Viernes 17, el show de Doyle & Young
Escribe Juan Francisco Álvarez
Fotos Sabín
El viernes 17 de julio fue el día de Joel McNeely, Patrick Doyle, Christopher Young y Antonio Meliveo. Los dos primeros repetían presencia en Úbeda y los otros dos eran nombres a los que el festival les tenía muchas ganas: el primero por su carisma y su música, y el segundo entre cosas por ser un compositor de la tierra, malagueño para más señas.
Pero vayamos por partes analizando lo que dieron de sí las ponencias de estos cuatro compositores.
Joel McNeely
El primero en entrar en escena fue Joel McNeely. Si bien el año pasado su intervención en la mesa se centró en hablar del trabajo que llevaba entre manos en aquel entonces, Tinkerbell, este año se ha centrado en su formación e inicios como compositor de música cinematográfica.
McNeely habló de su formación inicial en la Academia de Artes de Michigan, donde cursó sus estudios de flauta y composición. Llegó con mucho empeño a ser un buen intérprete de flauta y dio numerosos conciertos. Después también nos habló de su paso por la Universidad de Miami, donde estudió jazz y como ello le permitió ir de gira con Tony Bennett o Frank Sinatra entre otros.
Decidido a ser músico de cine, compuso una maqueta con 7 u 8 piezas de música para diferentes géneros cinematográficos y se trasladó a Los Ángeles. Insistió en que le costó mucho esfuerzo y recalcó la idea, comentada también por Hokoyama el día anterior, de que no hay que admitir que no se sabe hacer un trabajo, sino mentir y decir que sí sabes hacerlo y así ponerte en ello y aprender rápido a realizarlo con la mejor solvencia posible.
Así le llegaron sus primeros trabajos, tanto en cine como en televisión. En uno de ellos, Samantha, la música se pensó originariamente para un cuarteto de cuerda, pero McNeely quiso una orquesta para la composición que tenía en mente y no dudó en poner dinero de su bolsillo para llevar adelante su idea. De esta anécdota, el compositor brindó su segundo consejo de su intervención dirigido a los jóvenes compositores presentes en la sala: "No dudéis en invertir en vosotros mismos".
En la segunda parte de su intervención, McNeely, ayudado por Robert Townson, presente en la mesa, empezó hablando de sus trabajos con la Royal Scottish National Orchestra para la reedición de partituras clásicas de cine, principalmente las de Bernard Herrmann -trabajos que se iniciaron con Fahrenheit 451-, de cómo surgió esta idea y de la necesidad de orquestadores. También se habló de algunos de sus trabajos menos conocidos, como Radioland Murders, o de su colaboración con el maestro Jerry Goldsmith en la composición de Air Force One.
Tras las preguntas de los aficionados presentes en la sala y la promesa de Robert Townson -y en definitiva del sello discográfico Varese Sarabande-, de que se seguirá apostando fuerte por la edición en CD de las bandas sonoras, concluyó la primera ponencia del día.
Patrick Doyle
Detrás venia otro compositor que repetía presencia, el presidente de honor de este V Festival de Úbeda, el escocés Patrick Doyle. También para no repetir intervención, anécdotas o exposición, se planteó con la presencia en la mesa de su habitual colaborador y amigo, el compositor y orquestador James Shearman.
La charla discurrió en un ir y venir de preguntas entre ambos. Amistoso y simpático cuestionario de preguntas entre dos artesanos de la música de cine que derrochaban complicidad y, a la vez complementariedad. Tanto uno como el otro aprovecharon para saber del otro sus impresiones, sus reproches, lo que más y menos les gustaba de cada cual, de su trabajo o de la relación con otros cuando no han trabajado juntos. Una colaboración en la que Shearman ha trabajado de arreglista y orquestador de Doyle desde Grandes Esperanzas. Trabajo conjunto, trabajo duro, pero trabajo hecho a gusto y con gusto.
También se sucedieron en este tete a tete las anécdotas, las gracias e imitaciones con las que Doyle agasajó a los allí presentes. Fue uno de los momentos memorables del día y, por su intensidad y teatralidad, es obviamente difícil de reproducir con palabras lo que allí vivimos. Doyle nos brindó con sus imitaciones de Wargnier, Branagh, o incluso del propio Shearman, uno de los mejores momentos de todo el congreso.
