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MECAL, XI Festival internacional de cortos de Barcelona (2): balance

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Palmarés del Mecal'09
Escribe Daniela T. Montoya

Mecal 2009Sobrepasado el umbral de la decena, el Mecal 2009 se presentó con ganas de cambiar pero, a la vez, manteniendo su idiosincrasia. Continuando con su predilección por las creaciones independientes, han incorporando novedades estructurales para ganar notoriedad. Pero quizás la organización no sea consciente de que son los contenidos, y no tanto las propuestas excéntricas, lo que les vaya a avalar para sucesivas ediciones.

Desmarcándose de las
convenciones

Puede que la dirección, programando un ciclo en lavabos públicos de la ciudad, alardee de atrevimiento. Pero su argumento, de querer desmitificar los espacios convencionales de proyección, responde más a la nueva coyuntura del patrocinio, teniendo a la cabeza una compañía aérea (con importante participación en su capital del gobierno catalán), o del desarrollo de la comunicación en red a través de Internet. Es precisamente este último espacio donde el Mecal, habiendo colgando algunos de los cortometrajes que han participado en el festival, abre una ventana a anteriores ediciones. Mientras que, por los aires, extienden la participación del público entre los viajeros de la aerolínea.

¿Asumir riesgos o abrir nuevos caminos? En cualquier caso, el festival barcelonés crece bien arropado por otros ámbitos culturales en auge en la capital catalana, caso del diseño gráfico y la música underground, que le aseguran un público fiel a sus ediciones.

Los cortos de Roman Polanski estuvieron en el Mecal

Sin embargo, se aprecian titubeos a la hora de asentarse con seguridad en el panorama nacional. Ya no sólo por el cambio de fechas (de otoño, a las fechas primaverales de esta edición), sino por la (des)confianza de que su programación sea atractiva por sí misma, con independencia de los adornos que la acompañen. O incluso en su selección, incluyendo cortometrajes ya visionados en la ciudad a través de otros festivales (por ejemplo, L'Alternativa o la Mostra de Dones).

Pero, al mismo tiempo, configurando unas secciones paralelas tan interesantes como las dedicadas a Polonia y la escuela de Lodz, a Croacia (en colaboración con el Tabor Film Festival), a los zombis, al arte generado por ordenador (en colaboración con el Festival de Huesca), o a los cortometrajes de contenido infantil. Ciclos como estos, o el que consigan exhibir los cortometrajes de los directores Roman Polanski y Agnès Varda, además del conjunto de la programación a concurso, es lo que determinan la excepcionalidad del Mecal.

Varde / Cairn / Montículo de piedras

Competición internacional

El jurado de la Sección Internacional, formado por el belga Olivier Robyns (responsable de la coordinación de festivales), Malgorzata Janczak (del Instituto de Cine Polaco) y el actor catalán Jordi Boixaderas, decidió premiar como mejor cortometraje de la sección a Varde / Cairn / Montículo de piedras. De estética realista y trama psicológica, este cortometraje escrito y dirigido por Hanne Larsen parte de una inocentada para abordar las consecuencias morales que genera la falta de responsabilidad.

No lo tuvo fácil Cairn ya que, entre la extensa cantidad de piezas que concurrieron, hubo  cortos memorables. La poesía de Bringebaer / Frambuesas, de Morgan Davidsen, y The pond / El estanque, de Sonja Phillips; la profundidad de Youth / Juventud, de Jane Linfoot; la desternillante irreverencia las animaciones de L´enveloppe jaune / El sobre amarillo, de Delphine Hermans, y Our wonderful nature / Nuestra maravillosa naturaleza, de Anne Laure Dafnis; la sencillez narrativa la rumana de Megatron, de Marian Crisan; la pasión de los adolescentes en Love you more / Te quiero más, de Carolina Harvey; o la sinceridad de la brasileña De resto / Qué queda, de Daniel Chaia son sólo algunos ejemplos.

