El "fallo" del jurado
Escribe Daniela T. Montoya
La película italo-austríaca La Pivellina era una de las candidatas para llevarse el "premio grande". Álvaro Brechner, con Mal día para pescar, desde un principio había dejado alto el listón. También resonaron con fuerza Francesca y Welcome, ambas con un trasfondo social comprometido. Mientras que los hermanos Safdie, con Go Get Some Rosemary, hubieran tenido opciones si no marearan tanto (e injustificadamente) al espectador.
En el polo opuesto, las que prácticamente habían quedado descartadas, por uno u otro motivo, fueron Les beaux gosses (French Kissers), de temática adolescente demasiado común; la maniquea The Good Heart; o la absurda, en contenido y realización, The Last Days of Emma Blank.
Mientras que la belleza visual de Between Two Worlds, de difícil digestión conceptual, andaba por otra órbita. Y el sinsentido, al margen de que Frontier Blues fuera separada de la competición por fuerza mayor, fue que el jurado se olvidara de Wakarania, del japonés Masahiro Kobayashi.
De entre los premios otorgados, el que ha "impactado" más ha sido el recibido por la directora a Lynn Shelton, por ponerse tras las cámaras en Humpday. Una película autoproclamada experimental, en la que, curiosamente, Shelton dejó mucho margen a los actores para que improvisaran. Lo cual da un aire de sin sentido a la justificación que esgrimió el jurado, aludiendo a su "trazo seguro, fresco y personal".
Pero, si nos atenemos al premio ex aequo que obtuvo la pareja protagonista, compuesta por Mark Duplass y Joshua Leonard, "por la construcción de una extraña pareja", entonces... ¿quién es el verdadero responsable de Humpday? Si, además, contrastamos los motivos por los que el Jurado entregó estos dos premios, a ella, por su "excepcional percepción de la mente y la amistad humana"; y a ellos, por ser capaces de "dinamitar los límites de la amistad masculina", ¿en qué queda la cosa?
En cualquier caso, no hay duda de que esta película entusiasmó mucho al jurado. Tanto como al público de Sundance que, como ya pasara con Juno (2007), votaron por que se llevara el Premio del Público. Lo cual, dice bien poco de en qué lugar se posiciona el jurado...
Nos referimos, de nuevo al premio de la interpretación que recibió esta pareja de actores estadounidenses porque, contra todo lo previsto, le robaron el protagonismo a Gary Piquer. El español, que también colaboró en la escritura del guión junto a Álvaro Brechner, es el alma que da vida a Mal día para pescar.
El otro pilar de la película, la dirección artística de Gustavo Ramírez en la que, esta vez sí, el jurado sí se fijó porque "reinventa la atmósfera y el mundo de la novela de Onetti con crudeza y exuberancia". O, en otras palabras, por recrear un universo de fábula con ambientación de western. Apenas Morrer como um homem de João Pedro Rodrigues o Between Two Worlds le plantaron cara a Mal día para pescar, pero el primero, muy desgastado con la absurda comparación con el cine almodovariano; y el segundo, repetimos, por la escasa empatía lograda con el público occidental, probablemente hizo que se descartaran estas dos opciones.
Sobre la interpretación femenina, hubo quien emitió su desacuerdo afirmando que Patricia Gerardo, actriz circense, se interpreta a sí misma. Pero, si así fuera, estaríamos hablando de La Pivellina como un documental, y no como la ficción que es. Una historia, que gira sobre una niña abandonada (argumento totalmente de ficción, aunque los periódicos informen de casos similares), que toma referentes reales para construir su historia de humanidad. Esa humanidad, ternura y cariño que despliegan los personajes de Patricia, Walter y Tairo, siempre bajo la tutela de la dirección del matrimonio de directores Tizza Covi y Rainer Frimmel.
Respecto al premio otorgado a los guionistas de Welcome, Philippe Lioret, Emmanuel Courcol y Olivier Adam, poco queda por añadir. Una historia sobre la inmigración, que entrelaza a la perfección el romanticismo, la crisis existencial y el heroísmo, sin desfallecer en el intento, ya tiene su mérito.
