26 Cinema Jove de Valencia (4): Encerrados con un solo juguete

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El apartado escolar

Aragh_Sagee-2No hace falta (¿o acaso sí?) repetir que Cinema Jove tuvo su inicio (fundacional) en 1986 con el apartado escolar. De todo eso se habla, y se hablará, en la sección Amarcord de esta revista, donde he ido contando mis recuerdos, mi vida ligada al mundo del cine. De aquel año a éste han pasado veintiséis ediciones y el apartado escolar, desde hace unos años reconvertido en encuentro audiovisual de jóvenes, ha sido devorado por sus hijos, las otras secciones que son las que hoy focalizan toda la atención del certamen.

Llevé este apartado desde su nacimiento, como cofundador que fui de certamen, hasta 2003. Durante varios de los últimos años me acompañó Ángel San Martín, a quien en esa fecha pasé el testigo para que él -junto a otras personas- prosiguiera y mejorara la labor de un apartado que considero muy importante en el conjunto de Cinema Jove. Abandoné en ese año el apartado escolar no por ningún problema con el certamen y mucho menos con Ángel, sino porque comprendí que había que había llegado el momento de apartarme para que otras personas junto a Ángel pudieran aportar otras ideas a la sección, abriendo nuevas caminos que engrandecieran el apartado. Y si fuera posible que consiguieran que la sección fuera conocida y valorada desde allá hasta acá.

Fue Ciro Ballester, profesor emergido de la cantera de este apartado, quien acompañó a Ángel en el empeño durante varios años.. Por razones personales tuvo que abandonar el barco hace dos ediciones. Hoy Ángel sigue adelante, contra viento y marea, contando con una nueva colaboradora. Esa es la buena noticia: la continuidad de un apartado necesario en y  para el certamen.

La noticia menos buena se refiere a la pobre repercusión de la sección en los medios y, lo que es peor, su pequeña difusión (y conocimiento) dentro del propio festival. Alejado (casi escondido, sin que deba de avergonzarse por su existencia) de los lugares principales donde tienen lugar las sesiones del certamen, su presencia ni siquiera es citada en el desplegable editado por el certamen y donde aparecen todas las salas y otras programaciones. Tampoco hay alusión alguna en el programa de bolsillo que contiene ese desplegable. Nada, ni una sola alusión a las películas presentadas ni a los actos de esta sección.

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Sí, faltaría más, en el catálogo y en el periódico del certamen se da cuenta de jurados, películas y demás del encuentro audiovisual de jóvenes. Cualquiera tendrá conocimiento de las otras actividades del certamen grande, aunque tengan lugar en lugares alejados del núcleo del certamen, aunque esos eventos no formen parte de las secciones oficiales del festival. Sin embargo, ésta es una sección oficial con jurado incluido. Aunque a la hora de la verdad ni siquiera su jurado parezca existir.

Tanto este año como los anteriores gente de cine nos preguntaba, al hablarles del encuentro escolar, por su existencia, que qué era eso, que cómo se desarrollaba y dónde tenía lugar.

La sección pasó este año, como los anteriores, como un fantasma por el festival aunque para compensar tal ignorancia la entrega de premios de la sección tuviese lugar en el teatro Rialto y, también, uno de los tres días del encuentro se proyectase para los escolares una película en la sala de la Filmoteca. No sé, porque no pude estar, si este año en la sesión inaugural de Cinema Jove se nombró a los jurados del encuentro escolar. Otros años, desde luego, no fueron citados en tal acto de presentación.

Los primeros años del renovado festival, es decir, cuando nuevas secciones aparecieron relegando el apartado escolar a simple comparsa, se llevaba a cabo días antes del, digamos, certamen grande, lo que daba pie a que en la inauguración oficial se otorgaran los premios del apartado escolar. Así al menos se hablaba de aquellos niños y jóvenes que presentaban sus producciones escolares. Pensamos que aquella separación de días no era lo mejor, que quizá sí lo fuera la unión-encuentro del padre con los hijos. Nos equivocamos. No ocurrió así. El apartado escolar fue poco a podo siendo absorbido, engullido. Los medios de comunicación en general ni siquiera se preocuparon de su existencia. Los participantes en el certamen, los críticos de acá o de allá, las personas que no participaban en este apartado, recorrieron y recorren otro camino divergente. El apartado escolar quedó encerrado en el ámbito escolar. Solitario. Y ahí sigue.