Mamá

Los premios dedicados a los cortometrajes españoles se los repartieron dos de las cinco películas que optaban a concurso. Andrés Muschietti se llevó los 1.000 metros de película de Technicolor por Mamá, mientras que los que patrocinaba Fuji le correspondieron a Lucas Figueroa por Porque hay cosas que nunca se olvidan. Capaces de introducirnos en una ficción angustiosa y transportarnos al dulce recuerdo de la infancia, respectivamente, dejaron en un segundo plano las otras producciones nacionales, que tenían en común el anclaje a la realidad.

Porque hay cosas que nunca se olvidan

Sección Obliqua

Lo ingenioso y atrevido caracterizaron los cortometrajes aglutinados en la sección Obliqua.

Historias hilarantes como A-Z, de Arthur Sally; el mundo naif de Procrastination, de Kelly Johnny; el surrealismo que introduce el director italiano Blu en Muto / Mudo; o el esperpento en The other side / El otro lado, de Robin Geradts-Gill, o la fantasía de Wing, the fish that talked back / Wing, el pez que hablaba la revés, de R. Rijneke.

También hubo cortometrajes irónicos como Dr. Mori´s teleshopping / El teletienda del doctor mori, en el que el griego Jacovides Spiros inventa el kit de harakiri doméstico; o inquietantes como Die seilbahn / El teleférico, de Frank Baun y Claudius Gentinetta.

Pero al final fue el australiano Dennis Tupicoff quien se llevó el premio de la sección con la cinta de animación Chainsaw / Motosierra, una historia freudiana basada en la concatenación de asociaciones. Sin dar respiro, mitos como Ava Gardner, la prevención de riesgos laborales, romances fogosos, o un rodeo se entrelazan en una historia circular que toma como inicio y fin una motosierra.

Tony Zoreil

El amor fue un tema recurrente de la sección. Hubo cuentos de enamorados en La ceguera del bosque, de Martin Jalfen y Javier Lourenco, y delirios escópicos en Alex and her arse truck / Álex y su camión tonto, de Sean Conway. Mientras que los deseos frustrados están presentes en los argumentos de La copie de coralie / La copia de coralie, de Ángel Nicolas, y Paradise / Paraíso, de Chris Hewit y Rob Chiu. Con Wrestling / Lucha pudimos aproximarnos a la situación de la homosexualidad en el entorno rural, así como también pudimos acceder a la solución que se inventa la protagonista de Leisure suite / La suite del ocio, de Johanna Paulsdotter, para satisfacer sus necesidades sexuales.

Nos dejamos llevar por el ensueño de un enamorado en Pivnutí polibkem / Esculpido por un beso, de Milos Tomic; el desertar a la sexualidad en Love does grow on trees / El amor crece en los árboles, de Walsh Bevan, o los amores que colecciona el protagonista de Tony zoreil / Tony zear, de Valentin Potier, a causa de su particularidad física. Precisamente, esta última fue premiada por el Jurado Joven, formado por Diogo Pereira, Olivia Batista y Francesc Cordonau, quienes también hicieron una mención especial a la Danse macabre / Baile macabro, de Pedro Pires.

Otras piezas que destacaron de entre la programación fue la animación del húngaro Alexei Alexeev, Kjfg nº 5, divirtiendo al trastocar con simplicidad los cuentos tradicionales. Mientras que otros, por ejemplo Denis Villeneuve, se valieron de la ambientación, próxima al cine de terror, para poner los pelos de punta con un truculento banquete en Next floor / Piguiente piso. Precisamente esta cinta canadienses, que ya venía galardonada de otros festivales como Sitges o el de cine fantástico de San Sebastián, recibió una mención especial del jurado Obliqua compuesto por Lukša Beni, Jan Komasa y Ramon Millà.

Next floor (Siguiente piso)

Cortos documentales

En la Sección Documental concurrieron piezas que, en correlación con las tendencias que siguen los largometrajes documentales (o de no ficción), fluctúan entre temáticas sociales, biográficas o experimentales.

