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XII Festival de Málaga (3): recta final

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De amores y desamores del cine español
Escribe María Sánchez
Fotos José Luis Pérez

Cartel de la edición nº 12 del Festial de MálagaTras su sonado primer fin de semana, los días laborales se han dejado notar en el certamen malagueño, especialmente en cuanto a presencia de rostros famosos en las noches de la alfombra roja se refiere. A cambio, encuentros sobre temas relevantes como la piratería y los derechos de autor y mesas de presentación de nuevos proyectos han concentrado a la mayoría de cineastas presentes en los últimos días en la ciudad malagueña. Una ciudad que ha sido testigo, además, de algunos estrenos relevantes en la Sección Oficial de largometrajes, en la cual, sin embargo, no todo han sido sorpresas positivas. Y es que el cine español, como la vida, tiene grandes momentos y otros que merece la pena olvidar.

Así, el cine clásico fue el protagonista durante el lunes 20 de abril, cuando se proyectó la película de oro, Viridiana, del gran Buñuel, en una gala presentada por Miguel Ángel Muñoz y Ana Fernández, y que contó, entre otros invitados, con Silvia Pinal, Margarita Lozano, Juan Luis Buñuel, Asunción Balaguer, Ian Gibson, Javier Espada y Gaizka Urresti.

También tuvo un papel relevante la figura del desaparecido Rafael Azcona, con la presentación, el mismo día, de Esperpentos, último trabajo del guionista basado en la obra homónima de Valle Inclán. Bajo la dirección de José Luis García Sánchez, también coguionista de la misma y quien aseguró que "si Valle Inclán fue el escritor de la primera mitad del siglo XX, Azcona fue el de la segunda"; en ella destacan grandes nombres de nuestro cine como Pilar Bardem, Juan Luis Galiardo o el propio Juan Diego, homenajeado durante el fin de semana en el festival.

The frost (La escarcha)

No tan cálida fue la acogida, entre el público, de The frost (La escarcha), coproducción hispano-noruega a concurso en la Sección Oficial de largometrajes, proyectada también el lunes, y que narra la historia de unos padres (Aitana Sánchez-Gijón y Tristán Ulloa, quien este año ha hecho doblete en dicha sección, tras Un buen hombre) que, tras perder a su hijo, se dan cuenta del poco amor y atención que le prestaron.

Aunque uno de sus puntos de interés, además de su singularidad narrativa y visual, es el hecho de estar rodada en español, inglés y noruego, y contar, entre su reparto, con actores de varias nacionalidades, la ópera prima de Ferrán Audí, basada en una obra del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, no parece haber llegado al corazón de los asistentes, a juzgar por las reacciones de las que fuimos testigos. Tal vez por su ritmo demasiado sosegado y por esconder, tras sus múltiples símbolos y metáforas, poco contenido y un tratamiento parcialmente superficial de un tema que, a priori, prometía.

Al  margen del recuerdo a Buñuel y Azcona, en una edición en la que el cine documental está cobrando fuerza, la jornada que tuvo un profundo aire español fue la del martes 21 de abril. Si en días anteriores hablábamos de la presencia de Carrillo para presentar una producción de este género, ahora le ha tocado el turno a La España de la copla 1908, basada en la vida del antológico Miguel de Molina. La proyección sirvió de contexto para el homenaje brindado, a través de su figura, a este fenómeno sociológico y artístico, durante una gala en el Cervantes conducida por Carmen Abenza, a la que precedió, también a cargo de ésta, una mesa redonda sobre Cine y copla en la que se reflexionó sobre la historia de esta forma musical y su imagen en la gran pantalla.

Amores locos

De amores

Pero si la copla habla de amor, también lo hacen la mayoría de películas de ficción presentadas estos días en el certamen malagueño, especialmente en la Sección Oficial de largometrajes.

En forma, primero, de pasión desenfrenada, en Amores locos el director y guionista Beda Docampo nos sitúa en el Museo del Prado para narrarnos la historia (que ha pasado sin pena ni gloria entre el público) entre una lunática chica (Irene Visiedo, conocida por su papel en la serie televisiva Cuéntame) y un prestigioso psiquiatra (Eduard Fernández), al que cree haber amado hace cuatro siglos.

Eduard Fernández en Málaga

Ambientada, esta sí, en la época actual, en unos tiempos en los que las prisas y el estrés afectan a nuestra forma de vida y a nuestras relaciones personales, 7 minutos, estrenada el miércoles 22 de abril en Málaga en la misma Sección Oficial, apuesta por una también alocada visión, en tono de comedia, de la búsqueda del amor, en este caso a través de citas rápidas y de múltiples personajes.

Bajo la dirección de la que fuera pareja cinematográfica de Inés París (con quien presentó hace dos años su aplaudida Semen. Una historia de amor en el certamen malagueño), Daniela Fejerman, por primera vez en solitario y con un ocurrente guión esbozado con la ayuda de la ahora ministra Ángeles González Sinde, esta cinta sobre las nuevas formas de ligar promete triunfar en taquilla y se erige como una de las favoritas, junto, a Fuga de cerebros, para la Biznaga que otorga el público malagueño.

