Del 20 al 29 de noviembre
Escribe Daniela T. Montoya
Antes de la debacle navideña, cierra el periplo festivalero de este año 2008 el Festival Internacional de cine de Gijón. Es inminente el inicio de este certamen diestro en marcar tendencias.
Llegada ya a su 46 edición, Gijón desplaza la mirada que en los últimos años había fijado en oriente para, ahora, focalizar su atención en el continente americano. Las habituales películas tailandesas, chinas o coreanas han sido sustituidas en la programación de este año por filmes chilenos, argentinos y de ese cine estadounidense que circula al margen de los circuitos de las majors e, incluso, de la “marca” Sundance.
Así, entre otras, competirán en la sección oficial El cielo, la tierra y la lluvia, de José Luis Torres Leira, con la que ganó el Premio de la Crítica en el Festival de Rotterdam; Liverpool, de Lisandro Alonso; Wendy and Lucy, Nelly Reichardt; y fuera de concurso podremos ver la aclamada La mujer rubia, de Lucrecia Martel; y Choke, de Clark Gregg, que se encargará de inaugurar el certamen.
Completarán la Sección oficial las producciones y, sobre todo, coproducciones europeas. En este sentido, es notable el influjo francés, presente en los créditos de numerosas películas, como en la recreación animada Waltz with Bashir (Vals con Bashir), del israelí Ari Folman; en Three Monkeys la nueva película de Nuri Ceylan (Uzak, 2002) ; o en 35 Shots of Rum, último trabajo hasta ahora de Claire Denis (L'intrus, 2004).
Por el contrario, la participación española en la Sección oficial se limita a la presentación, fuera de concurso, de la película Las dos vidas de Andrés Rabadán, de Ventura Durall, aunque será en las secciones paralelas donde copará buena parte de la programación.
Así, en la sección Esbilla, compuesta por una “selección de los títulos más interesantes del año” (según reza el programa de mano), podremos prevenirnos de ver —por si la distribución nacional aletarga o posterga a su distribución en DVD— El truco del manco, de Santiago Zannou; L'escaezu. Recuerdos del 37, de J. L. Ruiz y L. Herrera; o El elogio al horizonte, de Iñaki Ibisate. Pero también la cinta argentina Acné, la Palma de oro de Cannes, La clase (Entre les murs), el documental musical Young @ heart, o Adoration, último largometraje por Atom Egoyan. El realizador canadiense de origen armenio, acompañado el compositor Mychael Danna, con quien lleva colaborando hace más de una década, harán acto de presencia por las calles gijonenses y entablarán un debate con los espectadores inquietos que asistan al pase gratuito que el Festival ha programado en el fin de semana.
Otras personalidades que aportarán el particular glamour que cultiva el Festival de Gijón son los directores libaneses Joana Hadjithomas y Khalil Joreige. El certamen les acoge dedicándoles una retrospectiva, que incluirá su última película Je veux voir (Quiero ver), así como organizando una exposición de estos artistas libaneses.
Los otros dos directores que serán homenajeados son la argentina Lucrecia Martel (La ciénaga, 2000) quien, como hemos dicho más arriba, también participa en la Sección oficial; y el austríaco Meter Tscherkassy.
El festival proseguirá con su compromiso pedagógico articulando un espacio de cine especialmente pensado para los más jóvenes. Divididos en dos grupos de edades, las películas aglutinadas bajo el epígrafe de Enfants Terribles, junto al programa de realización de un cortometraje, alimentarán el espíritu cinéfilo de los escolares de la ciudad. Mientras que por la tradicional sección Desorden y concierto capturará, en seis documentales, la música de Loquillo, Patti Smith o del festival de Roskilde.
Al margen de estas secciones habituales, la programación gijonense rompe con lo que venían siendo ciclos “revisionistas” del “nuevo” cine (italiano, germano, francés, etc.) de los años 60 y 70. La nueva línea marcada tiene por objetivo hacer visible ese cine que, bien por su trasfondo claramente izquierdista, bien por estar firmado por realizadoras, no suele gozar de una fácil distribución. De ahí los ciclos La utopía yanqui y Una parte del cielo: directoras europeas en el nuevo milenio.
En el primero, películas como An Injury To One (T. Wilkerson, 2003), Trouble The Water (T. Lessin y C. Deal, 2008), NYC Weights and Measures (J. Cohen, 2005) o Interkosmos (J. Finn, 2006) darán cuenta de la desidia de la política social e internacional, las paranoias nacionales y los problemas del laissez faire al capitalismo.
Por su parte, el programa abierto a las realizadoras europeas contemporáneas no debe contemplarse únicamente desde la perspectiva de género (como una pequeña parte a libre disposición de las féminas), sino por el valor que aportan sus miradas. Éstas contribuyen a abordar temas poco frecuentes, como la educación de niños excluidos del sistema convencional, en Hola Me Tight, Let Me Go (K. Longinotto, 2007), y desde puntos de vista muy diferentes a lo común, como son los casos de Patricia Ferreira, abordando la muerte y las relaciones personales en Para que no me olvides (2005), y Claire Simon, construyendo en Les Bureaux de Dieu (2008) un documento dialogado en torno a las relaciones sexuales.
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Más información:
http://www.gijonfilmfestival.com/
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46 Festival internacional de cine de Gijón (1): avance







