Al filo de lo imposible
Alan Smithee
No promete hablar de cine. De hecho no sabe hablar. Pero tiene una pluma. Y muy afilada. Por lo que se compromete a meter caña.
Nada más. Y nada menos.
Esto es lo que ha visto en su primer día en Sitges y le ha encantado… sobre todo el hacha que blandía Jack Nicholson en la peli de Stanley Kubrick.
Confessions de Testsuya Nakashima -Japón-
(Sección oficial fantástico competición)
Una profesora capta la atención de unos alumnos –esos de hormonas disparadas, teléfonos de última generación, bastante maleducados y un poco cabrones– confesando que un par de ellos son los culpables de la muerte de su hija y cómo de maja va a ser su venganza.
Lamentablemente recurre al modelo de Rashomon o Cuatro confesiones para completar la historia –las narraciones de los involucrados– perdiendo por ello toda la fuerza de inicio, ya que lo realmente interesante hubiera sido indagar en el juego psicológico de la profesora con sus pequeños monstruos cuellicortos.
El filme, además, comete tres excesos que pasan factura: la voz en off que no para, reiteración de planos que parecen sacados de un spot (cámaras lentas, encuadres espectaculares muy forzados…) y siempre música de fondo.
Se ve que la rebelión en las aulas es un problema a nivel mundial, y mucho más jodido que el cambio climático. ¿Generación Ni-ni? Dos hostias bien dadas.

Rubber de Quentin Dupieux -Francia-
(Seccion oficial fantástico competición)
Tomadura de pelo con un puntito de genialidad.
Como Thelma y Louise, es una road movie; como en El diablo sobre ruedas, un asesino anda suelto; y como en Carrie, hay alguien con poderes telequinésicos, sin embargo aquí el protagonista es un neumático, de esos negros de toda la vida.
Con cara de imbécil, entre la carcajada y la indignación, ves cómo la puñetera rueda, nace, da sus primeros giros, comete sus primeros crímenes… infumable si no fuera por algunos momentos dignos de los Monthy Python.
La presentación te recauchuta para el resto del metraje: un sheriff advierte directamente al espectador cómo en innumerables películas las cosas suceden sin razón.
Como guinda a este festival surrealista incorpora a la narración unos diez espectadores que son tan maltratados como nosotros, unos personajes con prismáticos que desde la distancia ven, comentan y critican el devenir del neumático.
Película que va sobre ruedas, desconcierta, pero no te deja indiferente.

A woman, a gun and a noodle shop de
(Seccion official fantastic en competición)
Yimou adaptando a los hermanos Coen. Sangre fácil, interpretada por personajes de Hero, pero en clave de comedia.
Una merienda de coloristas chinos y un poco payasos que empieza funcionar bien a mitad de metraje, cuando la cosa se pone seria, e incluye alguna pequeña secuencia de acción. El verdadero divertimento de esta película ya estaba en el original.
Una opinión exclusiva de

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Sitges, Festival de cine fantástico de Cataluña (1): ¡han vuelto!







