Un espacio de referencia
Escribe Daniela T. Montoya
La organización de la Mostra de Films de Dones, tras finalizar, se congratulaba por el incremento de público que han experimentado este año 2009. Con un 25% más de espectadores que en las pasadas ediciones, buena razón tienen cuando afirman que "esta 17ª edición nos consolida como un espacio de referencia para la promoción del cine dirigido por mujeres y la difusión de la cultura audiovisual femenina". Palabras que podrían sonar a autobombo si no fuera porque ha sido excepcional la programación que ha confeccionado Drac Màgic, la Cooperativa Promotora de Medios Audiovisuales que organiza la Mostra junto a la Associació Cultural Trentacinc.
La dirección que recogieron hace unos años Mercè Coll y Mireia Gascón, de las manos de Marta Selva y Anna Solà -fundadoras de la Mostra-, está dando sus frutos. Los contenidos más teóricos y reivindicativos que, a priori, podrían retraer a un buen número de espectadores no demasiado afín con los feminismos, se combinan con propuestas menos densas (pero no más dóciles).
Además, durante los diez días que ha durado la 17ª Mostra, se han incluido en la programación talleres y charlas complementarios a través de los que se pone en evidencia cómo se construyen discursos aparentemente homogéneos y las alternativas que existen frente a éstos.
Así, aún manteniendo la estructura habitual con sus secciones de autoras Clásicas (incluyendo homenajes y monográficos), Ficciones y Documentales, Compendio temático (que este año ha estado centrado en la sexualidad), y Cortometrajes, la Mostra sigue desprendiendo frescura y siendo un foco de interés. ¿Por qué?, se preguntarán algunos, si en la Europa democrática y digital parece que las mujeres viven en igualdad de condiciones que los hombres. Pues...
...porque la vida pública y visible siguen acaparándola los hombres
En el cine, y en las artes en general, las mujeres no sólo están para ser miradas. Ellas también observan, participan de la vida social y, aunque a muchos les cueste cederles terreno, tienen capacidad creativa. Aún así, ¿cuántos nombres de directoras de cine, guionistas, productoras... conocemos?
La Mostra de Dones tiene, entre uno de sus objetivos, recordarnos que existen, existieron (y existirán) las mujeres profesionales que también son sujetos activos en la creación de arte y, en concreto, en la realización de cine.
Como ejemplo, tres autoras reincidentes, en este encuentro de cine de mujeres que constituye la Mostra de Dones, son las que han constituido la sección CLÁSICAS. Ulrike Ottinger, Naomi Kawase y Agnès Varda han retornado a la programación de la Mostra con sus últimas películas. Die koreanische Hochzeitstruhe (El baúl coreáno de novia, 2008), Nanayomachi (Siete noches, 2008) y Les plages d´Agnès (Las playas de Agnès, 2007-08), respectivamente, son películas de radiante actualidad que, sin embargo, dentro de nuestras fronteras, quedan sólo como carne de cañón para festivales. Y eso a pesar de que, por ejemplo, Naomi Kawase, directora de El bosque de luto (2007), fuera una de las estrellas de los pasados festivales de Las Palmas y del BAFF de Barcelona.
Sin embargo, la ausencia en las salas comerciales del cine realizado por mujeres sigue siendo clamorosa. Habrá quienes se escuden afirmando que el llamado cine de autor, en general, padece todo él la misma purga de las salas que planifican los oligopolios de la distribución (asociados con las majors). Pero es lamentable que la filmografía de una directora de renombre (casi idolatrada en nuestro país vecino), como es Agnès Varda, apenas pueda ser accesible en muestras, eventos varios o programaciones de alguna institución cultural privada.
