Certamen nacional de cortometrajes
Escribe Purilia
El
cortometraje español goza de muy buena salud, desde hace más de una década. películas como Esposados (1996) de Juan Carlos Fresnadillo, 7:35 de la mañana (2004) de Nacho Vigalondo, Éramos pocos (2005) de Borja Cobeaga o Binta y la gran idea (2004) de Javier Fesser confirman que además de reconocidas en España, también lo han sido fuera de nuestras fronteras, no sólo en festivales internacionales, sino al más alto nivel, si por ello se entiende su nominación a los Oscar.
Los cuatro cortos habían sido exhibidos en Alcine y todos fueron reconocidos con distintos galardones.
Un poco de historia
El festival, hoy tan completo y lleno de secciones, nació con una clara vocación de fomentar y estimular la creación de los jóvenes españoles aficionados a la cinematografía –de hecho durante sus cinco primeros años, es decir hasta 1974, se llamaba Certamen de cine aficionado–, que intentaban con sus creaciones en 8mm., categoría que desapareció definitivamente en 1986, algo más que ocupar el tiempo libre.
A partir de 1975 adquirió el nombre de Certamen nacional, sin apostillas, quizás porque a partir de entonces, además de los estudiantes de la escuela de cine, la nueva licenciatura en dirección cinematográfica por la UCM, ofrecía a muchos jóvenes la posibilidad de pasar de simples aficionados a perseguir una carrera como cineasta.
Durante dos años, el certamen vio amenazada su continuidad: en 1979 no se celebró ninguna edición, y en 1980, en un intento por impulsarlo de nuevo, reaparecía como Muestra, sin películas a concurso.
Pasado este período de transición, en 1981 la 11ª edición recuperaba su carácter de certamen y se establecían tres categorías distintas de premios: uno para las películas rodadas en super 8 y 8mm, dos para las filmadas en 16 mm (1º y 2º premio), categoría que ya se había incorporado en 1977, y otros dos para la debutante categoría de 35 mm, que con el paso del tiempo terminaría imponiéndose, aunque actualmente convive con el video sin diferenciaciones de ninguna clase.
Muchos de los mejores y consagrados directores del cine español han pasado por el Festival de Alcalá, encontrando en él un impulso crucial a sus carreras. En 1971, en su segunda edición, Fernando Colomo ganaba con un cortometraje filmado en su adolescencia, Ssoufflé. En 1984, una jovencísima Isabel Coixet, conseguía con Mira y verás el segundo premio. Y al año siguiente, Mariano Barroso y Carmelo Espinosa el tercero con Me gusta alternar el trabajo con el odio.
Juanma Bajo Ulloa ganó dos años seguidos, en la 19 edición, con Akixo, rodada en 16 mm y al año siguiente, en 1990, con El reino de Víctor, esta vez en 35 mm. Este mismo año, Alex de la Iglesia, que había debutado en la dirección con Mirindas asesinas, se alzaba con el primer premio en la categoría de 16 mm. En 1993 fue el polifacético Jordi Mollá el que consiguió el primer premio (ya en la única categoría, desde 1991, de 35 mm) con Walter Peralta y Alvaro Fernández Armero conseguía el tercer premio con la excelente El columpio.
En 1992, Santiago Segura con Evilio conseguía el primer premio Comunidad de Madrid (un galardón nacido en 1986 para estimular a los creadores madrileños), el mismo que dos años después, en la 24ª edición, lograba Fernando León con Sirenas. Este mismo año, 1994, el nombre de Javier Fesser también saltaba a la palestra cinematográfica con Aquel ritmillo, consiguiendo los premios a la mejor interpretación masculina para Luis Ciges, al mejor montaje y a la mejor dirección artística. Al año siguiente se ganaría al público con El secdleto de la tlompeta, para terminar de conquistar el festival definitivamente en 2005 con Binta y la gran idea, ganadora del premio a la mejor película.
En aquella 25ª edición, Sigfrid Monleón por Si llegas o es regreso y Miguel Bardem con La madre consiguieron también el segundo y tercer premio respectivamente, y Juan Vicente Córdoba se alzó con el premio de la Comunidad por Entre vías.
La magnífica Esposados de Juan Carlos Fresnadillo arrasó en la 26ª edición y marcó un punto de inflexión en el mundo del cortometraje español, haciendo que se volvieran las miradas del público internacional hacia él. Al año siguiente, en 1997, Inés París y Daniela Fejerman consiguieron el tercer premio con A mí quien me manda meterme en esto, Achero Mañas, el premio “pixelcoop” con Cazadores, y el público le otorgó el suyo a En medio de ninguna parte de Javier Rebollo.
