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Alcine, 40 Festival de cine de Alcalá (2): certamen europeo

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Certamen europeo de cortometrajes

Alcine cumple 40 añosEl Certamen europeo se consolida en esta su cuarta edición en la que compiten treinta y dos cortometrajes de once países (España, Francia, Reino Unido, Alemania, Rumania, Finlandia, Polonia, República Checa, Suecia, Bélgica e Italia), siendo el país vecino el más representado con diez producciones, seguido de Alemania con seis, Bélgica, Polonia y España con tres cada uno, República Checa con dos y uno el resto de países participantes. 

Ámár de Isabel Herguera (animación), El Pabellón Alemán (documental) de Juan Millares y Canon Beach. La playa de Berlín (ficción) de Manuel Calvo, son las tres películas españolas, seleccionadas para participar en esta sección, que también se incluyen en el Certamen Nacional.

CANNON BEACH. LA PLAYA DE BERLIN. Manuel Calvo.
España, 2010. 25’.

Dos jóvenes desconocidos, una chica alemana, Tinka, y un chico canadiense, Garret, cruzan sus vidas durante dos días en una playa americana: Cannon Beach. Ella va en busca de alguien, él de regreso a casa. Durante ese período conviven en armonía y comparten conversaciones sencillas sobre su visión de la vida, sus planes de futuro, sus gustos, su familia. Después de ese tiempo cada uno seguirá su camino.

Realizada con pocos medios técnicos (dos personas de equipo, dos cámaras de video, dos micrófonos y una lámpara china de Ikea, según afirma el director), actores no profesionales, que utilizan en el corto sus propios nombres, y con un guión escrito al alimón entre ellos y el realizador, la película resulta espontánea, fluida, cotidiana, sencilla y muy naturalista. Un intento por capturar un trozo de vida muy efectivo.

CANNON BEACH. LA PLAYA DE BERLIN. Manuel Calvo.

BELIEVE (Creer). Paul Wright.
Reino Unido, 2009. 19’.

Janice ha muerto y su marido Lewis no puede superar su muerte. Su dolor y desesperación sólo encuentran consuelo vagando por el campo e intentando creer firmemente en algo: las palabras grabadas de su esposa muerta.

Una película sobre la facultad regenerativa de la fe, no necesariamente religiosa, y la capacidad de creer, con convicción absoluta en algo, como forma de superar la desesperación en momentos duros de la vida. Un viaje alucinado al centro del dolor interior que empatiza con el paisaje frío, sereno y aislado de las tierras altas de Escocia.

BELIEVE (Creer). Paul Wright.

DER DA VINCI TIME CODE (El código de tiempo Da Vinci). Gil Alkabetz.
Alemania, 2009. 3’.

La última cena de Da Vinci parece esconder muchos códigos y secretos. Un secreto desconocido hasta ahora es que cuando el reloj marca las doce, el cuadro cobra vida: los santos comienzan a comer, bailar y discutir apasionadamente”.

Sobre las imágenes fijas de La última cena de Leonardo da Vinci, el autor anima la obra fragmentando la pintura y deconstruyendo el espacio, frame a frame, para desvelar, a través de tres minutos de vertiginoso ritmo, misteriosos movimientos y significados ocultos. Un juego experimental artístico y conceptual, deudor de los maestros soviéticos y de la capacidad del montaje para alterar la realidad (ideológica, cultural, estética… o de cualquier tipo), interviniendo en ella con subjetiva determinación.

DER DA VINCI TIME CODE (El código de tiempo Da Vinci). Gil Alkabetz.

HRANICE (Fronteras). György Kristóf.
República Checa, 2009. 5’.

En el paraje desolador de un desguace abarrotado una mujer sale de un coche averiado con un bebé en brazos. Paso a paso recorre la distancia que la separa de una caseta donde la espera un hombre. Ambos pasan dentro. La puerta se cierra. Fundido a negro. La mujer sale primero, con un fajo de billetes en la mano, y detrás, al fondo vemos a una pareja que con el recién nacido abrazado se dirige, apresuradamente, a su coche. La mujer vuelve al punto de partida, con el dinero, donde otro hombre la espera.