Paliando este absentismo, la Mostra de Dones programó tanto la última película de Varda como su primer largometraje, La Pointe Courte (1954), encuadrado en un homenaje dedicado a esta autora que se sumerge en la asociación de ideas. También se pudieron ver Jane B. par Agnès V. (Jane B. por Agnès V., 1985) y Mur Murs (1980), dos muestras más de esta fotógrafa, picada por el gusanillo de las imágenes en movimiento, que dedica buena parte de su filmografía a la contraposición y descomposición de las imágenes.
Si en La Pointe Courte se iniciaba en el cine reflexionando sobre la diferencia entre documental y ficción, en su última película, Les plages d´Agnès, se constata el entrecruzamiento entre biografía y ficción. Considerada por el público de la Mostra como el mejor documental, es un recorrido sobre los recuerdos de su vida. Una vida que irremediablemente está inmersa en la ficción, por ejemplo, a raíz de la convivencia con Jacques Demy (protagonista de parte de su filmografía y de su vida personal), pero al mismo tiempo documenta su presencia y sus inquietudes, principalmente, sobre la naturalidad con que tratamos con las imágenes.
A los nombres de estas CLÁSICAS podemos sumar las directoras que componen la sección PANORAMA FICCIONES, CORTOS EN FEMENINO y el ESPECIAL dedicado a la pareja de directores Angela Ricci Lucchi y Yervant Gianikian.
Entre las ficciones, se incluyeron títulos perfectamente compatibles con el cine que habitualmente se comercializa pero que, sin embargo, les cuesta ver la luz. Como punta del iceberg nos encontramos con La caja de Pandora (Pandora´nin kutusu, 2008), de Yesim Ustaoglu. La película turca doblemente premiada en el Festival de San Sebastián, y coincidiendo con su preestreno en las salas españolas (cuya crítica ya realizamos en Encadenados en la sección Sin perdón), inauguró la Mostra de Dones en la tradicional sesión al aire libre en una plaza del popular barrio de Gràcia.
A ésta siguieron otros tres títulos de directoras de renombre (y habituales en la Mostra) como Claire Simon, que con Los despachos de Dios (Les bureaux de Dieu, 2008) se introduce en los centros de planificación familiar, o María Victoria Menis, quien reflexiona sobre el poder de la mirada en La cámara oscura (2008); o jóvenes prometedoras como Ursula Meier, cuya Home ¿Dulce hogar? (Home, 2008) ha dado mucho que hablar por su ácida crítica a la sociedad del bienestar.
Las dos sesiones de cortometrajes, organizados en colaboración con TRAMA (Coordinadora de muestras y festivales de cine, vídeo y multimedia realizado por mujeres: http://www.cortosenfemenino.net/) reunió un buen número de cortos dirigidos o codirigido por mujeres. Isabel de Ocampo con Miente toca emocionalmente al público con el tema de la explotación sexual de las mujeres del este de Europa: engañadas por un novio para venir a España, chantajeadas mediante amenazas a su familia en origen, además se encuentran en el dilema de mentir para no preocupar a los suyos.
También sobre inmigración, pero en este caso de la del sur, Inés Enciso nos cuenta en Mofetas las fantasías de dos chavales que sueñan con la vida de éxito que difunden la imagen de los futbolistas de renombre.
Tres fueron los trabajos provenientes de la madrileña escuela de cine ECAM: el fantástico (y de resolución impecable) corto de Ione Hernández El palacio de la luna, sobre una madre preocupada por la enfermedad mental de su hijo adolescente; la historia de una madre que aprende a leer en La M con la A, cuya realización densa de Rosario Fuentenebro deja entrever el peso de la responsabilidad de querer hacer magnánimo donde no hay material (que no falta de medios); y la animación Rascal´s Street, codirigida por María Monescillo, Marcos Valín, David Priego, y cuya temática fabulesca sobre unos ladronzuelos y un mago queda como algo anecdótico en el conjunto de la Mostra.
El otro cortometraje de animación realizado por Marta Abad Blay, el ingenioso Mi querida abuela, hizo las delicias del público con su irónico grito de denuncia de todas las abuelas convertidas en esclavas de sus nietos y comodín de soporte del hogar para el resto de la familia.