En la 28ª edición, Mateo Gil con Allanamiento de morada obtuvo cuatro galardones, el primer premio del certamen y el de la comunidad, mejor guión y mejor actriz. Al año siguiente, en 1999, Felix Viscarret con Dreamers, otros dos, mejor película y mejor guión, y Ramón Salazar se ganaba al público con Hongos.
En la 32ª edición, Juan Antonio Bayona con El hombre esponja ganó el segundo premio a la mejor película y Javier Rebollo el primero con En camas separadas, además de otros tres galardones: premio de la comunidad, mejor actriz y mejor sonido. En 2004, 7:35 de la mañana de Nacho Vigalondo conseguiría el premio Canal + y un año después, la estupenda Éramos pocos de Borja Cobeaga, el 3º a mejor película, mejor guión y mejor dirección artística.
En 2007, Daniel Sánchez Arévalo conseguía, por fin, el premio a mejor película con Traumatología, después de intentarlo en 2003 con Profilaxis (2º premio Comunidad de Madrid), en 2004 con Fisica II (3º a mejor película, mejor actor y premio del público) y en 2005 con La culpa del alpinista (2º a mejor película y mejor fotografía).
En los últimos diez años, muchos de los jóvenes directores que han conseguido algún galardón tienen hoy al menos un largometraje en su haber, como Mateo Gil (Nadie conoce a nadie, 1999), Ramón Salazar (Piedras, 2001), Felix Viscarret (Bajo las estrellas, 2007), Juan Antonio Bayona (El orfanato, 2007), Javier Rebollo (Lo que sé de Lola, 2006), Daniel Sánchez Arévalo (Azuloscurocasinegro, 2006), Nacho Vigalondo (Los cronocrímenes, 2007)… o están a punto de estrenarlo, como Borja Cobeaga (Pagafantas, 2008).
Alcine también ha permitido disfrutar del magnífico trabajo de actores hoy consagrados, como Eduardo Noriega, mejor actor en 1995 por Luna, y protagonista de Allanamiento de morada, junto a Pepón Nieto; Pilar y Javier Bardem en La madre (1995); Lola Dueñas, la más premiada, ha sido reconocida como mejor actriz en 1997 por En medio de ninguna parte, en 1999 por El equipaje abierto y Una luz encendida, y en 2002 por En camas separadas; Pedro Mari Sánchez y Anabel Alonso estaban inmensos en Esposados (1996); Manuel Morón mejor actor por Campeones en 1997; Miguel Bosé premiado por Lorca, en 1998; Marta Belaustegui mejor actriz por Temporada baja en 2004 o Raúl Arévalo mejor actor en 2007 por Traumatología…
Hay muchos otros creadores, actores y actrices, quizás no tan conocidos, que también se han merecido el reconocimiento del festival por sus magníficas obras e interpretaciones. Entre los primeros podríamos citar a Belén Macías, David Planell, Jorge Torregrosa, Jacobo Rispa, Alauda Ruiz de Azúa, Vicente Villanueva... y entre los segundos a Petra Martínez, Jorge Monje o Israel Rodriguez .
Vuelta al presente
Es importante que el cortometraje español siga creciendo porque eso es síntoma de que siguen existiendo ideas e ilusión y no sólo puestas en utilizarlo como lanzadera al largo, sino como un género necesario por su frescura e inmediatez. Javier Rebollo uno de sus defensores a ultranza lo reivindica no como un “trampolín ni salto a nada, sino un sitio del que ir y venir como otros directores europeos hacen de manera saludable, como Agnes Varda o Chantal Akerman”.
En esta 38ª edición se han seleccionado 31 cortometrajes que se han proyectado divididos en cinco sesiones. Producciones de muy diversa índole, intencionalidad y género (ficción, documental, animación…) que denotan, en conjunto, el interés por el ser humano en general (sus perversiones, adicciones, sentimientos, convicciones, acciones, emociones, valores, sensaciones…) y la impronta que deja en la sociedad y viceversa.
Sesión 1
Compuesta sobre todo por películas de cine-conciencia sobre temas tan diversos y necesitados de insistencia como la violencia de género, el desprecio hacia nuestros mayores, la inmigración clandestina o la compra-venta clandestina de órganos, colocadas estratégicamente en medio de la sesión, que abrió con una historia de animación muy tierna y cerró con una fantasía científico-humorística que arrancó muchas carcajadas.
