González
Obra que trata sobre la soledad, combina dos historias de marcos distintos aunque poseedoras de idéntico nexo en común.
Donde el olor del mar no llega es una pieza realizada con gran sobriedad, que tiene de base un buen guión y personajes perfectamente descritos, donde tan importantes son las relaciones que se establecen entre ellos como los elementos que, deliberadamente, quedan elididos.
Muy bien interpretada por su cuadro actoral, de entre ellos sobresale la excelente interpretación de Nuria Herrero, capaz de expresar cualquier elemento interno de su personaje con la mínima expresión de su rostro.
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