lunes 21 de mayo de 2012

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26 Cinema Jove de Valencia (6): ¿Qué hemos hecho para merecer esto?

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Entre col y col 

cinema_jove-1La 26 edición de Cinema Jove ha acabado. Este año con más sombras que luces. Pocos largometrajes en la sección oficial y algunos muy flojos, a pesar de lo que diga el director del certamen, que al fin y al cabo es lo que le corresponde decir.

Uno, al menos, de los programadores de esa sección lleva también la programación de la Mostra de Valencia. Bicéfala presencia que tanto da para un roto que para un descosido. Son dos festivales, que desde este año, se mueven en fechas parejas. La existencia de una misma persona, pleiteando en ambos certámenes, llevaría nuevamente, entre otras muchas cosas, a plantear si es necesario que existan dos festivales, que opten a ser importantes, en la misma ciudad. Máxime en épocas de crisis y dependiendo ambos, aunque desde diferentes instituciones, del mismo partido político. Ahora bien ¿cuál de los dos sobra? ¿A quién corresponde tomar esa decisión? O, como mal menor, ¿cómo refundirlos?

En la última edición de ambos certámenes, aunque nos duela, la Mostra ha conseguido hacerse notar (en la ciudad, en los medios) más que Cinema Jove. Y es que, simplemente entre ambas programaciones, al menos en cantidad no ha habido color, tampoco en cuanto presencia de profesionales del cine, de críticos especializados. Eso si, tampoco, en demasía.

Ambos festivales padecen una crisis tanto en el hoy como de cara al futuro. La Mostra ha tenido que traicionar sus principios fundacionales para sobrevivir convirtiendo su mediterraneidad en la titulación de acción y aventura.

No menos ha sido, con los años, el cambio impuesto por Cinema Jove en cuanto ha debido (ante la falta de películas, siempre referidas a la sección oficial de largometrajes) cambiar sus primigenias propuestas, así la edad de los participantes ha ido subiendo a lo largo de las 26 ediciones hasta desaparecer (cualquier realizador/a de cualquier edad puede participar) hace unas pocas ediciones. Es decir, actualmente la etiqueta Cinema Jove está en declive. Habrá, eso sí, que considerar que en la presente edición la mayor parte de los largos eran obras primerizas o de directores jóvenes si como tal se pueden considerar aquellos cuyo arco de nacimiento varía desde mediados de los años sesenta hasta el comienzos de los ochenta.

Hay que aclarar, por si no ha quedado suficientemente claro en artículos anteriores, que existe, por lo demás, una gran diferencia entre los cortos y los largos presentados a concurso. Hecho que siempre se ha producido pero que cada vez es más pronunciado. ¿Quedarse, pues, simplemente Cinema Jove en un festival de cortos? No es solución ya que en el campo de los cortos es actualmente donde más competencia existe. En España se multiplican los certámenes de cortos. Algunos de gran entidad. Eso si, aquí, en Cinema Jove los cortos tanto este año, como los anteriores, tienen un alto nivel alto. Nadie lo pone en duda.

Cinema Jove posee otros problemas. Uno de los mayores se centra en la fecha de su celebración. La Mostra en su nacimiento eligió octubre para celebrar su festival y allí siguió hasta que, no se sabe por qué, descubrió que era una mala fecha.

Rectificó, sí descubrió la razón del cambio: por delante y por detrás, era cercado por varios otros festivales tales como, entre otros, Venecia, San Sebastián o Valladolid. Así que sin pensarlo demasiado sus dirigentes decidieron cambiar la fecha a abril, sin preocuparse que cerca (o al lado) se celebran, entre otros, los festivales de Cannes, Málaga, Las Palmas y… Cinema Jove.