No se puede contar más con menos. Sin diálogo, solo el siseo de la madre para acallar el rebullir del niño, unos efectos sonoros enaltecidos (crujir de las pisadas) y una estética en blanco y negro, contrastada y cruda. Una propuesta “sobre el (auto)sacrificio maternal en un entorno realista y a la vez metafórico”, dura y seca, sin concesiones emocionales, en la que el director nos desafía a juzgar la conciencia de una madre pobre y desesperada.

HRANICE (Fronteras). György Kristóf.

¿DÓNDE ESTÁ KIM BASINGER? Eduard Deluc.
Francia, 2009. 28’.

Dos hermanos llegan juntos a Argentina para asistir a la boda de un primo. Antoine acaba de ser abandonado por su novia y está muy deprimido, su hermano Marcus, intenta animarlo sacándolo de noche por Buenos Aires para entretenerlo. Terminan en una casa de putas muy sui generis, de donde tienen que salir corriendo. 

Una película con vocación de “fantasía sobre la fraternidad, el viaje, el amor y el turismo de masas” según confiesa su director. Una aventura en B/N con estética setentera, grano grueso y buen humor cuyos protagonistas, desorientados, “vulnerables e imperfectos” empatizan, de forma inmediata con el espectador.

¿DÓNDE ESTÁ KIM BASINGER? Eduard Deluc.

LE JOUEUR DE CITERNES (El jugador de cisternas). Emmanuel Gorinstein.
Francia, 2010. 15’.

Un viejo músico vaga por los tejados de la ciudad de Nueva York, fascinado por las cisternas que se levantan sobre los rascacielos; las cuida con esmero y con el sonido que extrae de ellas acompaña la música de su violín. Pero un día, se cierne la amenaza sobre su futuro y el viejo músico conseguirá con su melodía salvarlas de la destrucción.

Un cuento mágico y maravilloso interpretado por Jean Rochefort (El marido de la peluquera, El hombre del tren, Desacuerdo perfecto…) que interpreta a una especie de “violinista de Hamelin” al que las cisternas siguen con devoción. Ficción animada que crea un universo fantástico y onírico, con una atmósfera irreal y pictórica (pantalla-lienzo texturizada) llena de poesía, sensibilidad, imaginación y creatividad. Sin diálogos y con una banda sonora contrapuntística.

LE JOUEUR DE CITERNES (El jugador de cisternas). Emmanuel Gorinstein.

PREMIER ANNIVERSAIRE (Primer aniversario). Pascal Rambert.
Francia, 2009. 25’.

Un muchacho emprende un largo viaje, a una pequeña y alejada aldea, un año después del fallecimiento de su padre, en compañía de la mujer de éste. Va a visitar a sus abuelos, a los que no ve desde la infancia para convencerles de que le entreguen sus cenizas. Los ancianos ofrecen resistencia a la petición del nieto, dolidos por el abandono en el que los dejó su hijo, cuando a los dieciocho años dejó el hogar familiar en busca de nuevas oportunidades. Finalmente consiguen las cenizas, las esparcen y vuelven a casa.

Película sencilla, sin música ni canciones, deposita toda la intensidad dramática en la fuerza de la imagen y la palabra. Empieza desconcertando al espectador durante muchos minutos (más de los necesarios), que no sabe quienes son los personajes que viajan en el coche ni a donde se dirigen, en un intento por crear suspense y metaforizar el tiempo.

Después la narración fluye con naturalidad hasta el final. En gran medida gracias a la secuencia de la conversación entre los abuelos, el nieto y la mujer del padre, en un plano de conjunto, fijo, de los cuatro personajes sentados a la mesa sobre la que está la urna con las cenizas del padre. La mejor apuesta de la película.

PREMIER ANNIVERSAIRE (Primer aniversario). Pascal Rambert.

L’OEIL DU PAON (El ojo del pavo real). Gerlando Infuso.
Bélgica, 2010. 13’.

