Una teta que gustó a todos
Escribe Daniela T. Montoya
Y el palmarés de la 59 Berlinale resulto ser:
OSO DE ORO PARA EL MEJOR FILM
La teta asustada / The Milk Of Sorrow, de Claudia Llosa
GRAN PREMIO DEL JURADO – OSO DE PLATA (ex aequo)
Alle Anderen / Everyone else, de Maren Ade
Gigante, de Adrián Biniez
OSO DE PLATA AL MEJOR DIRECTOR
Asghar Farhadi, por Darbareye Elly /About Elly
OSO DE PLATA A LA MEJOR ACTRIZ
Birgit Minichmayr, por Alle Anderen / Everyone else, de Maren Ade
OSO DE PLATA AL MEJOR ACTOR
Sotigui Kouyate, por London River, de Rachid Bouchareb
OSO DE PLATA POR UNA DESTACADA CONTRIBUCIÓN ARTÍSTICA
Gábor Erdély y Tamás Székely, por el sonido de Katalin Varga, de Peter Strickland
OSO DE PLATA AL MEJOR GUIÓN
Oren Moverman y Alessandro Camon, por The Messenger, de Oren Moverman
PREMIO ALFRED BAUER, al trabajo particularmente innovador (ex aequo)
Gigante, de Adrián Biniez
Tararak / Sweet Rush, de Andrzej Wajda
Satisfacción generalizada
El jurado compuesto por críticos de Fipresci anticipó la gran ganadora de la Berlinale del 2009. No es habitual que la crítica y el jurado seleccionado por el festival (el que sea) coincidan en su veredicto, pero menos aún que haya una conformidad generalizada entre público y profesionales respecto al dictamen final.
La mañana del jueves 12, cuando aún faltaba por ver un par de películas a competición, se respiraba en el ambiente la satisfacción por haber encontrado (por fin) una “elegida”. Sólo faltaba esperar al sábado para ver si quienes tenían que repartir los Osos, se habían dado cuenta. Y no desentonaron demasiado.
El certamen había empezado muy flojo. Y, para colmo, cada vez hacía más frío en las calles. Tan sólo la cinta uruguayo-argentina Gigante se presagiaba como una de las posibles ganadoras, hasta que Claudia Llosa apareció con La teta asustada. Ella se llevó el premio gordo, mientras que Adrián Biniez recogió, ex aequo con Alle Anderen / Everyone else y Tatarak / Sweet Rush, respectivamente, el Gran Premio del Jurado y el Premio Bauer, así como el correspondiente al mejor director novel. Ambas eran las únicas películas sudamericanas a concurso y las dos, merecidamente, acapararon los principales galardones. Pocos dudan ya de que desde el otro lado del océano estén emergiendo jóvenes realizadores que están dando que hablar.
Nadie hubiera presagiado en un principio, dado el plantel de directores de renombre y grandes producciones, el resultado final del palmarés. Tan sólo el veterano Andrzej Wajda se ha hecho un hueco con Tatarak / Sweet Rush, en la que ficción y realidad se dan la mano por medio de la actriz Krystyna Janda.
El resto de honores se los han llevado debutantes y/o películas para las que ya era toda una celebración haber sido elegidas por la Berlinale. Sin hacer demasiado ruido, llegaron Peter Strickland con Katalin Varga, Rachid Bouchareb con London River, Oren Moverman con The Messenger, Mare Ade con Alle Anderen /Everyone else y los mencionados Llosa y Biniez. A excepción de la cinta estadounidense The Messenger, se habían programado todas a primera hora de la mañana, como si fueran los teloneros del plato fuerte que vendría después.
Lukas Moodysson, Stephen Frears, François Ozon, Chen Kaige, Bertrand Tavernier y Sally Potter, así como las cuantiosas películas fuera de concurso (Pink Panther 2, The Reader, The International, The Private Lives of Pippa Lee, Notorious, I skoni tou chronou / The Dust Of Time) gozaban de un horario privilegiado y, además, muchas de ellas protagonizaron las galas especiales. Sin embargo, las joyas de la Berlinale se fueron de vacío e, incluso, algunas se fueron bastante vapuleadas. Y, sin embargo, todos se fueron contentos.
El cine iraní, presente a través de Asghar Farhadi (considerado mejor director por Darbareye Elly / About Elly), confirma que lo que ocurrió el año pasado en San Sebastián con Samira Makhmalbaf (El caballo de dos piernas / Two-Legged horse) sólo fue un desliz y que la cinematografía de este país sigue siendo una baza fiable para formar parte de la competición de festivales.