Entre las primeras, pudimos ver Was uebring bleibt / Dejar atrás, de Andreas Gräfenstein y Fabian Daub, y China's Wild West / El salvaje oeste chino, de Urszula Pontikos, sobre los efectos colaterales del mercado globalizado en China y Waldenburgo (Alemania), respectivamente. O Rebel with a causereview / Rebelde con causa, en el que Kristian Labusga recurre a la animación para poner en tela de juicio el uso que se hace (y los efectos) de los eslóganes con los que se comercia mediante su impresión en camisetas. Asimismo, el cortometraje español La clase aborda, al igual que el largometraje homónimo premiado en Cannes, las prácticas docentes desde el reflejo que tienen en cómo los estudiantes adquieren los conocimientos. Pero en este caso su directora, Beatriz M. Sanchis, se centra en niños que participan en un taller de teatro.

Sin querer contrariar al filósofo alemán Kant, el sueco Peter Magnussion cuestionó en Speedway / Camino rápido las diferentes percepciones del tiempo y el movimiento. Håkan Engström y Juan Diego Spoerer también recurren a la categoría temporal para articular, desde la perspectiva del recuerdo y el irrefrenable paso de los años, Don Roberto´s Shade / La sombra de Don Roberto.

Orgesticulanismus

Los fragmentos biográficos fueron los temas de Zevs, donde Christohphe Caubel sigue el rastro de las intervenciones del artista "Shadows Taker" en el espacio público; el conocido y multipremiado corto español Héroes, no hacen falta alas para volar, en el que Ángel Loza da cuenta de la desenvoltura de Pascal Kleiman, a pesar de haber nacido sin brazos. Por su parte Mechaniacs / Mecaníacos, de Adam Kai, y Puppetboy / El niño marioneta, de Johannes Nyholm, se centran en la vida de dos creadores: el primero, Klaus Koch, inventor del motor Sterling; en segundo lugar, el director sueco hace un malabarismo argumental para hablarnos de la peculiar relación que ha llegado a establecer con su muñeco fetiche, aquél con el que ha trabajado en varios filmes.

Fueron obras experimentales como las de Nyholm o Mathieu Labaye de lo más apreciado en el Mecal. Quizás como efecto colateral de unos medios de comunicación que se nutren despedazando la realidad, hoy en día destacan discursos que van más allá del documento (por muy verosímil y comprometido que éste sea).

En el caso de Labaye, incluso, transgrede las convenciones del género. Con Orgesticulanismus, este belga salta al campo de la animación (de gran tradición en su país) para reflexionar sobre la inquietud de movimiento imaginado o deseado cuando hay limitaciones físicas que impiden la movilidad física. También de cariz experimental fue el corto premiado por el público, Zietek. En éste, el director polaco Blaschke Bartosz se acerca con curiosidad -y cierto sarcasmo- a la pasión desmesurada del protagonista (quien da título al corto), a saber, las mujeres pechugonas.

Youth / Juventud, de Jane Linfoot 

Palmarés

Premio Filmin al Mejor Cortometraje Internacional
Cairn / Varde, de Hanne Larsen (Noruega)

Premio al Mejor Cortometraje de la Sección Obliqua
Chainsaw, de Dennis Tupicoff (Australia)

Mención especial
Next Floor, de Denis Villeneuve (Canadá)

Premio Technicolor al Mejor Cortometraje Español
Mamá, de Andrés Muschietti (España)

Premio Fuji a la Mejor Fotografía de Producción Española
Porque hay cosas que nunca se olvidan, de Lucas Figueroa (España)

Premio del Jurado Joven al Mejor Cortometraje Obliqua
Tony Zoreil, de Valentin Poitier (Francia)

Mención especial:
Danse macabre, de Pedro Pires (Canadá).

Premio del público al Mejor Cortometraje Documental
Zietek, de Bartosz Blaschke (Polonia)

Chainsaw (mejor corto de la Sección Obliqua)
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