Una segunda parte de la charla dio paso a las preguntas de los aficionados, algunas de ellas no muy acertadas, como la que le preguntó cómo era su relación con Kenneth Branagh y Emma Thompson tras su separación y si eso le había afectado a la calidad de su música. Respuesta obvia: "No". También pudimos saber de lo atareado que anda con sus nuevos proyectos, entre los que se incluyen las nuevas películas de Kenneth Branagh (Thor), Régis Wargnier, un CD de piano y el primer trabajo en cine de John Doyle.
Con su desparpajo, gracia y buen hacer, Doyle se ganó a la audiencia que le siguió fuera de la sala del Hospital de Santiago para hacerse fotos con él, pedirle autógrafos o simplemente un abrazo o poder estrechar la mano a tal showman.
Novedades discográficas
Este seguimiento de masas que originó Doyle, así como la hora a la que se llegó, hizo que los aficionados prefiriesen irse tras Doyle, irse a comer o a darse un bañito en la piscina para sofocar los calores de esta tierra andaluza, antes que asistir a la presentación de diversas novedades discográficas presentes en el festival.
De esta manera, esta presentación fue uno de los actos con menor seguimiento del festival, pues éramos muy pocos los que asistimos a tal evento.
Primero intervino el director del festival, David Doncel, quien junto con el editor del medio, José María Benítez, presentaron un DVD homenaje a Basil Poledouris. En este DVD se recoge el concierto que durante el segundo congreso de Úbeda dio el maestro y que ya se entregó junto con el resto de piezas interpretadas en dicho concierto a los asistentes al tercer congreso, así como montajes fotográficos, testimonios de directores, productores y otros personajes del mundo del cine y de la música del cine en particular, que en algún momento de sus vidas se tropezaron con este gran maestro de la composición.
Fue un momento muy emotivo pues, como ya se sabe, Poledouris y muchos de nosotros éramos conscientes de la gravedad de su enfermedad cuando estuvo en Úbeda, y el maestro nos dio a todos una lección de vida. A los pocos meses de Úbeda nos dejó, pero como Benítez y Doncel promulgaron, Basil está y estará siempre con nosotros. Una buena muestra de ello es este DVD -que sigue pecando de que la calidad de las imágenes del mismo no es muy buena-, del que se ha hecho una tirada limitada de sólo 1200 copias y de las que ya han dado buena cuenta de ellas los aficionados que nos dimos cita en Úbeda estos cuatro días.
Tras esta primera presentación fue Alfons Conde quien presentó sus trabajos editados por el sello discográfico Movie Score Media de Michael Karlson: Los abandonados, La hora fría, y el último y para el que esto suscribe su mejor trabajo hasta el momento, No+Do.
Brevemente y para finalizar, también se presentaron los tres últimos trabajos de Pascal Gaigne, presente en la mesa, y también editados por el nuevo sello de José María Benítez; estamos hablando de Castillos de cartón de Salvador García Ruiz, Omerta de Pavel Giroud y Gordos de Daniel Sánchez Arévalo.
Christopher Young
Y tras esto, una breve pausa para la comida, que vendría seguida de dos nuevas intervenciones. La primera correspondía a otro showman, otro personaje con gran carisma y personalidad como es Christopher Young.
El Festival de Úbeda le tenía ganas y el compositor a su vez también, pues ya demostró en Madrid -en el congreso de Soncinemad de 2006- que le va y mucho el baño de masas, el contacto con sus admiradores. Young se acerca a sus fans, los abraza, los saluda y los atiende con una efusividad más propia de un admirador hacia él que de él hacia los demás.
Así mismo, también es una persona muy cercana, muy receptiva y no dudó en el inicio de su intervención ofrecer su teléfono, su correo electrónico y también estancia gratis incluso, si fuera preciso hasta en su propia casa, a todos aquellos jóvenes compositores que están empezando y que quieran irse a estudiar a Los Ángeles.