Por otra parte, entre las películas que el jurado podría haber distinguido con el Premio Oficial, insistimos, Wakaranai o Morrer como um homem hubieran sido buenas elecciones. Sin embargo, prefirieron premiar la bizarra Le roi de l'évasion.
Del resto de premios fuera de la Sección Oficial, comentar que el jurado de críticos de FIPRESCI hizo justicia con el olvido de Francesca en el palmarés principal. Mientras que entre los cortometrajes, Bingo, una tragicómica visión de Timur Ismailov sobre cómo afronta un gitano de Moldavia la explotación de inmigrantes en Holanda, se impuso a la desternillante y cinéfila producción vasca Ajate Pasa, de Koldo Almandoz; la irónica propuesta conceptual del estudio H5 en Logorama; o los excepcionales trabajos gráficos de Objekt Nº 1, de Murad Ibragimbekov; y L´homme est le seul oiseau qui porte sa cage, de Claude Weiss. Si bien, éste último, se llevó el beneplácito del Jurado Joven.
Finalmente, entre las películas que optaban al premio de Documental (o película de No-Ficción), como hemos dicho, se citaron un buen número de propuestas, tan variadas en contenidos como en estilos.
Por mentar sólo algunos de estas películas que destacaron en Gijón, Villalobos, sobre el "artista musical" actualmente más importante en Europa, según su director Romuald Karmakar; el salvajismo que recoge Michael Noer en The Wild Hearts; o el poco reparo que tiene Michel Gondry en mostrar los trazos de realización de L´Épine dans le coeur, historia de vida de su tía, maestra de escuela jubilada; El General, de Natalia Almada; o el escalofriante documental periodístico To Shoot an Elephant, filmado por el asturiano Alberto Arce, durante el asedio israelí de la franja de Gaza las pasadas navidades.
Pero, de entre todos estos y muchos más, la que quien cautivó al jurado fue Sahman (Border). Elegía de libertad, con la que el georgiano Harutyun Khachatryan nos hace creer que la angustia sartriana, de quien es consciente de su muerte, es trasladable a la existencia animal. Concretamente, la de un buey, protagonista insólito del filme.
Palmarés oficial
Decidido por el Jurado Internacional integrado por Lenny Abrahamson, Kiko Amat, Christine Dollhofer, Andrés Gertrudix y Lucía Puenzo.
PREMIO PRINCIPADO DE ASTURIAS AL MEJOR LARGOMETRAJE:
La Pivellina, de Tizza Covi y Rainer Frimmel (Italia / Austria)
"Por su inaudita celebración de la felicidad cotidiana y una mirada íntima, tierna y emocionalmente honesta".
PREMIO AL MEJOR DIRECTOR:
Lynn Shelton, por Humpday (Estados Unidos)
"Con trazo seguro, fresco y personal, Lynn Shelton demuestra una excepcional percepción de la mente y la amistad masculina".
PREMIO AL MEJOR ACTOR (ex aequo):
Mark Duplass y Joshua Leonard, por Humpday (Estados Unidos)
"Por la construcción de una extraña pareja contemporánea que dinamita los límites de la amistad masculina".
PREMIO A LA MEJOR ACTRIZ:
Patricia Gerardo, por La Pivellina (Italia / Austria)
"Patrizia Gerardi construye con detalles, convicción y una infinita complicidad con la cámara, un personaje conmovedor".
PREMIO AL MEJOR GUIÓN:
Philippe Lioret, Emmanuel Courcol y Olivier Adam, por Welcome (Francia)
"Sin solemnidad ni dogmatismo, Welcome consigue que el espectador sienta en su propia piel uno de tantos dramas de la inmigración".
PREMIO "GIL PARRONDO" A LA MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA:
Gustavo Ramírez, por Mal día para pescar (España / Uruguay)
"El arte de Mal día para pescar reinventa la atmósfera y el mundo de la novela de Onetti con crudeza y exuberancia".
