Alcine, 38 Festival de cine de Alcalá (3): más cortos españoles

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Certamen nacional de cortos, las otras sesiones
Escribe Purilia

Sesión 3 

La tercera sesión nos ofrece una selección muy variada de títulos, que invitan al espectador a la reflexión, a la acción o al puro disfrute, y que van desde la crudeza de temas como la trata de blancas y la superación personal a otros mas livianos como el amor adolescente y sus códigos, los juegos infantiles o la evitable crispación cotidiana…

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15- Nena (2007) Lluís Segura

Sólo con su presencia, en pantalla, los niños siempre resultan muy tiernos y naturales. Y a poco que actúen bien se ganan rápidamente al público. Es lo que le ocurre a esta producción en la que los protagonistas principales son un niño y una niña que juegan en un parque, a ser una pareja adulta. En su juego mimetizan los roles aprendidos de sus padres, de las parejas que ven en los medios, en la televisión, el cine… Y como ellos llegan a la incomunicación, al desencuentro y a la reconciliación.

Utilizar a los niños como espejo en el que mirarnos es una invitación a la reflexión sobre hacia dónde va el amor y las relaciones de pareja y también un metajuego: el amor es un juego adulto (según su autor: “difícil y doloroso al que no podemos resistirnos a jugar, una y otra vez”) al que juegan unos niños que juegan a amarse.  
 
16- Natacha (2007) Antonio Bértolo

Mientras se maquilla, Natacha, una joven atractiva y triste, recuerda con amargura en flash-backs intermitentes el periplo desde su lejana tierra natal, de donde salió en busca de un futuro mejor, a un puti-club de carretera. 

Doloroso viaje hacia el sufrimiento que el director enfatiza, sin diálogos (no son necesarios) y cierto tratamiento simbólico de la luz (el verde se convierte en rojo), de las ventanas (como encuadres de la desdicha), del plano fijo (imposibilidad de la joven de escapar e impotencia del autor ante la tragedia) y del paisaje “desolado como su alma”.

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17- One goal (2008) Sergi Agustí

En el campo de refugiados de Freetown, en Sierra Leona, un grupo de jóvenes amputados ha logrado durante los últimos cuatro años (2003-2007) aprender a jugar al fútbol de forma espectacular. Con su esfuerzo han conseguido superar sus limitaciones físicas, pero sobre todo a dejar atrás el odio y convertirse en un ejemplo de esperanza para los suyos.

Alternando el blanco y negro con el color, el documental “nos adentra en el camino hacía la Paz” según su autor, con imágenes espontáneas, llenas de emoción ("para mí la emoción está siempre por encima de la técnica, porque intento comprender a la vez que miro a través de la cámara. Es la manera de conseguir que lo que filmo sea verdad. Aunque sólo sea mi verdad”), pero sin tremendismos (“intento apartarme de la visión victimista que tenemos de África para mostrar la pasión y la fuerza que se esconde detrás de las personas” –dice el director–) y capturando todos aquellos momentos que revelan el tesón y la belleza de su empeño, pero también los momentos distendidos y la naturalidad con la que los chicos hablan de sí mismos y sus minusvalías  consiguiendo contagiar al espectador su optimismo.

En una escena,  entre risas, un muchacho le cuenta a otro cual es su secreto para meter gol: como al portero le falta un brazo, el practica un tiro con su única pierna para que el balón siempre le pase al otro por el lado manco.

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18- El encuentro (2007) Raúl Martín Solera

Una historia de amor adolescente en la que el chico prendado de la chica del pupitre delantero buscará una nueva forma de atraer su atención sin mediar palabra, apoyándose además, de las consabidas miradas y gestos, en los objetos (un bolígrafo, o dos) y los sonidos. Sin comentarios.
 
19- Tres en playa (2007) Sergio Candel

Plano-secuencia en gran plano general largo picado. Una pareja (hombre y mujer) pasean por una playa desierta (parte superior del encuadre) cuando de repente otra mujer medio ahogada emerge por la parte inferior del cuadro. El hombre acude en su ayuda…

Interesante apuesta por una forma diferente de contar una historia. Distanciando al espectador, en el sentido literal del término, lo más posible, situándole en una posición tan lejana (una especie de acantilado “indiscreto” –gran plano general largo picado–) desde el que no puede entender los diálogos (el ruido ensordecedor de las olas no deja oír) pero tampoco dejar de mirar e intentar adivinar lo que está ocurriendo allí.

Aunque la fórmula voyeurística no es nueva en el cine, es gratificante ver que, a veces, ciertos recursos clásicos y universales, siempre funcionan si son explotados con inteligencia.