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La Mostra además no parece tener en cuenta que esa fecha juega en su contra en una sección en la que siempre tenía el éxito garantizado: la Mostreta. De hecho los escolares en esa fecha han comenzado el curso. Los centros programas actividades y no tienen problema en llevar al alumnado a las sesiones que les ofrecen (nada de trabajar con las películas proyectadas. Siempre ir, ver y volver al centro como si de un día de excursión —en algunos casos con autobús incluido— se tratara). Abril es, por el contrario, una mala fecha para los escolares atrapados entre dos periodos vacacionales (fallas y Pascua) y teniendo a la vista el fin de curso con los exámenes incluidos.

Cuando Mario Viché y yo cofundamos Cinema Jove creímos que la fecha de junio, mantenida hasta hoy, era perfecta. Nuestra creencia se basaba en la propia base fundacional del certamen: nacía como un festival escolar, por lo que la fecha elegida era la más adecuada al coincidir con el final de curso. Ideal ya que las clases habían o estaban a punto de acabar. No habría problemas pues en contar con la asistencia de los protagonistas: los escolares.

Las dudas vinieron cuando el festival creció y amplio su secciones y su público. La fecha ya no era tan buena. Además, en junio cada dos años, el festival debía competir con los campeonatos de fútbol (el europeo y el mundial). Desde hace dos años le ha salido otro competidor, éste además anual: la dichosa matraca de la costosa Fórmula 1 con sus ruidos y su problemática. ¿Cómo compaginar todo ello?

Es la fecha, pues, uno de los frentes abiertos. Otro, ya comentado, la edad de los participantes. A ellos hay que añadir, actualmente, la reducción cada vez más drástica de presupuesto, por lo que, para suplir esa disminución de euros, habrá que echar a volar la imaginación con el fin de paliar la escasez de pesca a gran escala.

siberia_monamourVamos más lejos en nuestra andadura. Dejemos a un lado la, incomprensible y continua, dejadez con la que el certamen grande mira al encuentro escolar para encontrarnos en la presente edición con un certamen a medio gas que ha programado ciclos o realizado homenajes de escaso calado o desproporcionados.

Es el caso de la (falsa) gran estrella del certamen: Jan Harlan, que realmente no es nadie en el mundo del cine. Por las circunstancias que todos conocemos fue productor (y en parte albacea) de Stanley Kubrick. Poco más. Eso sí, como dijimos en una de las crónicas, un tipo agradable, abierto al diálogo, pero sin peso real como cineasta.

Por otro lado, una de las encomiables secciones de Cinema Jove es la que dedica todos los años a un director o directora de animación. Este año, de lo mejorcito, fue la presencia de la realizadora checa Michaela Pavliátová (Praga, 1961), que, como Jan Harlan, y con más razón, recibió su homenaje en forma del premio Luna de Valencia.

Se contemplaron, lo que se atoja escaso, catorce de sus cortos. Interesante muestra de una autora que recuerda en parte la gran clase de los animadores checos. Nominada al Oscar en 1991 por Reci, reci, reci, galardonada en diversos festivales, su presencia, sus cortos dejaron la impronta de lo que debe ser alguien al que se homenajea. Cosa que no se corresponde la Luna de Valencia (¿a qué su otorgamiento?) a Chus Gutierrez cuya importancia, dentro del cine español, no es como para tirar cohetes.

Tampoco se entiende demasiado el premio futuro de cine concedido a Carlos Areces (1976). El propio actor se lo tomó a broma y así lo expresó en una de las entrevistas. No es para menos. Tal promesa le viene, sin duda, por su papel en la más que discutible Balada triste de trompeta. Antes y después (y cosas en televisión) ha intervenido en otras producciones como por ejemplo Extraterrestre de Nacho Vigalondo (Los cronocrímenes), que esperamos se estrene pronto.

Es lo que tienen los premios futuro de cine (por lo menos la Mostra, que comenzó a darlos, los ha paralizado con mucho sentido: ¿Por qué competir con un certamen hermano?) una lotería, pero al menos deberían recaer sobre actores con algo más de… futuro. Y que conste que su interpretación en la película de Alex de la Iglesia es correcta dentro del tono exagerado del que está impregnado todo ese absurdo filme.