Aunque fundamentalmente es de las películas hechas para entretener, plantea algunas cuestiones interesantes sobre el egoísmo, la soledad y, sobre todo, el deseo de todo ser humano de amar y sentirse amado. Valiéndose de personajes tan variopintos como una neurótica profesora de historia, un presidiario, un homosexual que duda de tal condición, una egocéntrica y atractiva música o una discreta mujer casada a la que su marido engaña, 7 minutos, cuyo punto fuerte está en su reparto femenino  (encabezado por Marta Etura, Toni Acosta y Pilar Castro) desprende, en su justa medida y mediante una inteligente combinación, momentos de ternura y romanticismo con situaciones grotescas y disparatadas. Unos ingredientes que no estaban tan presentes en otra cinta coral, a priori, similar, presentada durante la edición anterior del Festival, 8 citas.

El equipo de 'Trash'

Al otro lado, estrenada también durante el miércoles en la Sección Oficial, con un ritmo frenético y llena de momentos duros y violencia visual, la ópera prima del catalán Carles Torrás, Trash, nos habla más bien de desamor y del sexo como elemento fundamental, en un contexto en el que la música y la droga también ocupan un papel central, del proceso de destrucción juvenil de la sociedad actual y de la necesidad de reinventarse para poder sobrevivir.

Un leit motiv que, en una película grunge cuyos personajes sufren las consecuencias que sobre las relaciones personales tiene la actual cultura del usar y tirar, no resulta suficiente.

Aunque, según Torras, su intención era hacer una película no tanto de género sino que transmitiera "emociones universales que nos afectan a todos", y pese a contener determinados elementos dignos de destacar, como la doble visión sobre la droga como opio y evasión, usada por los jóvenes (especialmente por el protagonista, al que da vida Oscar Jaenada) para destruirse y por los personajes de las dos madres enfermas para luchar contra el cáncer, el resultado es más bien un videoclip que, aunque singular, carece de profundidad y, sobre todo, de credibilidad.

Carles Torrás, director de 'Trash'

Otro de los desencuentros de dicha sección ha sido la esperada El niño pez, coproducción hispano-argentina que, bajo la dirección de Lucía Puenzo y con un guión, también de ésta, basado en su novela, no ha llegado a cumplir con las expectativas durante su proyección, precisamente en el día del Libro.

Una de las sorpresas positivas de la jornada ha venido de la mano, eso sí, del cortometraje The End, de Eduardo Chapero-Jackson, que la ha precedido durante su estreno; una producción andaluza, rodada en inglés en Almería, que merece la pena recomendar tanto por la originalidad de la historia como por su buen resultado técnico y artístico.

Fuga de cerebros

Perspectivas

Afortunadamente, y pese a las críticas vertidas en los últimos días contra nuestro cine por personajes de la talla de Juan Marsé, al contexto económico y a problemas como la piratería (tema central en uno de los encuentros entre profesionales del sector celebrados durante la semana en Málaga), dirigiendo la vista a estos nuevos talentos, el futuro se plantea positivo, y también en lo que a cantidad de proyectos se refiere.

Entre tales proyectos, han utilizado la cita malagueña del cine español como trampolín rostros tan mediáticos como Antonio Banderas (al que veremos de nuevo como productor en Día roto, cinta de acción rodada en la provincia bajo el subtítulo El peor día de tu vida y la dirección del debutante Néstor F. Dennis) o Jesús Bonilla (que dirigirá La daga de Rasputín, continuación de El oro de Moscú, con un elevado presupuesto y la presencia de gran parte del elenco de actores de ésta), además de Félix Barroso y Dunia Ayuso (que con La isla interior prueban suerte con el drama) o Andrucha Waddington (al frente de una producción de Antena 3 que llevará al cine la juventud del gran Lope de Vega, encarnado por el actor de origen argentino Alberto Ammann, protagonista de la reciente Celda 211 de Daniel Monzón, y acompañado en esta nueva cinta por Leonor Watling, Pilar López de Ayala, Juan Diego, Luis Tosar y Antonio de la Torre, entre otros). El futuro está pues por llegar.

7 minutos

Y volviendo al presente, a juzgar por lo visto hasta ahora en la Sección Oficial, salvo excepciones, parece que lo mejor, pasado el ecuador de esta doceava edición, está por venir.

Queda por tanto esperar la recta final; una recta final que, tras la entrega del premio Ricardo Franco al productor Enrique Cerezo, durante la noche del jueves 23 de abril, y ante la llegada del fin de semana que cerrará el festival, se presenta, al menos, más animada en cuanto a público, prensa, estrellas y cineastas se refiere.

La exposición de Antonio Banderas, uno de los reclamos adicionales del festival

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