Balance y premios
Escribe Mister Arkadin
Ha terminado otra edición de los Premis Tirant, un certamen que año a año no sólo se va consolidando en sus planteamientos iniciales, sino que va ampliando, multiplicando sus ofertas.
Los Tirant se abren, y extienden, a todo el ámbito del audiovisual valenciano. Una amplia oferta como forma de distinguir lo más significativo realizado en el año. De todos los premios concedidos sólo a uno le corresponde una (pequeña) dotación económica, el resto consiste en un mismo, original y sencillo, galardón: un zootropo, diferenciado cada año exclusivamente por el color del aparato. Color que coincide con el dominante en la correspondiente edición de los Tirant y por tanto también la portada del catálogo. Este año el color elegido ha sido el negro. Quizá como forma de "dibujar" la crisis en la que estamos sumidos y cuya existencia también se hizo palpable, por ejemplo, en el cocktail ofrecido como cierre de los Tirant, no tan abundante o refinado como el de las anteriores ediciones.
Los Tirant, en su conjunto, hacen frente a una amplia y frenética actividad. Se bastan para hacerla realidad, un grupo de no más de diez personas. Tan limitado número no es obstáculo para que todo marche como si de un de reloj suizo se tratase. En este grupo se incluyen al menos cuatro de las personas más representativas del certamen, como son los dos directores (Josep Lluis Galliana y Francesc Fenollosa), el jefe técnico (Fernando Franco), la responsable de la empresa coordinadora del certamen (Tere Boix) y, junto a ellos, la periodista María Tomás.
Personas que con sus "clonadas" presencias, al menos quintuplicadas en actos o eventos, demuestran cómo lograr con lo mínimo, incluido el escaso presupuesto, una convocatoria amplia e importante. Que además se va extendiendo poco a poco fuera de las propias fechas del certamen, con actos como el que tuvo lugar con anterioridad al festival, bajo el nombre de Tirant de Mòbil.
Galiana, Fenollosa y Franco fueron presentadores, coordinadores de debates, maestros de ceremonia. Sin un desmayo, frescos, siempre prestos al saludo, a aclarar o solucionas cualquier problema, como si los Tirant durasen sólo 12 horas en vez de los 12 días en los que transcurren. Y, claro, eso sin contar la preparación de los actos del Certamen.
Los medios
Prácticamente ningún medio de comunicación parece preocuparse por los Tirant. ¿Cuál es la razón? Quizá no los consideran importantes o, quizá, los suponen como algo propio de determinados medios competidores. Y es que para bien o para mal, los Premis Tirant corresponden a la red de periódicos que en Valencia viene representado (algo así como el padre del grupo) por Levante.
Eso sí, la cobertura que ha dado el periódico a nivel informativo y fotográfico (con muchas fotos en color) durante el desarrollo de los Tirant ha sido amplía, muy amplia, llegando a dedicar al certamen hasta tres páginas completas al día. La inauguración y la clausura incluso fueron tema de portada del diario.
Teniendo en cuenta que hace escasos meses se había inaugurado la televisión digital Levante TV, hubo, en la citada cadena, información del certamen, diferentes entrevistas emitidas a lo largo de los días, aparte de retransmitir la clausura de los Tirant en directo, por lo que el acto provocó, in situ un tan lógico como inesperado paréntesis, para incluir publicidad. Los transformistas Fenollosa y Galiana, protagonistas absolutos de la clausura (al igual que el día de la inauguración), al ser sus presentadores, conductores, ordenadores y directores, tuvieron que improvisar un curioso tiempo en blanco en el que se afanaron en (ellos también) introducir propaganda, aunque la suya fuera en directo.
Levante es quien centraliza los premios, aunque el festival cuenta lógicamente con variados patrocinadores. La Generalitat Valenciana, preocupada solamente por eventos grandiosos, universales y ecuménicos, prefiere ignorar estos premios, que al parecer no van con ellos. Al igual que a la oposición periodística local de Levante, a la televisión autonómica o a la prensa nacional, este certamen no les debe oler demasiado bien. Peor para ellos.