PREMIO ESPECIAL DEL JURADO:
Le roi de l´évasion, de Alain Guiraudie (Francia)
"Un explosivo y demente festín que celebra con gran irreverencia todo lo que es importante".
Otros premios
PREMIO PRINCIPADO DE ASTURIAS AL MEJOR CORTOMETRAJE
Otorgado por el Jurado Internacional compuesto por Silvia Grijalba, Pablo Agüero y Alberto Ferreiro, a:
Bingo, de Timur Ismailov (Holanda)
Y Mención Especial a:
Pablo, de Nely Reguera (España)
PREMIO NO FICCION/DOCUMENTAL
Otorgado por el Jurado Internacional compuesto por Ricardo Menéndez Salmón, Elisabet Cabeza y Gabe Klinger, a:
Sahman (Border), dirigida por Harutyun Khachatryan (Armenia / Holanda)
"Por su retrato de uno de los muchos rincones olvidados del planeta que padecen la arbitrariedad de las fronteras, reflexionando desde la misma frontera entre realidad y ficción en el cine, y conjugando el elocuente silencio de sus personajes con la belleza de una tierra desamparada".
PREMIO "RELLUMES"
Otorgado por el público a Barking Water, dirigida por Sterlin Harjo (Estados Unidos)
PREMIO FIPRESCI
Francesca, de Bobby Paunescu (Rumanía)
PREMIO CAJASTUR DEL JURADO JOVEN AL MEJOR LARGOMETRAJE
Welcome, dirigido por Philippe Lioret (Francia)
PREMIO CAJASTUR DEL JURADO JOVEN AL MEJOR CORTOMETRAJE
L'homme est el seul oiseau qui porte sa cage, dirigido por Claude Weiss (Francia)
PREMIO ENFANTS TERRIBLES AL MEJOR LARGOMETRAJE PARA MENORES DE 13 AÑOS
Les enfants de Timpelbach, dirigido por Nicolas Bary (Francia / Luxemburgo)
PREMIO ENFANTS TERRIBLES AL MEJOR LARGOMETRAJE PARA MAYORES DE 12 AÑOS
Turn It Loose, dirigido por Alastair Siddons (Estados Unidos)
PREMIO "DÍA D'ASTURIES"
Otorgado por el Jurado formado por Justo Braga (en representación de la Radio Televisión del Principado de Asturias), María de Alvaro y Nacho Vegas a:
Puntu, dirigido por Eva Gallego Valdés
Tacones, dirigido por Benjamín Villaverde
PREMIO NUEVOS REALIZADORES DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS
El Jurado formado por Ignacio Riestra, José Vega, Toni Rodero y José Luis Cienfuegos y Patrocinado por el Instituto Asturiano de la Juventud (Consejería de Cultura y Turismo del Principado de Asturias) y Cajastur, ha concedido sus premios a los siguientes proyectos:
Primer Premio: No muerto, presentado por Pablo Sánchez Blasco
Segundo Premio: Pocacola, presentado por Alvaro Fernández Fueyo
PROYECTO CORTO CANAL + 2009
El jurado formado por Carlos J. Plaza, Guadalupe Arensburg y José Luis Cienfuegos, ha concedido el premio al proyecto de cortometraje titulado:
La recolectora de lágrimas, presentado por Sara Mazkarian
Extras
El director estrella de este 47º FICXixón, por el trato que se le prestó y el aura que acaparó, resultó ser Fatih Akin. Muchos medios acudieron a fotografiarle y grabar sus palabras.
Sin embargo, pocos fueron los que recogieron sus declaraciones sobre la producción. Concretamente, su certeza de que el problema del cine europeo no radica en la fase de producción, sino en la distribución. En el pasado, aseguró, "los films eran muy malos en todo el mundo", al contrario que en la actualidad, que hay mejores fondos para hacer películas de calidad. Sin embargo, "el problema es que hay que vender eso, y no tenemos infraestructuras para ello".
