martes 22 de mayo de 2012

Última actualización12:41:08 PM GMT

RSS
Usted está aquí: Cinema Paradiso Berlinale, 59 Festival internacional de Berlín (4): primer fin de semana

Berlinale, 59 Festival internacional de Berlín (4): primer fin de semana

E-mail Imprimir PDF

Decepcionan las esperadas, sorprenden las modestas
Escribe Daniela T. Montoya

A pesar de haber llegado el fin de semana, cuando se suelen exhibir los platos más fuertes de la programación, no parece que la Berlinale haya deslumbrado.

Bueno, según se mire ya que, por ejemplo, Gael García Bernal, cual estrella de Hollywood, atrajo muchas miradas. Las fans y los fotógrafos se congregaron a la entrada del Berlinale Palast para, entre gritos desesperados y flashes, dejarse seducir por su encanto. Pero poco más aportó Lukas Moodysson, cuya película Mammoth es el motivo de la presencia del actor mexicano en Berlín. Había generado grandes expectativas el director de Tillsammans (2000) y Lila forever (2002), pero decepcionó.

mammoth-2.jpg

El director sueco se defendió de las críticas en la rueda de prensa alegando que no pretende generar debates sobre las desigualdades entre el primer mundo y los países que proporcionan la mano de obra barata. Esta es su premisa fundamental: argüir que en el cine que quiere hacer priman los sentimientos. Pero, quien antaño supiera conjugar lo emotivo con el análisis social (ya sea con la reformulación de la convivencia familiar, o a través del engaño amoroso que acaba con explotación sexual de la inmigración), se conforma en Mammoth con las historias de fracasos sentimentales.

Por un lado, un yuppie informático (Gael García), cabeza de una bella y prototípica familia compuesta por una su mujer (Michelle Williams) y la correspondiente hija; y por otra parte la niñera sudamericana que se replantea dejar de ocuparse de los hijos de otros y retornar a su país para cuidar del suyo. Lo dicho, un planteamiento “globalizado” (pasando por Nueva York, Filipinas y Tailandia) que daba para mucho más del resultado con que se conforma Moodysson. Aunque, quizás, baste con que haya salido del bache que le llevó a hacer algo como Container (2006)…

alle_anderen.jpg

También por los conflictos de pareja anduvo Alle Anderen / Everyone else, producción germana dirigida por Maren Ade. Él (Lars Eidinger), es un arquitecto en ciernes hijo de mamá: ella (Birgit Minichmayr), es la chisposa novia que hace gala de ácido humor para evitar que la pareja caiga en la rutina. Amigos de la infancia se cruzan ocasionalmente en sus vidas, pero estas interferencias son mínimas tanto en el metraje como en la repercusión que conllevan en la resolución del relato.

Puede agradar ver el calor del Mediterraneo cuando por aquí toca levantarse con nieve y el sol se hace de rogar. Pero la historia de una joven pareja bienestante, por muy desorientada que esté sentimentalmente, deja fríos a los espectadores no autóctonos. Sobretodo, cuando está contada como un telefilme donde plano y contraplano se suceden con el único “sobresalto” del cambio de escenario.

rage.jpg

Resultado dispar obtuvieron las cintas estadounidenses Rage, de Sally Potter, y The Messenger, de Oren Moverman. Contando Rage con la presidenta del jurado Tilda Swinton como protagonista, Potter hace un experimento en su segunda película tras Orlando. Pretendiendo criticar el mundo de la moda, se vale de las imágenes que ésta produce para que sea desde el sonido, proveniente del fuera de campo, desde donde se cuestionen los modelos que promueve el mundillo de la publicidad.

Arriesgada estrategia de crítica que puede inducir a confusión. Sin embargo, la directora sabe rodearse de un buen elenco de actores (¿o amigos?), como Jude Law y, haciendo oportunamente de modelo, Dianne West, directora de una compañía, o Steve Buscemi repitiendo como fotógrafo, entre un variado elenco de personajes.

the_messenger.jpg

Por su parte, The Messenger, como no podía se de otra manera a estas alturas del desastre bélico de Irak, aborda el conflicto desde la perspectiva del retorno, bien de aquellos que arrastran secuelas, bien de los que vuelven en un ataúd. Ya lo hizo Grace is Gone (2008), desde la perspectiva de un padre (John Cusack) que rechaza la pérdida de su mujer buscando refugio en el paraíso de la diversión (el parque de atracciones Disneyland).

Sin embargo, The Messenger toma por protagonistas a dos soldados emisarios de los caídos en la guerra de Irak. Woody Harrelson (y su personaje), dos pasos por delante del protagonista (Ben Foster), encarna el papel del veterano que va mas allá del protocolo en sus enseñanzas al novato. A través de este punto de vista intermedio, entre lo militar y el mundo civil, The Messenger confirma lo difícil que resulta desengancharse de los chutes de testosterona a los que se enganchan, muy especialmente (¿necesariamente?), los que rinden sus servicios haciendo la guerra. Pero, también, es capaz de extraer ciertos vestigios de humanidad cuando introduce situaciones en que queda en entredicho el hieratismo del código militar.

Si bien The Messenger pretende adoptar una mirada documental, haciendo palpable el uso de la cámara al hombro y dejando ver el fondo de las repercusiones familiares de los soldados fallecidos en servicio (hijos, maridos, futuros padres…), no deja de tener un deje estereotipado, tanto en esos personajes tan necesitados de demostrar su masculinidad, como en mostración un tanto forzada del sufrimiento.

gigante.jpg

De lo más agradable de la jornada del domingo nos encontramos con Gigante, coproducción uruguayo-argentina, opera prima de Adrián Biniez. Proveniente de la misma productora que la memorable Whisky (cuyo halo impregna esta otra cinta), Gigante es una película sencilla que encandila con su historia de amor.

La historia versa sobre un vigilante nocturno de un supermercado (Horacio Camandulle) que se enamora de una de las encargadas de la limpieza (Leonor Svarcas). Pero, en lugar de declararse, opta por seguirla en secreto.

the_private_lives.jpg

Y la comicidad llegó de la mano de Rebecca Miller con The Private Lives Of Pippa Lee. Producción estadounidense que se sale del camino central de la comercialidad, es la historia de vida de Pippa Lee. Mujer que roza la crisis de los cincuenta, echa la vista atrás intentando encontrar momentos de excepcionalidad en su vida, intercalando el presente, con los recuerdos narrados en off por ella misma. El relato de su historia de vida parte desde su nacimiento esperpéntico, su infancia siendo el ojito derecho de su madre, la difícil adolescencia confrontándose al modelo idealizado de su madre y la brusca salida del nido familiar, y la independencia en la época de la psicodelia (sustituyendo los cereales de colores por las pastillas de colores), hasta llegar a preguntarse cómo ha acabado casada con un exitoso escritor y esmerándose (cual acrobacia circense) al cuidado de la casa y la familia.

Congratula encontrarse en The Private… un papel protagonista femenino tan estimulante y bien aprovechado por Robin Wright Penn. A pesar de que Miller, introduciendo un humor dulcemente sarcástico, insufla a la película un aire que recuerda a Todd Solonz, Pippa Lee se mantiene la lucidez en tierra firme. El personaje protagonista femenino, al contrario de lo que es habitual, no se caracteriza por la histeria. Ni aún en las situaciones más surreales, cuando el desconcierto podría dominarla. Con todo, en la medianía el filme corre el peligro de estancarse en una narración rutinaria, pero el sentido de humor con que se Pippa Lee relata sus vivencias es estimulante.

the_private_lives-2.jpg
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner