martes 22 de mayo de 2012

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L’Alternativa, 17 Festival de cine de Barcelona (5): Los materiales

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Los Hijos y la génesis de una película española

Los materiales, del Colectivo Los HijosA toro pasado, L’Alternativa nos deja buen sabor de boca, pero también la espinilla de no haber comentado ninguna obra de producción nacional.

Aunque la mayoría de ellas, como Finisterrae de Sergio Caballero o Blow Horn de Lluís Miñaro, fueron programadas fuera de concurso, sí estuvo a competición la extraña pieza Los materiales, de Colectivo Los Hijos.

Había oído hablar de Los Hijos, un epígrafe que me recordaba a ese espíritu romántico de generación estudiantil decimonónica. Unos cineastas jovencísimos que, ungidos por la valentía —o atrevimiento— que deja la ausencia de prejuicios, experimentan sobre el proceso creativo y el dogma de la narración cinematográfica. Precedidos por sus imágenes, nos parece que no se definen como autores, sino como aprendices, y no tienen ningún pudor en enseñar lo que, más que una película, podría ser su material genético.

La obra, que es el primer largometraje del grupo compuesto por Javier Fernández Vázquez (Bilbao, 1980), Luis López Carrasco (Murcia, 1981) y Natalia Marín Sancho (Zaragoza, 1982), fue precedida, a modo de prólogo, por la proyección de Ya viene, aguanta, riégueme, mátame (2009), un cortometraje con el que los autores revisan cuatro escenas célebres del cine español.

Esta primera pieza nos introduce al estilo de los autores y al ejercicio estético de la revisitación, copiando íntegramente la planificación de escenas de El espíritu de la colmena, de Erice; Historias del Kronen, de Armendáriz; La ley del deseo de Almodóvar; y Amantes de Aranda. Las imágenes, obviamente vacías y subtituladas con los diálogos originales, muestran una manera impura en el estilo, especialmente si la comparamos con ejercicios semejantes, como el de Un lugar en el cine, del también jovencísimo y valiente Alberto Morais, cineasta vallisoletano que debutó en 2008 nada menos que con un ensayo sobre el neorrealismo italiano, optando por el mismo estilo silencioso y aprendiz de los autores que nos ocupan, a su vez respecto a filmes cumbre de maestros italianos como Rossellini y Pasolini.

Siguiendo esta estela sólo en la estética de la imagen, Los materiales es una obra de contenido incierto y forma áspera, y no pretende disimularlo ni parecer lo contrario. El argumento, un viaje a Riaño, pueblo leonés demolido y reconstruido durante los años 90, ofrece a la cámara un viaje extraño de dudoso destino, que acaba convirtiéndose en una especie de manifiesto sobre los usos estéticos en cine.

Finisterrae de Sergio Caballero o Blow Horn de Lluís Miñaro, fueron programadas fuera de concursoLos cineastas han hecho una especie de making of del cuaderno de bitácora de un viaje a un lugar que ha dejado de existir. El blanco y negro pretende captar la textura de unos paisajes donde el verde ha dejado de tener sentido. Interminables planos secuencia nos muestran lugares donde no ocurre nada, y al sonido ambiente se solapan unos subtítulos con los diálogos de los autores, que han quitado de la imagen las voces que dialogan sobre cine a la vez que citan las sensaciones que arraigan ante la fabricación de la imagen como dispositivo.

Siendo probablemente una de las piezas más extrañas que hemos visto en este certamen, Los materiales nos da la oportunidad de conocer el crisol de lo que podría haber sido una película compuesta por las miradas jóvenes de tres autores emergentes. No hay ficción, ni tampoco documental propiamente dicho, sino una reflexión sobre el uso del material cinematográfico.

La película es, ni más ni menos, que los materiales fílmicos que cada uno de los cineastas seleccionó de entre las horas filmadas con las que volvieron de ese viaje por el centro de España. Materiales sin otro interés que el de ser la génesis de un proyecto, apenas intervenidos, retocados desde posiciones muy íntimas que, antes de las ganas de hacer cine, hablan de las dudas y de los miedos ante el ejercicio de la representación.

Por todas estas condiciones tan heterodoxas, tanto por la extrema singularidad como por la irreverencia con que se muestra ante el espectador, Los materiales es una película que probablemente jamás verá la luz en las salas. La opinión del público no fue del todo favorable. Había abandonos constantes de la sala por parte de los espectadores, pero al parecer, atizó la atención del jurado, aunque éste la descartara definitivamente del palmarés.

Dando esta crónica una se siente como ante las puntuaciones de los festivales europeos televisivos de antaño. Sabíamos que nos darían las gracias por venir y los cuatro puntejos de los vecinos de Portugal, pero nos hacía ilusión vernos en el bello medio de la rabiosa actualidad europea.

Aunque entonces sólo pudiésemos hablar de canciones pegajosas y monosílabas, y hoy podemos hablar de cine independiente. Más o menos grato a la mirada, pero entero y vivo, con todas sus letras.

Escribe Marga Carnicé

Por todas estas condiciones tan heterodoxas, tanto por la extrema singularidad como por la irreverencia con que se muestra ante el espectador, Los materiales es una película que probablemente jamás verá la luz en las salas

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