Hoy viernes el festival cumplía su segunda jornada (tercera si contamos la sesión inaugural que tuvo lugar el miércoles) empezando su actividad ya de buena mañana con un juego de pistas para los más pequeños que tuvo lugar en
Incluida en la agenda de actos paralelos del Fecinema y bajo el título de A la búsqueda del libro perdido con el inspector Sito, se ha dividido en dos grupos a los intrépidos sabuesos por todo el recinto con el objetivo de encontrar indicios que les permitieran avanzar en la investigación que les proponía el inspector, ayudados, cómo no, de una lupa y otros objetos que se les iban facilitando.
Los niños se lo han pasado en grande emulando las pesquisas a lo Sherlock Holmes, lo que es de agradecer en un Festival que en esta edición se ha acordado de los más pequeños, algo de lo que muchos otros festivales deberían tomar nota.
Entrada la tarde, y ya refiriéndonos a la actividad cinematográfica propiamente dicha, iniciamos la jornada acudiendo a ver uno de los films pertenecientes a la retrospectiva que se lleva a cabo del recientemente desaparecido director, productor y guionista estadounidense Sidney Lumet.
Se trata de La ofensa, un film que no está considerado como de los mejores de su director (la sombra de clásicos como Tarde de perros, El príncipe de la ciudad o Doce hombres sin piedad sigue siendo muy alargada) pero que es un título claro a reivindicar.
Quizás se trate de uno de los trabajos más ásperos de Lumet, habida cuenta de que estamos ante un drama psicológico en el que un policía asqueado de su horripilante trabajo debe investigar las muertes de unas niñas a manos de un sádico. Lo original de la propuesta radica en que aquí la investigación de los asesinatos es tan sólo un MacGuffin que permite al realizador mostrarnos en toda su crudeza la caída a los infiernos de un hombre inestable y carcomido por sus demonios interiores.
Interpretado de manera majestuosa por un inconmensurable Sean Connery (quien ya había coincidido con Lumet en otra muy buena película, La colina), de forma paulatina vamos adentrándonos en la tortura interna de un individuo que ha vivido en sus carnes un sinfín de atrocidades que han acabado por desquiciarle.
Después de un acto violento en el que golpeará salvajemente a un presunto sospechoso (un soberbio Ian Bannen), el héroe hastiado de la función deberá enfrentarse a su familia, en la figura de una esposa que no le comprende y a la que desprecia continuamente; a sus superiores, destacando la brillante escena en la que se produce el interrogatorio al que es sometido por parte de un excelente Trevor Howard; y lo que es peor, a sus propios miedos y sentimientos.
La ofensa es un film difícil de digerir, sobre todo para aquel público acostumbrado a un suspense más convencional y no tan abigarrado. Aquí el ambiente es opresivo, malsano, incluso en ocasiones demasiado brusco. El director asume muchos riesgos y se mueve por el reducido espacio como pez en el agua, apoyado en una fotografía hermética y de colores fríos. Toda una “rara avis” que recomendamos desde ya mismo.
El segundo plato del día también vino sazonado de corruptelas policiales y comisarías caóticas. Dentro de la sección oficial se presentaba Cuenta atrás (A bout portant, 2010), del realizador francés Fred Cavayé, quien alcanzara merecidos elogios con su ópera prima Por ella (Pour elle, 2008), film que conoció un remake americano interpretado por Russell Crowe con el título de Los próximos tres días.
Ahora presenta en el marco del festival su penúltimo trabajo (está ultimando la postproducción de su nueva película, Les infidéles), Cuenta atrás, que aquí se estrenará para principios de año 2012. Estamos ante una propuesta de género pura y dura. Desde que se alza el telón la acción no ofrece respiro alguno. Se trata de tener al espectador agarrado al asiento como si estuviera montado en una montaña rusa y tenerlo en un continuo vaivén de emociones que lo catapulten hacia un final tranquilizador.
Valiéndose de la figura icónica del falso culpable, el protagonista, un enfermero de un hospital suburbial de París, se ve involucrado en una trama en la que un video comprometedor va pasando de mano en mano dejando a su paso un reguero de sangre y violencia. Personajes más duros que la piedra, diálogos tajantes y cámara a la altura de la vista para dotar de más verosimilitud a las escenas de riesgo constituyen los pilares básicos en los que se cimenta una trama nada original, pero que logra su objetivo de entretener a toda costa.
Aquí el descanso del guerrero se exilia desde el banderazo de salida y al héroe de la función le va a tocar sufrir de lo lindo para salvar a su prometida, una embarazadísima Elena Anaya, que ha sido secuestrada por los desalmados para utilizarla como moneda de cambio.
Aparte de la actriz de La piel que habito, el reparto incluye nombres tan conocidos de la cinematografía francesa como el emergente Gilles Lellouche, visto recientemente en Pequeñas mentiras sin importancia y a punto de estrenar la multipremiada The artists); Roschdy Dem (Asuntos pendientes, London river) y el veterano Gerard Lanvin (Mesrine, Para todos los gustos).
El único pero que hay que ponerle a esta acelerada y electrizante cinta es un final demasiado atropellado, donde pasan demasiadas cosas sin decirnos casi nada. El resto, una hora y media que se pasa volando entre persecuciones, tiroteos y asesinatos a quemarropa.

Por último, y ya bien entrada la noche manresana, recuperamos un título de la sección el negro más fantástico, Surveillance, film que aunque tuvo el privilegio de alzarse hace tres años con el Premio a mejor película en el Festival de Sitges, conoció un paso efímero por nuestras carteleras, a pesar de tratarse de una proposición lo suficientemente atractiva para haber merecido más suerte.
Dirigida por Jennifer Lynch, hija del siempre interesante David Lynch, nos propone un thriller en formato de road movie donde dos agentes del FBI se presentan en la comisaría de un pueblo perdido para interrogar a los testigos de una sangrienta carnicería que se ha producido en una carretera colindante.
Aquí la acción es mucho más pausada que en Cuenta atrás. Lynch se toma su tiempo para ir proponiendo las piezas de un rompecabezas que con espíritu innovador y muy coherente irá ensamblando a base de curiosos giros de guión.
Buena jornada de buen cine que esperamos no haya sido flor de un día. Para mañana tenemos en cartera el último Ken Loach, la esperadísima y multipremiada Attack the block, y el thriller belga Bullhead. De todas ellas informaremos puntualmente en la crónica de mañana.
Escribe Francisco Nieto
Más información sobre:
Sidney Lumet
Cuenta atrás (A bout portant, 2010)
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Festival Cinema Negre de Manresa (2): de Sherlock Holmes a la hija de Lynch