Sí, claro, como digo, los niños y jóvenes han visto, al igual que otros años, alguna película de las de fuera de concurso del certamen. Este año se les proyectó El gabinete del doctor Caligari (1919) de Robert Wiene con música en directo. Uno se pregunta hasta qué punto este título, si no ha sido convenientemente trabajado en los diferentes centros participantes, puede ser admitido y valorado por los asistentes escolares. Sería muy triste asistir a su rechazo por la dificultad que tal película conlleva. La sesión tuvo lugar a mediodía, de forma que la orquesta que musicalizó el filme en directo pudo realizar el meritorio ensayo general preparatorio para la sesión (dentro del certamen general) programada para la noche del mismo día dentro de las actividades normales del certamen.

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Por cierto, la sala estuvo al completo. La proyección para escolares seguro que no tanto y probablemente fue satisfactoria, pero más lo sería si, hecho que casi nunca se ha producido, se proyectase una película del certamen animada por una presentación y una charla coloquio con sus creadores.

Sabemos que se tratan de buscar caminos que reconduzcan la sección, que vayan más de allá de repetir modelos anteriores que poseen virtudes y defectos. Un apartado que es preciso traspase las barreras de su soledad para integrarse con mando en plaza y pleno derecho en el festival. Incluso conseguir ir más allá del certamen a nivel de toda España para ampliar sus redes hacia fuera como por ejemplo a Latinoamérica. No todo esta inventado, al contrario, falta mucho por hacer.

Hubiera sido bonito este año, por ejemplo, que Jan Harlan asistiese a alguna de las secciones del encuentro. Probablemente se hubiera interesado y disfrutado con las obras presentadas por los peques y los jóvenes, por sus formas expresivas, por las ideas que allí se lanzaban. O haber contado con la presencia de la directora polaca de animación Michaela Pavlátová. Y, si me apuran, lo cual hubiera supuesto para los participantes un gozo, la presencia de un coloquio abierto con Santiago Segura, quien por cierto además de haber participado hace años en este apartado, también al menos una vez en el pasado participó en una charla en esta sección. Y quien dice Segura también podría decir cualquiera de los otros directores o actores españoles homenajeados o que presentaran alguna película. Unos y otros hubieran estado encantados.

El apartado escolar, pues, ha terminado mientras los otros apartados de Cinema Jove siguen adelante. Veremos cuántos medios dan cuenta de los premios que se han concedido. Una forma, al menos, de admitir que existe la sección encuentro escolar.

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Los premios

Los que se han concedido este año en las diferentes categorías han sido los siguientes.

Categoría A (primaria): Fora de joc del colegio Server Mora, Alicante (Primer premio); ¿Imaginación? del CEIP Vicente Ferrer Ramos de Valderrobres, Teruel (Accésit).

Categoría B (secundaria) Crisi? del IES Escola Gavina de Picanya, Valencia (Primer premio); y Tu, jo i… ells!, del IES Doctor Faustí Barberà de Alaquás, Valencia (Accésit).

Categoría C: Katacric, katacrec, de la Escola de Mitjans Audiovisuals de Barcelona (Primer Premio); y La carta (Accésit) de los jóvenes directores del IES Henri Matisse de Paterna, Valencia

Otros premios del encuentro audiovisual de jóvenes han sido los siguientes: Mejor guión: Amazonas y piratas del Servicio de Información Juvenil de Villena (categoría A), Cronos de la Escola Súnion de Barcelona (categoría B). Películas más innovadora: Alarmas de corazón del IES Europa de Ponferrada. Mejor fotografía: La otra mirada de la mosca de la Universidad de Valencia. Mejor interpretación femenina: Inés Bolsa por Uno más del IES Francisco Grande Covián de Zaragoza. Mejor interpretación masculina: Santiago Ochoa por En tus manos del Centro de Educación Especial Emérita Augusta de Mérida. Mejor música original: Boceto para una vida mejor de IES San Vicente Ferrer de Valencia. Mejor documental: Desperta, ferro de la Escola de Mitjans Audiovisuals de Barcelona. Mejor sonido: Enredado del IES Cacheiras Cacheiras-teo de La Coruña. Premio Corona Borealis a los nuevos lenguajes y a la originalidad: Katacric, Katacrec de Escola Mitjans Audiovisuals de Barcelona. Premio Forum Intercultural por los apoyos a los valores y a la convivencia: 4 visiones: Jóvenes e inmigrantes en España de IES Puerta Bonita de Madrid. Premio La aventura del Saber de TV2, Televisión educativa: Maitum de IES Pérez Galdos de Las Palmas. Premio Cuadernos de Pedagogía a la labor docente: Más que muñecas del IES Miguel Server de Zaragoza. Premios del público: Fora de Joc del colegio Server Mora de Alicante (categoría A), Cronos de la Escola Súnion de Barcelona (Categoría B) y Confidencias de una cama (categoría C) de la Escuela Superior de Artes Cinematográficas de Galicia

Sorprende y agrada el triunfo de colectivos de secundaria de la comunidad valenciana con un magnifico historial a su espalda dentro del encuentro.