El error máximo del festival en este año se encuentra en el esperpéntico ciclo titulado Herederos berlanguianos. Tomar a Segura-Torrente como heredero del realizador de Placido es un auténtico dislate. Santiago Segura estaría más cerca del cine de Mariano Ozores, por dar un nombre (podían darse otros) que de Berlanga.

Tampoco es berlanguiano el cine de Alex de la Iglesia, ni el de Oscar Aibar, ni siquiera Miguel Albadalejo (aunque sea el que más se acerque al menos en algunos de sus títulos). Sorprende que en ese incomprensible revuelo de nombres no se haya incluido a José Luis García Sánchez, que tampoco es heredero de Berlanga, pero al menos trabajó ampliamente con guiones de Rafael Azcona. Aparte de haber realizado una película homenaje al director de El verdugo.

Hay más secciones inconsistentes como la de actores tras la cámara sobre todo en cuanto sus películas no son sino cortos. Y dejo a un lado otros errores como ese continuado de proyectar una película de la sección oficial en el acto de inauguración del certamen.

Lo que se entiende es que en un festival, y después de las proyecciones matinales de los largos de la sección oficial (¿para la prensa?), no tengan lugar las correspondientes ruedas de prensa con sus respectivos realizadores. Un hecho que la Mostra (como la labor llevada a cabo por el gabinete de prensa) cuida mucho. ¿Cuál es el problema? ¿Acaso se duda de que haya un mínimo número de profesionales en esas comparecencias? ¿Cuántos medios especializados han estado acreditados? No me refiero a personas acreditadas sino a medios.

Y es que la asistencia de público, al menos, y eso hay que decirlo, en esas sesiones matinales no ha sido nada despreciable. Y seguro que a varios de los asistentes, críticos o no, les hubiera gustado poder comentar la película vista con el realizador o realizadora de la misma.

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Los premios

El festival dio de si lo que pudo dar. Pasó sin pena ni gloria. Al acabar, y dar los premios, nos preguntamos si realmente el filme premiado llegará a ser distribuido en España y por tanto podrá recibir los 30.000 euros que el festival concede a la distribuidora que quiera estrenarlo. La cinta polaca galardonado el pasado año aún no ha sido estrenada. Esperamos que el filme ruso ganador en la presente edición pueda ser visto sin problema. Y otra cosa ¿si el filme ganador no se distribuye en España a quién pasa el dinero del premio? ¿Se acumula para la edición siguiente o se da por perdido?

No puedo hablar de la calidad del film premiado. No llegué a verlo. De todas maneras lo vio mi compañero Luis Tormo, como se atestigua en la segunda crónica que subimos a la revista sobre Cinema Jove. Según me comentó (y también indicaron otras amistades de confianza) es un filme interesante.

Entre los largos que he visto en estos días, ha sido premiado el filme suizo, Silverbald, que, como he dejado escrito, no es un mal filme, pero tampoco excepcional. Su calidad, su acabado, es peor que el obtenido por el filme francés, An poison violent, el mejor, el más profesional, entre los cuatro últimos largometrajes presentados a concurso. Quizá se optó no premiarle para dar más cancha a otras cinematográficas menos asentadas.

El primer premio de este año a los largometrajes fue para Siberia. Monamour, del director ruso Slava Ross. El galardón lo concedió el jurado porque “muestra el poder y la compasión con imágenes inolvidables que sólo el gran cine puede ofrecer”.

Por su parte Silberbald / Silver Forest, ópera prima de la directora suiza Christine Repond (1981) obtuvo una mención especial “por tratarse de una historia conmovedora que refleja de manera excepcional la búsqueda de un adolescente por la seguridad y el significado de la vida, y que enlaza con las realidades sociales de la Europa multicultural contemporánea”.

La película ganadora de la sección oficial de cortometrajes fue Bolivia / The cage, del cineasta rumano Adrian Sitaru (1971).

El premio especial del jurado en esta sección fue para Mokhtar de la directora canadiense Halima Ouardiri. Por su parte el corto argentino Rosa, de Mónica Lairana recibió una mención especial.