Debates
Rodeando a las proyecciones o junto a ellas, los Tirant ofrecieron una serie de debates. Destaquemos los siguientes.
a) El dedicado a la nouvelle vague con motivo del cincuenta aniversario del movimiento fílmico. Consistió en un diálogo entre José Vanaclocha, ex-director y redactor de Cartelera Turia y el director de Encadenados, Adolfo Bellido, llevado a cabo bajo la mirada y coordinación de Fernando Franco. Personas iniciadas en la labor critica durante la década de los años sesenta, por lo que eran referentes de primera mano, tanto sobre lo que fue y supuso ese movimiento como por la forma en que trascendió en la España de entonces, aun inmersa en la tristeza de un régimen dictatorial. Nada mejor que una película de Chabrol (uno de los realizadores de aquel movimiento, que año tras año nos sigue obsequiando con una película, mejor o peor pero siempre necesaria...), para centrar la referencia al movimiento cinematográfico. Se proyectó La ceremonia como podría haberse visionado cualquiera de sus filmes mas recientes, aunque no hubiera venido mal haberse acercado a la obra del innovador, sorprendente y difícil Godard.
b) La presencia del interesante documental Bucarest, la memoria perdida de Alber Solé, aún sin estrenar en Valencia, acogió un debate sobre el futuro de la izquierda, una reflexión al socaire de la crisis (y no sólo) económica que cerca al mundo. La película de Solé habla de eso y de otras cosas, acogiéndose a la realidad actual del padre del realizador, el importante político catalán Solé Tura, enfermo de Alzheimer. Pérdida de memoria, de referencia, de identidad. Un viaje, en definitiva, a un tiempo, a una realidad que busca algo más que la memoria personal de un político, al elevar su tesis hacia la pérdida de toda una memoria colectiva como es la de nuestro país que al parecer está dispuesto a olvidar muchas cosas. Todo ello se une en este filme que en sí mismo se abre a un generalizado y necesario debate. El coloquio, moderado por Galiana, estuvo protagonizado por el catedrático de economía aplicada de la Universidad de Valencia Vicent Soler i Marco.
c) Después de otra película tan necesaria como Calle Santa Fe, de Carmen Castillo, se generó otro coloquio. El filme habla del Chile aplastado por la dictadura de Pinochet. Se trata, como el anterior, de otro viaje en busca de la memoria. El diálogo sobre Chile ante el bicentenario fue conducido por Danilo Aravena, profesor asociado en la Univesidad Rey Juan Carlos y fundador de Asociación hispano-chilena Winnipeg
d) La fundación Societat i Progres llevó a cabo dos debates moderados por el director de la fundación, Jose Ignacio Pastor: uno sobre la realidad del audiovisual valenciano, el otro sobre la enseñanza en la Comunidad Valenciana. El primero contó entre otros con la presencia de la actriz Rosana Pastor, Juan Álvarez (director de la Fundación para la Investigación Audiovisual), Vicente Tamarit (Presidente de la Fundación Valenciana del Audiovisual), Miquel Francés (Director del Taller de Audiovisuales de la Universidad de Valencia), Josep Lluís Galiana (co-director de los Tirant)... En el segundo participaron personas relacionadas con la enseñanza, como Amparo Crespo, Pilar Carrión, Lina Herranz, Moisés Romera y Marisa Crespo; los dos últimos además directores del cortometraje Jaume I, 25 anys fent escola pública.
e) La Casa América de Alicante fue escenario de un coloquio tras la proyección de dos trabajos audiovisuales. En el debate participaron Antonia Graella, de la subdirección del Gobierno de Alicante, y Dolores Renal, de la Internacional socialista. El presidente de la entidad, Oscar Strada, fue el moderador.