Las producciones estadounidenses se fueron más que satisfechas del escaparate que les ha proporcionado la Berlinale. Y, aunque el cine germano no haya destacado por su calidad, la organización se regodeaba con el incremento de las cifras del festival (cantidad de películas, de países representados, de público y, por tanto, de recaudación) hasta que en la lectura de premios los anfitriones se congratularon (y la mayoría nos sorprendimos) al oír dos veces el título Alle anderen / Everyone else, a causa de una mención especial del jurado y por el trabajo de la actriz Birgit Minichmayr.
Poco importa, pues, que haya habido batacazos estrepitosos cuando el resultado final es tan gratificante. Muchas de las películas que venían ha lucirse en la alfombra roja ya tenían planificada su comercialización; mientras que las que se tomaban la Berlinale como una oportunidad, han visto recompensado su trabajo con un apoyo que les puede facilitar (que no asegurar) su distribución.
Normal, pues, que a Dieter Kosslick le patinen las críticas recibidas por desequilibrio, entre glamour y calidad, de las cintas seleccionadas a competición. Y no es para menos ya que organizar un festival de semejante calibre, con una programación tan inabarcable como variada, donde la planificación y coordinación son un valor añadido, es normal que deje contentos a propios y ajenos. Las críticas recibidas serán algo anecdótico, como el fallo de sonido al inicio de la proyección (fuera de concurso) de Éden à l´ouest / Eden Is West, de Costa-Gavras.
PD: La mirada primitiva
La realizadora peruana Claudia Llosa, en sus diversas declaraciones, se afanaba por insistir en aclarar los motivos que le han movido a hacer La teta asustada: dar cuenta de la pugna de lo ancestral por no perecer con la modernidad.
La cuestión de fondo de la historia de Fausta (Magaly Solier), de sus miedos inculcados por su madre (quien sí padeció el terror) y su incorporación a la vida laboral, es al fin y al cabo la historia de la carga cultural frente a la trasformación de una civilización influida por la globalización. La patata, que la protagonista utiliza como escudo protector contra la agresión externa, también significa la tradición, las raíces. Y mediante el uso obstinado que hace del tubérculo, a pesar de que “la voz del experto” de bata blanca (totalmente ajeno a las tradiciones) le advierte de los peligros para su salud, Fausta se aferra a la historia de su pueblo. El mismo que está a punto de ser absorbido por los efluvios de las prácticas transculturales.
La vida que Fausta llevaba en las montañas enraizaba en la tierra. Sin embargo, en la capital, aunque sea en la periferia empobrecida, los recién llegados se insertan en la modernidad con entusiasmo. Portando su bagaje cultural, pero readaptándolo a las nuevas formas que tiene a su alcance. Así, aunque el nuevo paisaje sea árido, hay formas para trucarlo dotando de alegría el recuerdo que queda retratado en una foto. Imágenes que la ampliación del encuadre, más allá de los márgenes pertinentes, revela como impostadas. Felizmente falseadas. No tan diferentes de los retratos que los turistas se hacen poniendo el rostro tras una imagen de cartón donde simulan ser parte de una ilusión. O esas celebraciones festivas con la familia en que tanto da que los adornos y el esmoquin sean alquilados, o que las flores o los alimentos sean de pega con tal de que el decorado deslumbre a propios y extraños. Son prácticas habituales en ceremonias de casamiento, donde la opulencia sólo está limitada por la plata que se haya logrado juntar para la ocasión.
Claudia Llosa se alegra de poder mostrar en La teta asustada una realidad que le es próxima y, además, de la que se siente orgullosa. Su actitud puede recordar a la de algunas minorías sociales marginadas (los negros en EE.UU., los gitanos en España, los homosexuales, etc.) que sienten la necesidad de reafirmarse destacando sus características más peculiares.
Y, por más que la prensa catalana insista en querer adoptar a la realizadora peruana (que lleva unos años afincada en Barcelona), la película está hablada en gran parte en la lengua de la zona de las montañas (que también se extiende por buena parte de Chile). Así como también resalta su forma tan festiva de afrontar tanto la vida como la muerte, por muy chocante que pueda parecer a los europeos. Éstos son fácilmente identificados con el personaje de Aida (Susi Sánchez), “la señora” acomodada, que puede permitirse regatear los servicios de quienes han venido a trabajar a la capital por necesidad, y que ni se molesta en aprenderse los nombres de quienes le sirven. Una actitud tan altiva que da que pensar si “el primitivo” es quien mira o quien es mirado.