El premio Pecera Estudio al cortometraje español con mejor sonido fue para Morir cada día, de Aitor Echeverría, mientras que el premio Internacional Canal+ al mejor cortometraje fue para la cinta de animación de Pedro Rivero titulada Birdboy.

El Premio Sonofilm a la mejor dirección de un corto español recayó en El somriure amagat, escrito y dirigido de Ventura Durall, mientras que el Premio Canal 9 al mejor cortometraje español se concedió a La Victoria de Úrsula de los directores Nacho Ruipérez y Julio Martí.

Finalmente el jurado de Canal+ y Pecera Estudio decidió otorgar el 10º Premio Proyecto Corto Canal+ Festival Internacional de Cine Cinema Jove a Atocha 70, de la directora Irlanda Tambascio, con guión de Isabel de Ocampo y Nuria Verde

Y después de tanto premio se procedió, en el acto de clausura, a proyectar una sorprendente película. Nada menos que un filme finlandés cuya presencia en tan solemne acto es todo un misterio. Pasamos a comentarlo brevemente.

Napapiirin Sankarit de Dome Karukoski 
Finlandia, 2010

napapiirin-sankarit-0Kaurismäki (Aki) también comienza su apellido por k y también es finlandés como Karukoski, aunque este director realmente naciera en Chipre (1976). Dicen que es uno de los realizadores más comerciales de Finlandia y que sus obras han acumulado nominaciones a go-go para los premios de la academia finlandesa de cine. Su primer largo lo dirigió en 2005. Y este filme, el presentado, en Cinema Jove es su primera comedia.

En las películas de Aki Kaurismäki, que tienen mucho de comedias tristes, los  personajes vagan sin rumbo por uno de los países a la cabeza de eso denominado (vagamente) estado del bienestar. En ésta, los descerebrados protagonistas deambulan en una noche sin fin tratando de encontrar… un reproductor o descodificador de televisión para poder ver (nada menos) que Titanic (atrasaditos ellos que, mejor, podían pensar en la más cercana Avatar). ¿Relación unitaria entre una y otra?

Pues va a ser que no. Como bien se pregunta en un momento de la película, uno de los tres (ingenuos y torpes) amigos en su búsqueda hermanada de la felicidad amorosa vía televisión: ¿Qué hemos hecho para merecer esto? Eso mismo nos preguntamos nosotros.

Nada que ver con el cine (interesante) de Aki Kaurismäki. Más bien, torpemente, el filme toma de modelo la comedia americana actual de Apatow y sus imitadores. No está tampoco muy lejana (en su estilo e intento de desarrollas) la presentable Resacón en Las Vegas.

¿Se imaginan a los finlandeses imitando ese cine? ¿Se los imaginan queriendo ser graciosos acumulando torpes escenas de escasa o nula gracia? La película es floja y tan tonta como lo son los tres personajes principales. Una gansada sin gracia. Un deambular nocturno sin parada en ningún sitio. Le falta ligereza, humor… Si, ya sé que el frío humor de esas tierras heladas nos puede dejar congelados.

Algo así ocurre a un filme que sigue el itinerario sin rumbo de unos personajes erráticos y cuyas ocurrencias, aventuras y desventuras se ajustan a un guión más propio de una película de tirar sin usar, que de degustar. He hablado de la referencia a la comedia americana actual pero tampoco nos iríamos mucho si tratásemos de buscar analogía de esta película con algunas comedias hispánicas, o italianas, de escaso calado.

Poco que decir de este tal Karukoski que, por lo visto (aunque puede aprender) poco dará de si en el campo de la comedia. Ni siquiera como aprendiz de otros. Le deseamos más suerte otra vez. Al igual que a Cinema Jove en su búsqueda de la película que cierre el festival.

Cinema Jove año 2011 ha cerrado su edición número 26, esperamos que, el pequeño vahído, de esta edición sea simplemente eso. Y que recuperado emprenda esplendorosamente su 27ª edición. Sabe, puede y debe hacerlo.

Escribe Adolfo Bellido López

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