Secciones
Lo escribimos el pasado año con motivo de la X edición de los Tirant y lo volvemos a repetir en el actual. Hay demasiada dispersión en las diferentes secciones, en los numerosos ciclos.
Creemos que debe primarse lo esencial, es decir al audiovisual valenciano en sus múltiples facetas, que abarcan desde los largometrajes hasta los anuncios publicitarios, pasando por todas las formar del audiovisual. Dar prioridad a ello sobre lo demás es lo más importante, así como dar facilidades para que los espectadores contemplen estos trabajos.
No estaría mal, por ello, que se ofreciera más de un pase de los diferentes programas valencianos. No basta con ofrecer un solo pase por tema o película. Si se trata de que el público pueda conocer lo que en la comunidad valenciana se hace en animación, cortos, videodanza, videocreacion... es preciso, al menos, duplicar la oferta.
En el caso de los largometrajes es más fácil que sean conocidos por los espectadores (en el caso que hayan sido estrenados en salas comerciales). En ese caso no es preciso dar más que un solo pase. No sucede lo mismo con el resto, cuya posibilidad de darse a conocer a los espectadores es pequeña o nula.
Probablemente los organizadores temen que esas secciones no tengan poder de convocatoria, de ahí que se opte por blindar al audiovisual valenciano con una serie de ciclos más o menos discutibles. Pero resulta nimio querer representar la nouvelle vague por tres películas de Chabrol o el cine brasileño o el documental portugués por medio de tres o cuatro títulos. Lo preferible, y más interesante, es centrar la oferta, las secciones especiales, en dos o tres amplios ciclos temáticos: directores, movimientos, cinematografías.
Bien está que el festival se abra y se cierre, por ejemplo, con pre-estrenos llamativos, pero no creo que convenga abusar de ellos. Uno, en realidad, preferiría encontrarse con buenas películas y de difícil estreno en la ciudad. Así, me viene a la memoria La cuestión humana de Nicolas Klotz, uno de los grandes filmes del pasado año que sigue inédito en Valencia.
Sesión de clausura: los premios
En el acto de clausura se dieron los premios. Todos ellos puestos sobre una larga mesa en el escenario del salón de actos, asustaban, máxime cuando en el sencillo acto sólo se procede a otorgar los galardones. Los zootropos que iban a entregarse, a las primeras de cambio, parecían multiplicarse como si alguien escondido detrás de la mesa fuera incorporando nuevos zootropos tras conceder cada premio.
El salón de actos estaba repleto de profesionales del audiovisual valenciano, sobre todo de aquellos que formaban la terna de la que salía la persona o filme galardonado. Los gritos de sorpresa o de entusiasmo acompañaron a los nombres de los premiados, que luego, al recoger el premio, se acordaban de sus padres, pareja, hijos, amigos y hasta si se tercia de la abuela o el abuelo... que a lo mejor les estaban viendo por la cadena de televisión que emitía el acto.
Además del "gran jurado", hubo al menos cuatro jurados más (a los que habría que añadir los dos que concedieron los premios escolares de los que dimos cuenta en el artículo referido a la inauguración), encargados de otorgar los correspondientes galardones en sus distintas categorías, en una de las cuales (la que correspondía a los mejores anuncios) estuvo el redactor-jefe y subdirector de nuestra revista Encadenados, un tal Sabín.
Los premios de cortos y documentales recayeron -lo que está muy bien- en películas comprometidas que además poseen una buena factura cinematográfica, lo cual termina de redondear la excelencia del audiovisual premiado.
Por esa senda se movieron el cortometraje Niños que nunca existieron de David Valero o el ya citado documental Bucarest, la memoria perdida de Albert Solé, que recibió el premio Tirant especial. Sin olvidar a Dominicana, terra promesa de Salvador Dolz (mejor documental) o a la triplemente galardonada Zhao de Susi Gonzalvo (mejor dirección artística, Mela Lozano e Isabel Llopis; mejor fotografía, Pablo González; y mejor peluquería, Lavinia Ayala y Laura Gilabert). .