La relación entre la mirada y la identidad también estuvo presente en la última película proyectada, aunque (por desgracia) fuera de concurso, en la sección oficial: Éden a l´ouest / Eden Is West, de Costa-Gavras. Cuarenta años después de Z (1968), Costa-Gavras vuelve a acertar de pleno en el enfoque socio-político de la actualidad. El tema central, ahora, es la inmigración; y la forma de abordarla, a contracorriente con el habitual tratamiento entre documental tremendista y denuncia agria, un ligero humor punzante.
Éden a l´ouest relata la odisea de un inmigrante, Elías, que llega a la costa europea del Mediterraneo, concretamente un complejo turístico de lujo llamado Edén, y que sueña con llegar a París, la ciudad de la luz, de la tolerancia, de la cultura… pero también la ciudad europea donde la presencia policial es más visible.
Costa-Gavras presenta a Elías simplemente como un inmigrante clandestino más, sin darnos pistas que nos permitan identificar su nacionalidad, porque poco importa su origen. Emigra, como todos los emigrantes que han venido y vienen a Europa, soñando con una vida mejor (o una vida con futuro). Su viaje es una odisea, como tantas otras que se han contado, pero que en este caso el protagonista real son las gentes que le acogen o repudian en su periplo. Es la variedad de sociedad europea la que es retratada en función del trato que dan al emigrante.
Elías, cual Chaplin en Tiempos modernos, es manoseado por el azar de la maquinaria de la indiferencia controlada. Su destino dejó de estar en sus manos desde el mismo momento en que se metió en una barcaza para cruzar el Mediterráneo. Él, como tantos otros inmigrantes, son peleles que rebotan de un sitio a otro por la combinación accidental de intereses despóticos y actos solidarios comedidos, sin que ningún gobierno se plantee aplicar realmente la democracia dotándoles de dignidad. “¿Por qué los occidentales no los tratan como personas?”, se preguntaba Costa-Gavras durante la rueda de prensa. “¿Por qué Europa rechaza al inmigrante?”. Porque, aún habiendo miles de desplazados, la vida democrática no se pone en práctica cuando se trata de inmigrantes.
Sólo Costa-Gavras podía abordar con aparente ligereza un tema tan delicado como importante. En Éden a l´ouest los apacibles turistas se convierten en perros de caza del inmigrante así como, por mediación de la magia, que el perseguido se transforme en policía. En definitiva, sólo él podía condensar con tanta lucidez la falta de compromiso de la ciudadanía (constituida por individualidades) ante este problema común. De ahí, en parte, su insistencia por revelar cómo la condición de inmigrante depende de quién lo mira como tal.
Otros galardones
PREMIO DEL JURADO A LA REALIZACIÓN NOVEL
Mejor Primera Película: Gigante, de Adrián Biniez
Mención especial: Flickan / The Girl, de Fredrik Edfeldt
PREMIOS FIPRESCI
Competición: La teta asustada / The Milk Of Sorrow, de Claudia Llosa
Sección Panorama: Nord / North, de Rune Denstad Langlo
Sección Forum: Ai no mukidashi / Love Exposure, de Sono Sion
CORTOMETRAJES:
OSO DE ORO:
Please Say Something, de David Oreilly
PREMIO DEL JURADO – OSO DE PLATA:
Jade, de Daniel Elliott
CORTOMETRAJE NOMINADO POR LA BERLINALE PARA LOS PREMIOS EUROPEOS 2009:
Die Leiden des Herrn Karpf. Der Geburtstag / The Suffering of Mr. Karpf. The Birthday, de Lola Randl
MENCIONES ESPECIALES:
Vu, de Leila Albayaty,
Contre-jour, de Christoph Girardet y Matthias Müller
PREMIOS C.I.C.A.E.
(Confederación Internacional de Cines de Arte y Ensayo)
Sección Panorama:
Ander, de Roberto Castón
Sección Forum:
Cea mai fericita fata din lume / The Happiest Girl in the World, de Radu Jude
LABEL EUROPA CINEMAS (ex aequo)
Nord / North, de Rune Denstad Langlo
Welcome, de Philippe Lioret
PREMIOS TEDDY
LARGOMETRAJE:
Rabioso sol, rabioso cielo / Raging Sun, Raging Sky, de Julián Hernández
MEJOR ENSAYO:
Fig Trees, de John Greyson
CORTOMETRAJE:
A Horse Is Not A Metaphor, de Barbara Hammer
PREMIO DEL PÚBLICO, EN LA SECCIÓN PANORAMA
The Yes Men Fix The World, de Mike Bonanno, Andy Bichlbaum, Kart Engfehr.