Todos pueden encontrar un motivo para acudir
Escribe Fernando Ramírez
La ciudad condal calienta motores estos días para recibir con los brazos abiertos la undécima edición del Festival internacional de cortometrajes de Barcelona, el Mecal, que este año incrementa los espacios de proyección, con la incorporación de los cines Maldá, el Espai Cultural Caja Madrid de Barcelona, el Institut Francés de Barcelona y el Club Mau Mau Underground.
El festival, que se celebra entre el 27 de marzo y el 5 de abril, pretende ser un trampolín para los realizadores internacionales emergentes que usan el medio audiovisual de bajo presupuesto para exponer su imaginería y, en muchos casos, cargar la artillería pesada de tipificación social, ya que la mayoría de obras presentadas a competición muestran su preocupación ideológica por nuestro mundo, resultado de la globalización más radical.
Son cortometrajes que nos muestran una visión materializada en el arte que, de otro modo y sin la existencia de iniciativas como la presente, no llegarían nunca a tener una digna exhibición. La propulsión de la difusión y del auge del cortometraje como arte audiovisual, así como su reivindicación como medio expresivo-narrativo es el fin ulterior del Mecal.
Por este motivo, no podemos por menos que alegrarnos ante el aumento de afluencia de público que ha tenido en sus dos últimas entregas. El certamen pues, muestra su gratitud por el crecimiento que ha experimentado y la traduce con el ofrecimiento de múltiples novedades que, seguro, harán las delicias del aficionado al cada vez más valorado campo del cortometraje y del video artístico.
El cuerpo de la competición oficial está constituido por las tres secciones hoy ya veteranas del certamen: la sección Internacional, que ofrece una selección de cortometrajes, muchos de los cuales ya han recogido algunos premios europeos; la sección Obliqua, que muestra los esfuerzos más innovadores de algunos directores noveles; y la sección Documental.
Este año, la principal novedad supone toda una declaración de intenciones, que demuestran el carácter multigeneracional y pretendidamente plural del certamen, y que consiste en la adición de un jurado joven al ya preexistente jurado internacional.
Pero, además de los cortometrajes a concurso, lo cierto es que la profusión de secciones y proyecciones paralelas organizadas temáticamente puede abrumar a cualquiera. Para empezar, el Mecal dedica cada año una retrospectiva cinematográfica a un país invitado. Polonia ha sido la elegida para esta edición. Por supuesto, la obra de Roman Polanski será la que represente a su país. Además, los cortometrajes de los directores que estudiaron en la escuela de cinematografía de Lodz también serán objeto de revisión. A destacar Krzysztof Kieslowski y Andrew Wajda como exponentes principales.
La mujer y su importancia cinematográfica no van a ser menos. La sección Womart exhibirá piezas realizadas por realizadoras incipientes, y Agnés Varda será el epicentro de una sección especial que repasará algunas de las obras-documento fundamentales de esta figura viviente de la Nouvelle vague.
Por si fuera poco, el festival también ofrecerá trabajos comprometidos con el medio ambiente, con la inmigración, o con la trasgresión supuestamente vanguardista.
Y por si el espectador incansable aún quiere más, la inclusión de un apartado dedicado a las adaptaciones literarias de Franz Kafka y la proyección de los videoclips del grupo musical Radiohead o los producidos por el sello Matador también tendrán su pequeño lugar en la edición de este año, que se revela como diversificada, progresista, políticamente correcta y, ante todo, abierta. Lo cierto es que una de las señas de identidad que promulga su programación consiste en la inclusión de multitud de contenidos como llamamiento a los dispares intereses de un público siempre atento a la cultura y al arte.
Queda por ver si se cumplirán las expectativas depositadas para este año, puesto que la inversión no ha sido pequeña. Nada menos que más de cuarenta entidades, entre patrocinadores y colaboradores, han unido fuerzas para poder absorber al público ya fiel al Mecal y, de paso, conquistar a nuevos venideros. Lo que sí queda claro es que todos pueden encontrar un motivo para acudir a esta cita anual.
Para más información y programación del festival:
www.mecalbcn.org
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MECAL, XI Festival internacional de cortos de Barcelona (1): avance