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20- Esto no es un western (2008) Sergio Catá

Dos parejas se sientan a la mesa a cenar. Los invitados enfrente de los anfitriones. Una discusión acontecida, previamente, entre dos de ellos, antes de conocerse, desencadenará una serie de situaciones comprometidas y enfrentamientos durante la velada que finalmente quedará en tablas.

Un planteamiento de western, donde los dos personajes enfrentados, situados frente a frente no dejarán de hacer sus envites: el malo, vestido de negro y el bueno de blanco.  Pero como dice el director “en la vida real no está tan claro”. 

Un guión entretenido, fluido y elocuente, una puesta en escena sencilla pero eficaz y unas interpretaciones solventes hacen de esta producción, de bajo presupuesto, una propuesta atractiva.


Sesión 4

Ningún documental en esta penúltima sesión donde los temas giran en torno a la soledad, la incomunicación, los traumas no superados, las relaciones interpersonales o de pareja, para bien y para mal. Para terminar con una propuesta divertida y ligera sobre el amor incipiente.

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21- Consulta 16 (2007) José Manuel Carrasco

Dos personas desconocidas, un hombre y una mujer, cada uno con sus problemas a cuestas, esperan en un entorno sombrío y triste. Hablar y escucharse les hará sentirse menos perdidos. El autor define su película como puramente optimista, “un canto a la esperanza”, donde dos personas heridas que no tienen nada que perder se encuentran.

De nuevo una producción donde menos es más, si existe por medio una buena historia que contar, un guión que enganche al espectador y le haga olvidarse de la parafernalia circundante.

22- Viaje a Bangkok (2008) Dionisio Pérez Galindo

Un narrador en primera persona cuenta “Hoy he cumplido doce años. Voy con mi padre a Bangkok a comprarme unos zapatos. Mi prima dice que es muy bonito, que tiene casas gigantes que casi tocan las nubes”. 

23- Darío y Verónica (2007) Alberto Rodríguez de la Fuente

Una pareja joven pasa un fin de semana en una tranquila casa rural. Ella trabaja en su  tesis, él la acompaña. Entre ambos no hay comunicación, excepto algún revolcón ocasional, que termina sin mediar palabra. La tensión va creciendo a medida que el silencio se prolonga. La chica, preocupada por la situación, hace un gesto de aproximación, pero no fructifica, el chico se mantiene indiferente. Cuando ya el silencio es asfixiante Verónica dice: “Darío, tenemos que hablar”. FIN

Utilización del silencio como catalizador de la tensión dramática que va in crescendo, según avanza el metraje, hasta que finalmente se rompe. Para su autor, la película es una reflexión sobre la incomunicación como recurso ante lo inaplazable, que por miedo a herir al otro somos capaces de prolongar indefinidamente. 

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24- Silba perfidia (2008) César Esteban Allenda

Un matrimonio de mediana edad distante. Una mujer solícita. Un marido huraño y esquivo. Rutina. Rutina. Rutina. Pero hay algo más. Una tragedia pasada y un trauma no superado. Un cristal les separa del recuerdo. Un día de improviso, el cristal se rompe, el pasado vuelve, el dolor vuelve y también la esperanza, pero para ella es demasiado tarde. Ya no podía más.

Una película con muchas aspiraciones, metafóricas, conceptuales, casi psicoanalíticas, donde un argumento previsible queda enmascarado por un montaje de rupturas temporales gratuito y poco efectivo.


25- Cinco días de septiembre (2008) Fran Araújo

“Un encuentro accidental entre una persona que espera y una persona que huye”. Así relata el director el argumento. Continuamos: el que aguarda es un chico abandonado por su novia, que aún espera que vuelva, la que huye es una chica que viene de lejos, buscando una respuesta. El entorno: una casa cerca del mar. Su relación empieza siendo tensa y distante, pero poco a poco se estrecha para definitivamente volver a romperse ¿o no?

Un metraje demasiado largo, quizás hasta diez minutos, para lo que cuenta. Un paso del tiempo pretendidamente significativo que se antoja gratuito. Mensajes reiterativos sobreentendidos sin necesidad de insistir en ellos y otros apuntados sin desarrollar. Los diálogos poco elaborados y falta de ritmo en general. Una improvisación en 5 días de septiembre que dieron mucho de sí.

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26- La noche pintaba bien (2007) Juan Carrascal Iñigo

Sencilla, divertida, refrescante y muy plástica, realizada con dibujos pintados con tizas de colores sobre fondo negro, esta pequeña producción animada de dos minutos que destila gracia y talento agradó mucho a los espectadores.