Como también fue muy fresco Dolores, de Manuela Moreno, quien suple la pulcritud estética con una idea original, unos diálogos chispeantes y un buen montaje. Por su parte, la actriz Mercè Sampietro se puso por primera vez tras la cámara con Turismo, en el que la injusticia de las desigualdades de estatus social sale a flote entre dos mujeres que, de viaje por situaciones opuestas, se encuentran en un restaurante para zanjar un pacto.
Mientras que la también actriz Antonia San Juan, ya veterana en estas lides, desarrolla en A las once un mordaz corto en el que, recuperando el lenguaje galán de la literatura del Siglo de Oro, evidencia lo arcaico del romanticismo basado en la desigualdad entre géneros. Coincidió con San Juan, al menos en la temática de las declaraciones de amor, Tania Arriaga, quien en La espinita introduce componentes surreales en la confesión de amor de Marije a la pescadera del barrio.
Por su parte, Angela Ricci Lucchi y Yervant Gianikian fueron invitados por la Mostra no sólo para presentar su último trabajo, Guiro Guiro Tondo (2007), sino además para explicar de viva voz cómo exploran las posibilidades de la imagen. Con tal fin acudieron al CCCB para impartir la lección de cine "Archivos. No existe la nostalgia. Existe el presente, donde expusieron su concepción del documental reelaborando materiales del pasado.
Este es el caso del corto Archivi Italiani (n. 1): il fiore della razza / Archivos italianos (n. 1): la flor de la raza (1991), en el que se apropian de imágenes de los años 20 (extraídas del filme que explicitan en el título, La flor de la raza) sobre prácticas deportivas, a las que dan un nuevo sentido montándolas de nuevo desde su mirada crítica de fines del siglo XX.
Mientras que, aunque por primera vez en Guiro..., graben sus propias imágenes, Angela y Yervant continúan poniendo en tela de juicio la construcción de la realidad que delatan los objetos cotidianos. En este caso, los juguetes y objetos infantiles de la primera mitad del siglo XX. Juguetes que, según el sociólogo Bourdieu, delatan los patrones sociales en los que se educa/socializa a los futuros hombres y mujeres. Pero, en la mirada de estas cineastas, juguetes del pasado que, vistos desde el presente, aluden también al paso del tiempo.
Pero no sólo de directoras profesionales vive la Mostra de Dones. Con el fin de animar a todas las mujeres a que se expresen por medio de imágenes, la Mostra abre un espacio propio para las creaciones amateurs.
EL VÍDEO DEL MINUTO (http://www.elvideodelminuto.net/), organizado en colaboración de nuevo con TRAMA, acoge los planos-secuencia de máximo un minuto que giran sobre un tema común. Que, para esta 13ª convocatoria, ha sido "Los interrogantes". La única pega que se podría poner a esta sección es que, teniendo en cuenta la profusión de participantes (en aumento exponencial, año tras año), y el calado social de las nuevas tecnologías, quizás la Mostra podría plantearse abrir nuevos canales de difusión (por ejemplo, Internet, y sus posibilidades de interacción y facilidades de acceso en tiempo y elección) para evitar el agotamiento en el visionado sin fin de estas pequeñas piezas.
...porque las mujeres pueden reescribir la Historia
Las narraciones históricas están repletas de heroicidades, batallas ganadas, conquistas apoteósicas e, incluso, declives catastróficos... No en vano, la Historia la han escrito los hombres. ¿Por qué si no las mujeres han sido perpetuamente obviadas de la memoria social? Los monumentos, las grandes hazañas que cuentan, los memorables personajes que han dejado huella en la historia de un país suelen estar dedicados a los hombres.
Sin embargo, en la sección PANORAMA DOCUMENTALES pudimos ver un buen número de documentales que ponen en cuestión de qué forma se ha construido un discurso hegemónico sobre la Historia y las personalidades que la han protagonizado.
