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56 Festival de San Sebastián (6): el festival se desinfla

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Escribe Daniela T. Montoya
(San Sebastián, 27 septiembre 2008)

ss-39-dream.jpgLas últimas películas exhibidas en la Sección Oficial se introdujeron, con resultado dispar, en los metarrelatos. Las historias de El nido vacío, Dream y The Brothers Bloom (ésta última, fuera de concurso), se amoldaron a los particulares puntos  de vista de sus protagonistas. Éstos, metamorfoseados en narradores ficticios, tergiversan y/o ofrecen sus versiones con las que redirigen el rumbo de cada una de estos filmes. Pero hasta aquí el único punto en común entre estas cintas de tell stories, porque tanto el estilo como el producto final es totalmente diferente.

De las tres, sin duda fue Dream, del director surcoreano Kim Ki-duk, la más difícil de ver. Siguiendo con su estilo pretendidamente poético y el monotema de los amores imposibles, este director habitual del festival imagina la poética unión de dos jóvenes, Jin y Ran, a través de los sueños.

Sueños que, en la mano de Ki-duk, se transforman en pesadillas. Ya que ese lazo de ensueño tiene consecuencias catastróficas. De esta forma, se inicia un bucle de padecimiento progresivo, tanto para la pareja protagonista como para los espectadores, que parte del sopor por intentar mantenerse despierto, hasta adentrarse en los derroteros de la crueldad autoinfligida.

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Tanto dolor y sufrimiento fue paliado por los amores (y desamores) terrenales que presentó Daniel Burman en El nido vacío. Fluctuando entre la comedia ligera y la fantasía hilarante, Burman toma como sujeto vehiculante un escritor, Leonardo (Oscar Martínez), en plena crisis de los cincuenta. Desorientado, en parte por la marcha de casa de los hijos, en parte por el retorno a las experiencias universitarias a través de su mujer Martha (Cecilia Roth), Leonardo sobrelleva su neurótica desesperación con ensoñaciones fantasiosas.

En El nido vacío se entremezcla de realidad e ilusión con ingenio. Sin perder el control global del largometraje, Burman hace que los adultos se emboben como niños, que empiecen a danzar y cantar en mitad de un centro comercial o, incluso, parodiando prototipos argentinos, en los momentos más inesperados aparezca el psicoanalista que dé una interpretación “técnica” de los pensamientos de Leonardo. En conjunto, un divertimento que, incluso en el final, da un giro de tuerca para tratar de dar un sentido lógico que cierre el relato.

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Ya fuera de la competición, The Brothers Bloom entretuvieron al personal con esta especie de cómic con personajes de carne y hueso. Siguiendo el tono descaradamente desinhibido de su anterior película, Brick (2005), Rian Johnson articula una comedieta que flirtea con la intriga y que, esta vez sí, cuenta con rostros conocidos del star system.

Sucesión de cuadros situacionales, las tribulaciones de los dos hermanos Bloom discurren saltando de un lugar a otro, entre diferentes países, sin dar tregua para cuestionar el sentido de tanto ir y venir. Con transiciones raudas, Johnson acumula elegantemente desproporciones efectistas, pero sin perder la compostura de sus elegantes protagonistas. Paseándose por castillos de cuento, los dos timadores Bloom, uno ingenuo galán y otro avispado sofista, actúan en su meticuloso plan para engañar, y de paso desvalijar, a la estrambótica dama. Personajes con vestimentas clásicas que, desubicados del mundo ordinario por el que pasean a sus anchas, seducen a todo el que se sube a su torbellino de embustes y despropósitos.

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Y como culmen, en la jornada de ayer, Meryl Streep recibió el premio Donosti de las manos de Eduardo Noriega y Jonathan Demme. Acogida calurosamente por prensa y público, puso la guinda a esta 56 edición del festival en la que la mayoría de satisfacciones vinieron fuera de la sección oficial.

Salvo un par de películas destacables, la competición de este año ha destacado por la medianía y, a veces, el absurdo insufrible. Queda en manos del director de El silencio de los corderos, el mencionado Jonathan Demme, y el resto de miembros del jurado determinar cuáles quedarán inscritas en la historia del festival.

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