1- Cabaret Kadne (2008) Marc Riba y Anna Solanas
Película de animación, sin diálogos en la que dos viejos artistas de cabaret, Otto y Lola viven para actuar. Un homenaje al cabaret clásico, como sus autores han confesado y a todos aquellos artistas comprometidos con su profesión-pasión y con el arte en general.
Argumento y estética expresionista (grafismo, decoración, iluminación, diseño de personajes…) con las exageraciones propias de este movimiento, especialmente en la línea del Die Brücke alemán de principios del siglo XX y corrientes posteriores.
2- El tiempo prestado (2008) David González
El corto empieza con un primer plano, a ras del suelo, en el que vemos asomar a través de una puerta que ocupa un tercio de la pantalla, el pie de alguien que está tendido en el suelo, el resto del encuadre lo ocupa un pasillo. Una mujer se acerca sin que cambie el encuadre y entra en ese quinto espacio oculto al espectador, regañando de forma átona al personaje caído por haber intentado levantarse sólo. Por sus palabras intuimos que el personaje caído es un anciano al que ella parece intentar levantar, sin conseguirlo, por lo que vuelve a salir, dejándole tendido en el suelo, sólo, hasta que vuelva su marido y lo levante. Esta primera secuencia ya es desoladora.
Poco a poco, situamos a los personajes en su sitio: el abuelo, parece que temporalmente, mientras se recupera de una lesión de cadera, convive con su hijo, su nuera y un nieto mayor. El trato frío pero educado, distante pero aparentemente solícito, de los tres personajes hacia él le provoca el deseo de volver de nuevo a su casa, a pesar de su estado. Ese será el detonante del enfrentamiento entre la familia por una parte y el anciano por otra. Sin levantar la voz, el trato distante se hace insultante y de ahí pasa a vejatorio para el pobre hombre que terminará desposeído de sus bienes y prisionero de los que se suponen son sus seres queridos.
Una película excelente, sin estridencias compositivas, argumentales o interpretativas, con un guión preciso, encuadres fijos y de corta escalaridad, planos medios, principalmente, que acentúan la sensación claustrofóbica en que vive el personaje. El abandono y la incomunicación existen a pesar de la compañía y las palabras condescendientes, parece querer decirnos esta árida película, sobre la falta de sentimientos y el desprecio hacia nuestros mayores.
3- On the line (2008) Jon Garaño
Al sur de California, por el inmenso desierto que separa México de Estados Unidos, una pareja con su bebé intenta colarse, pero allí estará Adam, un guarda fronterizo para impedirlo.
Rodado como un falso documental, la cámara será testigo de lo que unos y otros alegan, para traspasar la línea o para mantenerla. La madre mexicana confiesa su esperanza en encontrar al otro lado una vida mejor para su hijo, y el guarda justifica su trabajo argumentando la necesidad del mismo, aunque sin violencia física. Ante una situación extrema, Adam pierde los nervios, y sus verdaderas convicciones afloran de forma salvaje. El bebé superviviente, rescatado por el guarda, ¿conseguirá, como quería su madre, una vida mejor? Empieza en color, termina en B/N.
Rodada con actores nativos y en tierras vascas con gran verosimilitud, ya Babel nos había puesto al corriente de la situación que se vive en la frontera californiana, aunque la acción es extrapolable a cualquier frontera del mundo, sin ir más lejos a la nuestra. El autor aboga con su película por la abolición de las fronteras físicas (como cree que se está haciendo desde la literatura, el cine y el arte), por el mestizaje, la fusión y la unidad. Sólo una línea invisible separa a los que están a un lado de los del otro y, sin embargo, que difícil resulta a veces entender que por algo lo es.
4- Reacción (2008) David Victori Blaya
Un hombre presencia, mientras circula en su coche, cómo, en el vehículo que le precede, una mujer es agredida por su pareja de forma insistente y brutal. ¿Debe intervenir? ¿Cuándo? ¿Cómo? Intenta llamar por teléfono desde una cabina, para pedir ayuda, pero no lo consigue. Será él mismo el que intervenga; busca el momento propicio para hacerlo pero la mujer, en estado de shock, no colabora y cuando al fin reacciona, es demasiado tarde y el resultado es una tragedia.