Cinco galardones fueron para Comida para gatos, entre ellos el de la mejor película para televisión, mejor director (Carles Pastor), actriz secundaria (que compartieron las tres actrices que intervenían: Cristina Plazas, Cristina Perales y Empar Ferrer), música (Enric Murillo) y sonido (Carlos Lidón).
Otro de los filmes para televisión que obtuvo también cinco galardones fue el más bien mediocre Flor de mayo que, eso sí, contaba con dos buenos interpretes principales, y por tanto justamente premiados (Marta Berenguer y Sergi Caballero). Los otros premios fueron para Paco Arévalo (mejor secundario), Mª Eugenia Escrivá (diseño de vestuario) y Rafa Laudo (efectos especiales).
Cuatro galardones fueron para La mala: al mejor guión (Lilian Rosado), mejor dirección de producción (Natalia Maestro), mejor montaje (Pablo Van Damme) y mejor maquillaje (Vicen Beti).
El mejor filme, otro premio más que discutible, fue para la película 3:19 de Dani Saadia.
Sorprendió que el premio para el mejor trabajo de animación no recayese ni en Pablo Llorens, ni en Sam. Se le concedió a Toy Matters de Alex Cervantes.
Curiosidades
Como datos a destacar en esta entrega de premios podemos citar varios.
a) La propaganda que de ciertas películas en cartel, y lógicamente suyas, se hizo al recoger el premio por Bienvenido al Norte, catalogada (¿por los exhibidores?) como la mejor película (lo cual tiene cierta guasa) europea del año.
b) El discurso en forma de guión explicado por Lilian Rosado, premio al mejor guión por La mala. Su enrevesado discurso no se supo muy bien si trataba de defender a quienes realizaban (y escribían) filmes en valenciano (y que eran de Valencia) o todo lo contrario. La ironía con la quiso sazonar sus palabras era tan ingenua como atropellada.
c) Los diferentes premiados y premiadas que decidieron ponerse un delantal como homenaje al día de la mujer trabajadora.
d) El muy emotivo discurso de Albert Solé hablando sobre su padre y sobre la perdida de la memoria histórica.
e) La no asistencia de la mejor actriz protagonista, Marta Berenguer, al haber dado a luz hacía unos días, lo que llevó al actor galardonado y compañero de reparto en Flor de otoño, Sergi Caballero, a recoger el premio y a intentar contactar con la actriz en directo, vía móvil. Al comprobar que no estaba disponible, alzó el teléfono para que pudiera recoger los aplausos del público.
f) Irene de Lucas dejó claro que el premio correspondía también a su abuela, que fue quien la enseñó a jugar a las damas. Y es que su trabajo que recibió el premio al mejor vídeo llevaba por título Le jeu de dames.
Discutibles premios especiales (concedidos por los exhibidores) fueron para Camino (mejor película española), Fuera de carta (mejor comedia española) y Los crímenes de Oxford (¿premio del público?). Como en otros premios del año, por ninguna parte aparecían dos de los mejores filmes estrenados en el año: Tiro en la cabeza de Jaime Rosales y Lo mejor de mí de Roser Aguilar.
Otros premios fueron para Malta Radio de Manuel Menchón (largometraje documental), Socarrats de Carles Alberola, César Martí y Sergi Sanz (serie televisiva de ficción), L'herència monàstica de Óscar Montón y Benjamín Marín (serie documental para televisión), La magia de lo casual de Juan Padilla (videocreación), Cross Platz de Samuel Domingo (videodanza), Silva de Rafa Piqueras (videoclip) y VLC-Valencia de García de Blas (anuncio publicitario).
La XI edición de los Premios Tirant es ya historia. El futuro es ya la duodécima edición, que seguro traerá abundantes novedades.
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XI Premis Tirant (4): clausura y entrega premios