El argumento nos lo cuenta el propio autor: “La noche estrellada, ganas de pasárselo bien, buena música, los amigos, una fiesta como lugar de reunión y un apagón, es el lugar idóneo para que surja el amor”.


Sesión 5

Una sesión llena de emociones contrapuntísticas. De las experiencias más dolorosas de la vida –como sufrir la agonía de una madre o la enfermedad y suicidio de un hijo– a la distensión y el alborozo vital de un grupo de niños aprendiendo a hacer teatro, pasando por las siempre desconcertantes relaciones de pareja y sus misterios. Cinco propuestas muy diferentes y muy potentes. Un buen colofón para el certamen.

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27- Alumbramiento (2007) Eduardo Chapero-Jackson

Una mujer está en su lecho de muerte junto a sus seres queridos: sus hijos y su nuera. La agonía es inevitable, pero puede mitigarse su sufrimiento con más cariño, más contacto y menos remedios artificiales. La calidad de la muerte por encima de la cantidad de vida que se prolonga.

Hay películas que si el director no las explica o cuenta su filosofía sobre ellas no se  valoran acertadamente o no se entienden. No es el caso de Alumbramiento, una película en la que aunque el autor prefiera ofrecernos su justificación, del título entre otras cosas, no es necesario. La película se defiende por sí sola. No obstante no renunciamos a su explicación: “La defunción se convierte en una especie de parto, un parto en el que en vez de darse a luz a un comienzo, se despliega la creación de un cierre, de un final en el que se libera aquello que la muerte tiene que expresar sobre la vida”. 

Excelente película por la sobriedad compositiva (cromatismo neutro, iluminación matizada…) y de planificación, el aplomo emocional de la historia, las interpretaciones sobrecogedoras de los actores (Mariví Bilbao inmensa) y la naturalidad con la que se mueve la cámara, como si fuera un testigo respetuoso y anónimo. Durante la agonía de la moribunda son primeros planos íntimos y expresivos, y cuando ésta acaba la cámara respira, el encuadre se abre y, sigilosa y discretamente, sale de la habitación de la muerta deslizándose suavemente por el pasillo envuelto en sombras. 

28- La clase (2008) Beatriz M. Sanchís

Documental que recoge la experiencia de un grupo de niños de 4º de Primaria que disponen de tres meses para aprender interpretación y luego deleitar a sus padres y allegados en la función final de curso.

La película recorre todo el proceso de aprendizaje desde que empiezan hasta el momento de la representación: los titubeos iniciales, la lectura del guión, las pérdidas de memoria, las broncas del profesor, la realización del decorado, las conversaciones entre ellos… 

El rodaje se ha realizado principalmente en interiores (excepto alguna secuencia puntual en un parque) y la planificación se ha decantado por los planos medios principalmente de los niños protagonistas, a los que la cámara sigue en sus progresos, en un afán de personalizar su esfuerzo, sus nervios, su emoción, su experiencia. Sin embargo, en ciertos momentos se agradecería que la cámara retrocediese y nos dejara aire para respirar, tanta proximidad agobia. Ni siquiera durante la representación final el encuadre se abre lo suficiente para apreciar el esfuerzo conjunto. 

Las intenciones de la autora son claras: “Me gustaría que el espectador saliera del cine como cuando sale de ver un musical, creyendo que puede flotar en el aire”. No sabemos si es para tanto, pero el público parecía complacido.

29- Dime que yo (2008) Mateo Gil

Un chico y una chica se conocen cuando ambos acaban de romper con sus respectivas parejas, a él le ha dejado la novia y ella ha abandonado a su novio. Su encuentro empieza con una serie de reproches y continúa con más hasta que parece llegar el entendimiento.

Un juego sobre la imposibilidad del amor duradero y los interrogantes que se suscitan a su alrededor: “¿Qué es el amor? ¿Y el egoísmo? ¿Por qué cuando amamos lo queremos todo de la otra persona? ¿Por qué, en cambio, nos cuesta tanto dar algo?… ” Buena interpretación (Judith Diakhate estupenda), mejor guión, puesta en escena eficaz, montaje lúdico… Bien, bien.

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30- El palacio de la luna (2008) Ione Hernández

Cortometraje basado en un libro de Ricard Ruíz Garzón titulado Las voces del laberinto. Historias reales sobre la esquizofrenia, concretamente en la crónica de un joven que se suicida con un libro de Paul Auster en la mano, titulado El palacio de la luna, del que ha subrayado algunos párrafos. 