Y mientras las escasas luces del apartado escolar se han apagado, la sección oficial de largometrajes del certamen con más defectos que virtudes sigue mostrando una programación demasiado irregular.

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Aragh Sages (Dog Sweat) de Hossein Keshavarz
Irán

Expectación ante una película que nos llega desde Irán. Nos disponemos, pues, a disfrutar del primer largometraje de Hosséin Keshavarz. No hay tal disfrute, al segundo plano nos damos cuenta que este conjunto de historias desarrolladas en Irán para nada tienen que ver con las obras de Kiarostami, Majidi o Panahi, por citar algunos de los grandes nombres del actual cine persa.

No, estos perros sudorosos, agotados, encerrados, que parecen una contestación a otros filmes que muestran el papel de la mujer joven (y de los jóvenes) en Teherán, nada tienen de crónica, de crítica y mucho menos de buen cine. Al horror por la libertad proclamado por otros realizadores este filme enfrenta, se supone, en forma más o menos realista, una sociedad joven que pasa de prejuicios (y lo pasa muy mal) frente a otra anterior que encuentra su realización incluso en un peregrinación religiosa a ¡Irak! Eso sí, dejando claro que esa mujer mayor, religiosa ha cumplido su sueño.

Ante la mezcolanza de hechos y situaciones que plantea el filme, no se entiende en realidad lo que pretende el director: a qué viene desarrollar de forma falsamente moderna unas historias que, ahondando en el tópico, se convierten en inverosímiles ante la realidad (documental) que se intenta reproducir.

Se trata de un filme falso por los personajes, por la trayectoria que siguen, por la forma en que se trata de apañar (o dar sentido) lo que se cuenta. El personaje (puro) del director de cine formado en Estados Unidos es de una ingenuidad tal (en su candorosa inocencia) que anula toda la visión de lo que vive y acontece.  Se puede suponer que tal personaje aglutina con su llegada a Teherán, desde fuera y desde su nueva visión de lo que ocurre (a través de su familia y relacionados con ellos) hechos, personajes y situaciones.

Uno de los planos iniciales (el traslado del recién llegado a la casa materna) parece expresar el enfrentamiento entre los dos mundos (mujeres de negro, grandes edificios) que significan pasado y presente. Ahí se queda todo. El dibujo de los personajes es de guión, no de vida. Las situaciones, en casi todos los casos el padre no existe, se ajustan a un mismo esquema desde el ideario preconcebido.

La chica que quiere ser cantante y que se casa con un homosexual, la hermana del director de cine que en vez de fugarse con su fiel enamorado, capaz de aguantar lo que le echen, se dedicará a vivir su vida convirtiéndose (así se insinúa) en una especie de prostituta, la novia del director de cine que logra, al fin, hacerse con la llave de la casa de una imagen para poder (en libertad) perder su virginidad… son quienes tratan de ilustrar lo que vemos.

Todo muy elemental y mal rodado, con movimientos de cámara más propios de aficionado que de un realizador que viene de recibir el doctorado (dicen que hasta premios ya que de tales cosas habla su currículum), más o menos, fílmico en América. Los acercamientos en zoom a cosas y personajes son dignos de figurar, como mínimo, en el amateurismo más primario. El filme, lo cual ni es malo ni bueno, debe haber sido rodado en video digital, lo que ocurre es que la realización, poco favorecida por el montaje, parece contagiarse de la fácil premura de tal rodaje en el que todo es válido hasta, incluso, el rodaje (molesto cuando es sin sentido) con cámara a mano.

Entre todos los personajes aparece el de un joven cuya madre muere, por un accidente, en un hospital. Tal presencia y tal accidente parecen salidos directamente de otra película. Sus reacciones frente a los hechos, su enfrentamiento a todo, el realizar pintadas contra el dictador o exigir que se pare una radio que emite música religiosa resultan tan sorprendentes como incompresibles. Joven que también cierra su historia muriendo por su propia navaja en una pelea que él mismo ha provocado: ¿A qué viene esta especie de incomprensible interludio?

Historias múltiples tan falsas como ingenuas en su ansia por documentar una realidad que se entreve entre la muralla de propuestas inocuas del realizador. Este desde luego no es el cine iraní que amamos sino una vulgar mezcla de estilos y formas mal aprendidas y peor asimiladas.

Escribe Adolfo Bellido López

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