En los dos capítulos de Plan Rosebud, Maria Ruido expone las estrategias que se han seguido para aunar una memoria colectiva común, difundida a través de los medios de comunicación, y aprendida y asimilada de forma unitaria. Con ello, Ruido constata la parcialidad de la Historia de la España (y parte de la Inglaterra de Thatcher) de la segunda mitad del pasado siglo XX que contrasta con los recuerdos de los testimonios aislados.
Mientras que la iraniana Firouzeh Khosrovani se adentra brevemente en el dogmatismo islámico que, desde hace un par de décadas, se acrecienta en su país de origen. Con el explícito título de Rough Cut (Corte en seco, 2007), Khosrovani observa cómo a los maniquíes femeninos -paradigma pasivo de la situación de la mujer en su país- se les sierra cualquier rasgo de feminidad. Así, con la excusa de salvaguardar la moralidad del común de la población, los maniquíes son cuerpos parcialmente amputados de pechos, brazos, cabezas...
Tema recurrente en el estudio de la invisibilización de las mujeres es el período de guerras. Capaces de ir al frente, ofrecer apoyo logístico o ejercer las profesiones -tradicionalmente masculinas- que han quedado vacantes, cuatro documentales de la Mostra focalizan la atención sobre el período postbélico.
Astrid Bussink analiza en The angel makers (Los fabricantes de ángeles, 2005) la reacción de las mujeres de una localidad húngara. En la pequeña comunidad de Nagyrev ocurrió un hecho paradigmático y, seguramente, no exclusivo de esta población. Cuando retornaron los hombres del frente tras finalizar la I Guerra Mundial, ellas tuvieron que volver a ejercer de amas de casa. Como reacción a verse de nuevo relegadas del papel activo que habían llevado a cabo durante esos años, y teniendo en cuenta que el divorcio estaba prohibido, numerosas esposas optaron por el método criminal más habitual cometido por mujeres: envenenar a sus maridos.
La perspectiva de las prisiones nos la dieron dos documentales que se volcaron en los relatos sobre (y de) encarceladas. Por un lado, Milagros Herrera recoge en De monstruos y faldas el recuerdo de unas mujeres cuyas madres, durante la dictadura franquista, fueron encarceladas en la ya desaparecida prisión de mujeres de las Corts, de Barcelona; y, por otra parte, Diana Cardozo nos pone en la piel de un grupo de mujeres de la guerrilla tupamara (de Uruguay) lanzándonos en Siete instantes diversos interrogantes sobre la toma de decisiones y las consecuencias de las acciones.
Finalmente, el aclamado largometraje de Carla Subirana Nedar / Nadar (cuya crítica realizamos tras su paso por la Seminci de Valladolid y ya está publicada en la sección Sin perdón de Encadenados) tira del hilo del Alzheimer para desembrollar un vacío en la memoria. Por una parte, la del recuerdo de su propio árbol genealógico y, al mismo tiempo, hurgar en el olvido y ocultación histórica de un país, España, que comienza a dar muestras de ser capaz de recuperar la historia reciente de los vencidos -y enterrados- por el fascismo.
...porque las mujeres pueden ofrecernos otra perspectiva de la realidad
La vigorosidad, el riesgo, el poder, el éxito son valores que se cultivan y se premian. Sin embargo, con sólo 30 minutos, Barbara Hammer consigue reubicar al espectador devorador de ficciones. Con su relato autobiográfico A horse is not a metaphor (Un caballo no es una metáfora), experimenta una asociación de imágenes e ideas que, desde la desnuda naturaleza, lanza un discurso vitalista (inalcanzable para cualquier anuncio de TV que aspira a vendernos vida...).