Recientes acontecimientos de índole parecida han puesto este tema en el candelero mediático. Víctimas que no quieren ser ayudadas, y defensores que terminan trágicamente. Una película seria y necesaria, con un Santi Millán en un registro dramático convincente.
5- Nun (2008) Juan Bidegain
Este cortometraje documental en el que durante todo su metraje sólo vemos a un grupo de obreros metalúrgicos, cortando y soldando paneles en un interior oscuro, pretende según su director impedir que el espectador establezca juicios a priori sobre lo que se le está mostrando, según él porque “nuestros prejuicios, la mayoría de las veces, poco aconsejables nos llevarían a multitud de equívocos”.
Una propuesta filosófico-conceptual contradictoria, que si bien ancla al espectador a la imagen (bellas composiciones de grafismos lineales luminosos producidos por las chispas de las soldaduras) consigue a la vez distanciarlo y desorientarlo con el ruido ensordecedor y chirriante de la utillería.
Lo que está pasando lo descubrirá en un gran plano general final. Para entonces ya hemos visto y oído demasiados fuegos artificiales, que si bien no han provocado equívocos tampoco han suscitado interés.
6- Turismo (2008) Mercedes Sampietro
Basado en una obra teatral de Manuel Veiga, la película sobre la compra-venta y trasplante clandestino de órganos, es para la directora sobre todo una generación de preguntas implícitas: “¿La desigualdad une a los que sufren la pobreza? ¿La pobreza genera maldad? ¿El bienestar nos hace más generosos? ¿Qué ocurre cuando te despedazan moralmente? ¿Y si lo hacen físicamente?”.
Dos mujeres se encuentran en un salón de té en Japón, una parece exultante, la otra seria y seca. Una es rica, la otra, con un parche en un ojo, pobre. Poco a poco descubrimos lo que las ha llevado hasta allí: la tuerta ha vendido uno de sus riñones a la otra a cambio de una sustanciosa suma de dinero. Pero lo que para la receptora es fuente de vida, de alegría y de unidad entre ambas, para la donante es rencor y odio por haberle quitado algo suyo, y no se lo perdonará.
Una sólida propuesta resuelta con mínimos recursos y máxima expresividad, basada en la fuerza de los diálogos, el plano contraplano y una sólida interpretación. El mensaje y las preguntas que suscita, inquietantes.
7- Die Schneider Krankheit (2008) Javier Chillón
Como si de un noticiero de la época se tratara, El mal de Schneider, juega a crear un documental alemán de los años cincuenta con un pretexto pseudo-científico.
Aunque se le ve el plumero desde el primer momento, el director pretende hacer una recreación tan verosímil técnicamente (B/N, textura en la imagen, narración en alemán…) que ha olvidado que la historia también tiene que parecerlo, de lo contrario resulta un estupendo divertimento, de factura técnica impecable, pero nada más.
Aunque estamos seguros que era lo pretendido. El público se rió mucho.
Sesión 2
En esta segunda sesión volvemos a encontrar películas sobre temas tan dispares como el sexo, la soledad, el destino, los prejuicios de clase, la inmigración ilegal, el dolor, el recuerdo… y alguna producción más conceptual.
8- Yo sólo miro (2008) Gorka Cornejo
Un matrimonio de mediana edad vive en aparente monotonía cotidiana. La insatisfacción sexual se manifiesta en ella a través de la visión de películas porno, pero la del marido será mucho más transgresora. Cuando la mujer lo descubre, por casualidad, no duda en alquilarle un gigoló. El director ve en este acto de la mujer “un acto de entrega por amor, que pocos sabrían corresponder”.
Según el autor una película sobre el pudor y “la tensión entre una forma tradicional de entender las relaciones y la irrupción de novedades imprevistas que desgarran lo establecido”. Sin comentarios.
9- Berbaoc (2008) Vuk Jevremovic y Xavier Erkizia
Cortometraje de animación realizado por un grupo de artistas sobre una pieza sonora de Xavier Erkizia creada a partir de una entrevista realizada al músico Santiago Irigoyen.
Propuesta cercana a la videocreación en la que música e imagen, en estrecha simbiosis, crean un juego visual de manchas, grafismos y formas en descomposición que reinventan otras nuevas en busca de una pretendida significación simbólica.
10- Gentuza (2008) Javier Betolaza
Un niño de nueve años es atracado por un gamberrete adolescente en la parada del autobús. Dos tipos de niños diferentes, de dos mundos distintos, aparentemente irreconciliables. Pero lo que parecía ser el comienzo de un enfrentamiento violento termina en un acto de camaradería.