En su análisis, además de comentar el porcentaje del 50% que acaparan las películas estadounidenses en las salas de toda Europa, apuntó dos factores clave: reservar una parte del presupuesto de la película a su promoción y presentación pública, y crear una industria europea fundamentada en las coproducciones y la creación de un star-system propio, como el que había en la década de los años 50-60.
Y hablando de las ayudas a la producción y la estancada ley del cine, esa que pretende tener en cuenta el circuito de festivales para puntuar el crédito que darán a las películas, nos viene a la cabeza Francesca, del rumano (criado en Milán) Bobby Paunescu.
Censurado en la Mostra de Venecia, por su contenido explícitamente crítico con la xenofobia que fomenta la clase política italiana, su paso por el Festival de Gijón se saldó con aplausos y el premio Fipresci, entregado por la crítica internacional. En alusión del revuelo que provocó en el país vecino, afirmó que "en Italia, los gitanos procedentes de Rumanía se han convertido de alguna manera en el chivo expiatorio y son culpados de todos los problemas del país". Pero, añadió, que su película aborda un doble racismo. El de los italianos respecto a los rumanos, pero también el que ponen en práctica los propios rumanos contra los gitanos lo cual, según Paunescu, es aún más grave.
También con un discurso elaborado de antemano llegó el francés Alain Guiraudie. Explicando las motivaciones que le llevaron a hacer algo como Le roi de l´évasion, afirmó: "Estoy harto de que la sexualidad siempre tenga que implicar a jóvenes guapos que no tienen demasiados problemas, a una burguesía limpita y que sigue las normas. Prefiero mostrar ese mundo rural con cuerpos que no son tan perfectos. Intento romper las etiquetas sobre las que funciona el mundo y potenciar el lado subversivo". Interesantes principios, aunque otra cosa es que lo logre con el tipo de cine que desarrolla en su última película (paródica, sí, pero también vulgar).
Polo opuesto de Guiraudie, João Pedro Rodigues. El portugués, quien ni con su forma de estar, su lenguaje y su cine demuestra querer provocar, en cambio sí que logra que los espectadores se replanteen la forma de mirar la vida. Todos los tipos de vida.
Coincidió Masahiro Kobayashi con João Pedro Rodigues, cuando, al mentar la película que causara furor entre los espectadores de sus respectivos (y alejados) países, mencionaron 2012.
Kobayashi hace una lectura cultural respecto al triunfo de este tipo de películas tremendistas que, en cierto modo, comparte un contenido trágico respecto a su película Wakaranai / Where Are You?. "Ya sabía que mi película no iba a atraer masas", explica el director japonés, porque "sobre los temas escabrosos, los japoneses prefieren no saber nada. Aunque 2012 esté llena de ellos, pero son casos que no les son cercanos".
Por el contrario, en su película, aborda de frente el problema que tiene hoy en día la sociedad japonesa respecto a los servicios sociales. En la que, uno de los países más ricos del planeta, en el que hasta ahora ha gobernado el mismo partido de derechas, tiene grandes carencias en servicios sociales. Si a ello se suma una burocracia demasiado protocolaria y los cuantiosos pagos que han de hacer al gobierno estadounidense (al que pagan los gastos de luz, agua, etc. de sus bases, como acordaron firmar tras la II Guerra Mundial), se encuentran con una población que se está literalmente muriendo por falta de ayudas.
Fatih Akin, preguntado por su relación con el cine estadounidense, recordó la influencia que éste ejerció en el cine europeo de los años 30 y 40. Influencia que tuvo su contrapunto cuando, cautivados por la Nouvelle Vague, los directores estadounidenses de los años 50 y 60 dejaban entrever las huellas que les había dejado el cine europeo de esos años.
Sin embargo, se queja Akin, ese flujo se ha estancado. Actualmente, como vemos con el ejemplo de 2012, el cine hollywoodiense no tiene réplica. Lo cual, al parecer de Akin, da lugar a un empobrecimiento del cine (que no de la industria del otro lado del Atlántico).
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47 FICXixón, Festival de cine de Gijón (6): palmarés