Sybille es una cazadora de especies animales. Pero un día decide incorporar a su colección la pieza más valiosa. Captura a un joven paseante en el bosque, lo seduce, lo tortura y lo manipula hasta propiciar que él, finalmente, se sacrifique por ella.

Cuento fantástico de animación, con voz narradora autodiegética, estructura de flash back y moraleja final, que según su autor habla de la pasión y de cómo ésta “incita a hacerlo todo para alcanzar su fin”. Estética oscura y simbólica que coreografía “la dualidad seducción y crueldad” para recrear un universo misterioso y poético.

L’OEIL DU PAON (El ojo del pavo real). Gerlando Infuso.

KRAJOBRAZ NIZINNY ZKOLYSKA (Llano paisaje con cuna). A. Biedrzycki.
Polonia, 2009, 19’.

Retrato de un viejo alcohólico que tras cinco años de abstinencia vuelve a caer en la bebida. La muerte de su madre, con la que convivía, rompe su esquema de vida y no acepta la ayuda de ninguno de sus allegados.

Crudo documento sobre un alcohólico rural, que como dice el realizador ha perdido “la fe en el sentido de la vida”, y lo único que le queda ya, es dejarse morir, como él mismo confiesa a la cámara que es testigo de la desolación y el abandono en el que vive. Contrasta los primerísimos primeros planos de su rostro inconsciente y los planos detalle de la porquería que le rodea (las moscas sobre el cristal, el gato lamiendo los restos de comida…) con los planos generales del paisaje limpio que le rodea, el agua, los pastos y el cielo abierto.

KRAJOBRAZ NIZINNY ZKOLYSKA (Llano paisaje con cuna). A. Biedrzycki.

ÁMÁR. Isabel Herguera.
España, 2010. 8’.

Así ha resumido la realizadora el argumento de su cortometraje: “Inés viaja a la India a visitar a su amigo Ámár, que vive desde hace años, internado en un sanatorio mental. Inés recuerda los últimos días que pasaron juntos y su promesa de regresar”.

Con unas composiciones muy expresivas, en las que dominan las manchas de colores saturados y las líneas negras recorren la superficie de la pantalla, sensibles y dinámicas, se dibuja una historia entrañable de amistad y compromiso.

YOU AND ME (Tú y yo). Karsten Krause.
Alemania, 2009. 4’.

Tomas cortas de películas amateur rodadas durante cuatro décadas en las que siempre vemos a una mujer caminando hacía la cámara.

Una de las vertientes del cine documental y experimental contemporáneo es la de aprovechar las imágenes domésticas propias o grabadas por otros y reciclarlas para darles una nueva significación. Creadores como Alan Berliner (Nobody’s Bussiness, 1996, o The sweetest sound, 2001), Alfredo J. Anzola (El misterio de los ojos escarlata, 1993) o  José Irigoyen (El horizonte artificial, 2007) son algunos de los referentes del cine documental actual que han reciclado material audiovisual de su propia familia, con resultados espectaculares.

En esa misma línea ha trabajado la autora de este pequeño cortometraje,  rescatando el cine doméstico grabado por su propio abuelo durante cuarenta años (celebraciones, vacaciones, acontecimientos familiares) y seleccionando algunos de aquellos fragmentos en los que aparecía su abuela caminando hacía la cámara, con una intención menos documental que poética y autobiográfica.

MOBILE (Móvil). Verena Fels.
Alemania, 2010. 6’.

Peripecia equilibrista de un puñado de muñecos en un móvil infantil. De un lado tres gallinas, una mariquita, dos ovejas, un cerdo y un perro, del otro una vaca gorda.

Estupenda película de animación, sin decorados, donde los únicos elementos son los que cuelgan del móvil. Divertida y ocurrente metáfora sobre la sociedad actual y la necesidad de aunar esfuerzos, descartando la ley de la balanza, para encontrar entre todos el equilibrio imprescindible para que nadie quede descolgado. 

Escribe Purilia

MOBILE (Móvil). Verena Fels.  

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