Una anécdota argumental sencilla, un mensaje directo, los diálogos precisos, una canción pegadiza, el metraje imprescindible, una planificación ágil, interpretaciones naturalistas…
Los ingredientes necesarios para fabricar un cocktail perfecto que hace adictos allá por donde va (en la reciente 53 edición de la Seminci ha conquistado el premio al mejor cortometraje español). El público quedó encantado.
11- 18 segundos (2008) Miguel López y Bruno Zacharias
Una película sobre el destino, el tiempo y la soledad. Una voz en off nos habla de dos seres solitarios, Amy y Jack, que no se conocen pero viven su soledad a la vez. Ambos parecen vivir vidas paralelas invirtiendo el mismo tiempo en realizar sus tareas cotidianas.
La voz narradora, como la de un dios omnisciente, va cronometrando sus actos y comparándolos; en un momento concluye: “cuatro minutos y veintitrés segundos es el tiempo que tardas en darte cuenta de que estás sólo” (una poética forma de decir que es el tiempo que cada cual, por su cuenta, tarda en masturbarse).
La ruptura de esa rígida temporalización les llevará a encontrarse una sola vez su vida. Melancólicamente hermosa aunque pretenciosamente trascendental.
12- El anónimo Caronte (2008) Toni Bestard
En 1963, Luís García Berlanga llegaba a Ariany (Palma de Mallorca) para rodar El verdugo. Joan Ferrer, natural de la isla y aspirante a actor fue elegido para participar como extra en la película. Su papel de guardia civil con frase: “Don Jose Luis Rodríguez… si se encuentra entre los presentes, baje al embarcadero…” pudo cambiar su vida para siempre, pero prefirió quedarse en la isla y su futuro como actor quedó truncado para siempre.
Hoy, con ochenta años, recuerda en este documental lo que era su vida antes de hacer la película, lo que supuso su participación en ella y lo que podía haber sido. Entrevistas a su mujer y vecinos completan la historia de este Caronte anónimo que en su barca transportaba al pobre aspirante a verdugo (Nino Manfredi) hacia su primera ejecución.
Documental entrañable, dedicado a todos los actores anónimos, que combina imágenes del pasado, de los escenarios de la película, con otras que muestran su aspecto actual, recreando para la cinta la famosa secuencia de las cuevas. El protagonista, convertido en narrador autodiegético, relata en primera persona su experiencia.
13- Les corps de Mouhamadou (2008) Florencia Pietrapertosa
Documental que parte de una cruda realidad social: la emigración clandestina de los jóvenes senegaleses a España en busca de un futuro mejor y su muerte en el empeño. La herida que deja en sus madres su pérdida las hace reunirse a todas para, juntas, entre danzas y cantos étnicos, poder superar el dolor de tantas vidas truncadas.
La directora ha elegido una pantalla trisecada sobre la que van desfilando imágenes del mar, la costa, las madres…
El reincidente sonido de las olas y algunos planos subjetivos colocan al espectador a bordo de esos cayucos, y ante el mismo horizonte que ven esos jóvenes cuando parten de su tierra. Algunos testimonios de los implicados completan un mensaje volcado sobre todo en la imagen.
¿Por qué para reflejar una realidad tan sórdida se utilizan composiciones tan preciosistas? ¿Como contrapunto?
14- Dolores (2008) Manuela Moreno
Dos jóvenes coinciden en una parada de autobús. Ella, Dolores, como la llama su madre, es decir Lola, Loli para los amigos (como ella se presenta) es dicharachera y locuaz, él callado y borde. Pero según aumenta la espera, la joven consigue arrancarle unas palabras, que poco a poco se transforman en conversación y de ahí en confesiones más personales. Él le habla de la pelea con su novia, y cuando ella va a contarle cual es su sueño… llega la novia con su coche y le pide que suba. Todos nos quedamos sin conocer el sueño de Dolores.
La directora ha querido “narrar diferentes formas de mostrar la soledad y esa resignación, que todo ser humano tiene en algún momento de aceptar lo que le ha tocado vivir (esos 'Dolores' de la vida). Con un toque de magia y color”.
Esta pequeña historia, “historieta”, según su autora, basa su atractivo en el personaje femenino, en su desenfadada y chispeante forma de ser y en la buena interpretación de la actriz protagonista.
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