Young habló en su ponencia -al igual como ya habían hecho otros en ponencias anteriores- de lo importante que es para los jóvenes compositores no desfallecer y abandonar, sino perseverar y trabajar duro, pues al final llega el premio. Puso su propio ejemplo, como tras mucho trabajar consiguió acceder a los estudios con David Raksin en la UCLA (University of California Los Angeles) que le permitieron a la postre llegar a ser el reputado compositor de música de cine que es hoy día.
Young también nos habló de cómo surgió su colaboración con Sam Raimi, quien prescindió de Danny Elfman, y ha contado y cuenta desde entonces con este compositor, docente y mentor de nuevos compositores. Habló de su experiencia en Spiderman 3 y nos mostró el corte del Main title de su nueva película juntos: Drag me to hell. Así mismo, también nos mostró, en este caso los End titles de otra nueva película sobre Darwin, Creation, que pronto llegará a nuestras pantallas.
Y tras las preguntas de algunos aficionados al maestro, se concluyó la ponencia con un montaje audiovisual en el que se mostraba cómo en los títulos de los cortes de las composiciones de Young se ha ido rindiendo homenaje a grandes compositores de música de cine de todos los tiempos: Alfred Newman, Bernard Herrmann, Georges Delerue, David Raksin, Jerry Goldsmith y un largo etcétera.
Antonio Meliveo
Nuevamente volvió a ocurrir que la figura de un gran compositor y showman como es Young arrastrase a las masas tras él y así propició que la siguiente ponencia contase con un público más bien escaso. Tal vez por ello la organización intentó que ello no ocurriese entregando a los asistentes a la ponencia un boleto para una rifa que se realizaría al final de la ponencia, con dos camisetas y un DVD homenaje de Basil Poledouris.
La ponencia afectada por tal efecto colateral fue la del compositor malagueño Antonio Meliveo. Se había tratado traerlo en anteriores ocasiones, pero por diferentes motivos no había sido posible hasta esta quinta edición. Meliveo autor de bandas sonoras como Solas, Fugitivas, Plenilunio, Los novios búlgaros, El camino de los ingleses o 3 días, no acertó en el enfoque que dio a su charla pues no habló para nada de su trabajo en el cine y se dedicó a hablarnos de su memoria musical.
Esta memoria musical la inició rindiendo un pequeño homenaje a su padre, pues fue la primera música que escuchó el compositor, aquélla que interpretaba su padre como cantante de zarzuela, ópera y canción española. Junto a él, en un principio, y con otros posteriormente, Meliveo participó y montó diversos espectáculos que iban desde la ópera a los musicales. Así nos mostró un montaje musical en el que aparecían diversos montajes de ópera (las de Puccini son sus favoritas) y de musicales (entre los que nombró El fantasma de la ópera y Annie como sus mayores debilidades).
Posteriormente mostró otros dos montajes audiovisuales, uno sobre la música de las series de televisión que más le impactaron y el otro sobre la música de las películas de los 60 en adelante, cuya música más le influenció. Curiosamente y como alguien observó en una de sus preguntas al compositor tras finalizar su exposición, no había música de ninguna serie ni película española. El compositor se justificó diciendo que él había puesto todo lo que consideraba que más le había influenciado, que el cine español no le gustaba y que no había visto cine español hasta que le encargaron su primera banda sonora. Esta confesión causó estupor entre algunos de los presentes, pero mayor fue la reacción al manifestar el compositor que no entendía cómo se podían comprar CDs de bandas sonoras cuando la música de cine sólo se justifica si va de forma indisociable con las imágenes que acompaña.
Cuando se le preguntó si podía hablar algo de su trabajo, el compositor contestó que disfrutaba con ello y que trabajaba tanto componiendo como arreglando y produciendo trabajos de otros. Trabajos que iban desde sevillanas, música para la escena, canción ligera, etc. lo que propició que se compadeciese de sí mismo asegurando: "He hecho cosas que harían vomitar a una cabra". Y regresando al cine y a la música de cine, Meliveo solo nos comentó que contó con tan sólo doce días para componer y orquestar la banda sonora de Solas.
Con esta última ponencia, un tanto polémica tanto en horario y contenido como en forma, finalizaron las charlas del viernes y se dio paso al recital, del que os hablamos en otro artículo.