Conmovida por una historia tan intensa, la autora crea una película sensible, profunda y tranquila, con la voz narradora de la madre como hilo conductor, que le escribe una carta a Paul Auster, para hablarle de su hijo muerto. Un chico sensible, aspirante a director de cine que, castigado por esas voces que le perseguían, empezó a abandonar su vida, encerrado en sí mismo y en su paranoia. Y cómo en el instante final, cuando ya no era posible volver atrás, encontró en ese libro una respuesta reconfortante.

La madre dolorida y paciente, asiste al deterioro progresivo de su hijo con mucho amor y una impotencia desoladora. El desequilibrio mental y emocional de los personajes se traduce en imágenes a cámara lenta o congeladas, que avanzan a trompicones, desestabilizando la cotidianeidad familiar, alargando la espera sin parámetros temporales y comprimiendo el alma ante lo inevitable. 

Sin tremendismos interpretativos, tan proclives en un tema tan delicado, y con un tratamiento formal distanciador, que no insensible, basado en la expresividad visual y la contención dramática, la directora ha creado un universo trastocado y humano de percepciones disléxicas y emociones encontradas que no dejará indiferente a nadie.

31- Heterosexuales y casados (2008) Vicente Villanueva

La película es toda una tesis sobre el vuelco que han dado las relaciones de pareja y el amor con la llegada del nuevo milenio y que concluye de forma tajante a modo de epitafio: “Son unos tiempos extraños. No hay espacio para el amor. Si tu pareja no es anterior a 1999, acabarás perdiéndola… Puede que conozcas a alguien, que haya cierta conexión, pero a partir del primer pedo todo se derrumba. No estamos dispuestos a aguantar a nadie, ni pedos, ni manías, ni opiniones. Se acabó el amor”.

Crónica de una pareja de la periferia (Parla, Móstoles o Leganés) aparentemente indisoluble, contaba por la hermana de la mujer: “Mi hermana y Charly se conocieron de pequeños. Nosotros vivíamos en el 1º A y ellos en el bajo B…”. Se hicieron novios, se casaron y después de un tiempo las cosas entre ellos empezaron a ir mal. Se peleaban, se separaban y volvían a juntarse. Ella tenía mucho carácter y montaba pollos por todo, él empezó a dejarse ir, que si el gimnasio que si los amigos. Fueron hasta al psicólogo, para arreglar su situación, pero nada. Y todo terminó como el rosario la aurora.

Con un planteamiento deudor de la filosofía almodovariana, todo en la película nos recuerda a las primeras películas del director manchego: el desparpajo de sus personajes de la periferia madrileña, entrañables, directos y expeditivos, su estética kitsch rondando lo hortera, los diálogos, su tratamiento del elemento dramático, las interpretaciones desbordadas… No obstante es mérito reconocer a su autor un guión ágil, fluido y ameno con un ideario propio, una buena elección del elenco protagonista, una puesta en escena efectiva y mucha dosis de buen humor.


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Conclusión

Finaliza esta 38 edición del Certamen nacional con buenas películas en general. Hemos echado de menos producciones más atrevidas o experimentales, aunque algunas ha habido. La animación ha estado representada por sólo tres películas muy distintas, en temática, intenciones, factura y originalidad, pero muy gratificantes. 

Los documentales, siempre necesarios, cinco en total, también muy distintos, se han decantado por temas sociales, aunque cada uno destacaba por su particular forma de afrontarlo: la perfección estética, la profundidad del mensaje, la desorientación del espectador, etc.  y todos por su empeño en capturar la esencia de la realidad, aunque sea desde visiones personales.

La ficción nos ha ofrecido obras magníficas, que han gustado mucho al público y que ganarán muchos premios, y otras que –a pesar de su calidad– pasarán más desapercibidas. Algunas, más difíciles de ver, siempre contarán con adeptos y otras, las menos, no creemos que aporten nada al cine pero si quizás a sus autores y eso ya las hace importantes.
 
El cortometraje es una fuente de frescura, experimentación, talento… que los creadores españoles cultivan con maestría. Historias cortas que cuentan mucho, que exprimen el ingenio, la creatividad, que suscitan debate… Y a potenciar su nivel también contribuyen las magníficas interpretaciones que hemos visto en este festival, tanto por parte de actores consagrados como menos conocidos.

Se agradece que haya festivales como Alcine que sigan apostando por el cortometraje, pero, a los que nos apasiona el corto, reclamamos espacios y pantallas más propensas a su difusión comercial. Se lo merece.

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