Y la gran estrella es... Fatih Akin
Escribe Daniela T. Montoya
Antes de comentar los aciertos e incomprensiones del palmarés, conviene destacar los éxitos logrados por el Festival de Gijón en ésta su 47ª edición.
Habiendo empezado fuerte, pareció perder fuerza en la recta final. En los días iniciales, y como viene siendo habitual durante el primer fin de semana del festival, la ciudad casi se colapsa ante la afluencia de público (local y externo), invitados y profesionales. No en vano, el director Fatih Akin, uno de los "rebeldes" de moda, estaba en la ciudad asturiana para presentar su última (y muy alegre) película Soul Kitchen.
Asimismo, en la gala inaugural se entregó el Premio Nacional de Cinematografía Nacho Martínez a Ángela Molina. Es decir, dos buenos motivos para estar presente en los días iniciales pero...
Cuando el cartel de actividades complementarias, caso de la programación musical que añade ritmo a las noches del festival, resultan más destacados que los de la programación de cine, da para pensar. Lo cual no quiere decir que las películas seleccionadas no sean de calidad, ya que las había muy buenas. Pero, quizás, no tanto como en la anterior edición.
En general, sobre todo a medida que avanzaban los días, se percibía un bajón en la calidad de las películas en competición. Lo cual no significa que el equipo que dirige Cienfuegos se haya equivocado en la selección. Sino que, viendo cómo se han movido buscando tesoros por los festivales de Locarno, Venecia, Sundance y, muy especialmente, las secciones secundarias de Cannes, más bien es consecuencia del estado general de la producción.
Una selección que, salvo contadas excepciones, ha sido más fructífera en el campo del documental y la experimentación, y menos en el campo de la ficción -¿será que San Sebastián ya acaparó la mayor parte de éxitos festivaleros?-. Por ejemplo, en lo que respecta a los títulos incluidos en la recién inaugurada sección competitiva "Rellumes" (literalmente, "destellos").
De ahí procedió el aire más fresco de Eugène Green con A religiosa portuguesa; los jovencísimos japoneses que, reinventando las experiencias de infancia, crean la minimalista Nikotoko Island; la desconcertante convivencia familiar de La famille Wolberg; o la trascendente Burrowing, con evidentes referencias a La delgada línea roja (1998), de Terrence Malick.
Como, también incluidos en esta sección de destellos de cine de autor, cautivaron a los espectadores las historias de Sarah Leonor con Au voleur, última tremenda interpretación de Guillaume Depardieu; L'insurgée de Laurent Perreau; Can Go Throug Skin, de Esther Rots; y Barking Water, de Sterlin Harjo, premiada por el público (quizás, en parte, beneficiada por la programación de horarios y días).
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47 FICXixón, Festival de cine de Gijón (5): destacados







