martes 22 de mayo de 2012

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Festival de Cinema Negre de Manresa (4): Zhang Yimou y palmarés

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Venció la belga Rundskop 

rundskopConcluyó la 13ª edición del Festival de Cine negro de Manresa con una jornada parca en películas proyectadas, pero bastante gozosa en reconocimientos e invitados.

Así como en otras ocasiones el domingo era un día donde se garantizaban unas cuantas actividades con el público infantil de protagonista y se finiquitaba con un par de sesiones extras la retrospectiva correspondiente en este día lluvioso la tijera volvía hacer acto de presencia y tan sólo se programó una matinal ¿infantil? con la película francesa de animación Renaissance, una propuesta descaradamente adulta (violencia a raudales con estética noir y algún que otro desnudo animado), vista hace tres años en el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, y que destaca entre otras cosas por los actores que se ofrecieron a poner las voces de varios personajes, entre ellos el jamesbondiano Daniel Craig y Sir Ian Holm de los anillos.

La tarde se dividió en dos bloques bien definidos que desembocaron en la entrega de premios, discursos varios y buenos augurios para futuras ediciones, dado que ya se sabía el número de espectadores que han acudido estos días, y que ha superado las expectativas de una edición que ya se conformaba con sobrevivir en el periodo de escasez que está acabando con multitud de Certámenes cinematográficos de nuestro país.

En primer lugar casi todos los acreditados (algunos decidieron aventurarse a la maratón de cortos que se proyectaba en la sala de al lado) acudimos a contemplar el último trabajo de uno de los directores chinos más importantes de la historia del cine: Zhang Yimou.

Otrora considerado enfant terrible de la cinematografía de la China continental, lo que le valió el reconocimiento internacional y el aplauso del público por su valentía y riesgo al denunciar una sociedad anclada en unos valores caducos, el realizador de joyas fílmicas como Sorgo rojo (1987); Semilla de crisantemo (1990) o La linterna roja (1991), presentaba Amor bajo el espino blanco, su vuelta al cine más intimo y familiar después de algunos años en los que se dejó seducir por las megaproducciones trufadas de efectos especiales (es la época de Hero, 2002; La casa de las dagas voladoras, 2004; o La maldición de la flor dorada, 2006).

renaissance

Se puede decir sin temor a equivocarnos que estamos ante una propuesta que podríamos definir como “bonita”, con todo lo bueno y malo que este adjetivo puede llegar a acarrear.

Por un lado, queda claro que Yimou domina los distintos registros cinematográficos como nadie, ofreciendo un espectáculo visual riguroso en sus pequeños detalles y un guión ajustado al que no le falta ni sobra una coma. La lástima es que toda esta majestuosidad en la puesta en escena se vea minimizada por una corrección demasiado evidente en el desarrollo de la trama.

Ya no se trata de denunciar una situación angustiosa ni de buscar un punto de fuga a través de los fotogramas. Todo el conjunto desprende un tufillo alertador a políticamente correcto que tira para atrás. Ya en su anterior película, la desapercibida Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos (2010), el cineasta mostró al mundo que ya no le interesaba para nada el mercado internacional, pues China se ha convertido en una potencia importante en cuanto a producción de cine se refiere, y ya le basta con explicar historias crípticas que tan sólo conciernen al público autóctono.

Aquí sigue instalado en la misma estela y se contenta con firmar un trabajo con un argumento más propio de un drama lacrimógeno televisivo que otra cosa: dos jóvenes se enamoran en la china comunista y su amor se verá truncado por mil y una trabas que aquí no desvelaremos. El espectador sensible llorará como una magdalena, y el que no lo sea corre el riesgo de emular a mi compañero de butaca, quien relajado hasta el paroxismo por la tibieza exhibida en pantalla, se regaló una siesta de las de pijama, Padrenuestro y orinal.

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Después vino la rueda de prensa del festival, donde se anunció que el Plácido de Plata para la mejor película a concurso en la sección oficial de cine negro, de Fecinema 2011, fue para el film Rundskop, de Michaël R. Roskam, seleccionada para representar a Bélgica en los Oscar de Hollywood. El filme narra la historia de un joven ganadero a quien proponen un negocio redondo a base de hormonar el ganado para obtener un mayor rendimiento.

Vale la pena recordar que el jurado que decidió el ganador del Plácido de Plata estaba formado por José Luis Rebordinos, director del Festival de Donosti, Joaquim Noguero, crítico, profesor y comisario de una veintena de exposiciones, Esteve Soler; dramaturgo y periodista cinematográfico;  Carlos Losilla, crítico de cine, y Alex Gorina, experto cinematográfico.

En cuanto al Plácido al mejor cortometraje el reconocimiento fue para La casa del lago, de Galder Gaztelu-Urrutia, un intenso thriller protagonizado por Martxelo Rubio, que interpreta a un policía sumido en una espiral de violencia que desemboca en un final paroxístico.

En la gala de entrega de premios se pudo escuchar a un sesudo Álex de la Iglesia defendiendo el efecto terapéutico del cine y la literatura de género negro, con perlas del tipo: “todos hemos deseado alguna vez matar a alguien, y el cine coloca estos instintos en el mundo de la ficción. Vehicula los malos sentimientos que todos tenemos y los convierte en cultura. Sublima pequeños momentos de odio y los convierte en arte”.

A continuación, se proyectó para echar el cierre definitivo la cinta Asesinos de élite, de Gary McKendry, una película con la adrenalina y la acción por montera cuya crítica ya podéis leer en nuestra web de Encadenados.

Y esto fue todo lo que dio de sí Fecinema 2011. Sólo nos queda emplazaros hasta la próxima edición, en la que esperamos que las instituciones oficiales se sensibilicen un poco más con una propuesta tan interesante y necesaria como ésta y no se lo piensen tanto a la hora de aflojar la mosca.

Escribe Francisco Nieto


Más información:

El cine de Zhang Yimou
Crítica de Asesinos de élite


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