También logró romper con los moldes convencionales Arròs amb llet (Arróz con leche). Codirigido (a raíz de un taller organizado por el centro Bonnemaison) por Arantxa Fernández Román, María Zaida Prat, Sandra Oriola y Cristina Puchol, este corto documental donde tres mujeres hacen balance de una difícil decisión que cambió totalmente su vida: separarse y/o divorciarse. Montado a partir de entrevistas distendidas, las experiencias personales de las tres protagonistas de Arròs amb llet sirven para traer a colación temas comunes como la titularidad patriarcal de los bienes, la pérdida de estatus social, la dificultad para encontrar trabajo tras años dedicándose a la familia (y el perjuicio en la cotización que comporta), las amenazas y humillación del marido despechado, etc.
Otras perspectivas sobre la realidad es la que nos ofrecen la anteriormente mencionada Khosrovani, denunciando en Rough Cut la falta de libertad para las mujeres en Irán (a pesar de que a pocos parece importarles demasiado o, quizás, haya demasiada dependencia de recursos energéticos fósiles como para adoptar medidas firmes respecto a las relaciones internacionales entre países...).
O también la narración que ha de recrear Lourdes Portillo en Al más allá. Este reportaje, disimulado tras la ficción de la grabación de un rodaje, le sirve a Portillo para retratar el tráfico de drogas en la costa maya. Pero, su necesidad formal de encubrir su objetivo, nos recuerda las amenazas que ha recibido desde que realizara el documental Señorita extraviada (2001), en el que exponía la violencia y los feminicidios que se vienen cometiendo impunemente en Ciudad Juárez.
Asimismo, la mexicana Almudena Carracedo y las codirectoras Gabriela Gutiérrez y Sally Gutiérrez nos ampliaron los puntos de vista sobre la situación de las mujeres, concretamente desde la perspectiva socio-laboral.
Carracedo nos traslada en Made in L. A. a la zona latina de la capital californiana para centrarse en la historia de vida de tres mujeres inmigrantes. Lupe, Maura y María son los testimonios de la lucha que protagonizaron los trabajadores latinoamericanos, en la década de los 90, por dejar de estar en el limbo de los indocumentados y conseguir acceder a los derechos del resto de trabajadores. Pero, además, siendo alguna de ellas madre desde la distancia, a sus explicaciones sobre las reivindicaciones laborales añaden la dimensión familiar.
Mientras, las codirectoras Gabriela y Sally optan por retratar en Tapólogo el trabajo directo de un grupo de mujeres de Freedom Park. Siendo buena parte de ellas extrabajadoras sexuales portadoras del VIH, el largometraje explica cómo se han movilizado para reorganizar la comunidad que han llegado a constituir en este asentamiento de barracas de Sudáfrica.
Completó la sección PANORAMA DOCUMENTALES la cineasta Astra Taylor. En Examined Life / Vida a examen Taylor aglutina las reflexiones sobre distintos aspectos sociales y éticos que, divagando por varios espacios públicos de Nueva York, traen a colación cinco pensadores y tres pensadoras de renombre. La ecología, las políticas del cuerpo, la democracia social o el consumismo son temas importantes de la actualidad que Taylor aborda recreando la práctica de los filósofos griegos, consistente en charlar paseando.
Todos estos documentales ofrecieron una variada (y multidisciplinar) aproximación a distintas miradas de mujeres. Nuevas perspectivas, nuevos temas de interés, nuevos argumentos... Sin embargo, quizás la sección que más claramente está planteada para poner en evidencia los discursos monolíticos sea SUBTRAMAS. A cargo de Montse Romaní y Virginia Villaplana, y con el subtítulo de "Pedagogías radicales, política y narrativas de género", SUBTRAMAS "ofrece una selección de trabajos audiovisuales para abordar una reflexión en torno de la creación de las imágenes concebidas como herramientas políticas en los procesos educativos del presente" (según extracto del catálogo).
Subdividido su planteamiento fílmico-didáctico en dos partes, el primer programa tuvo por objetivo repensar los espacios comunes de educación (escuelas, institutos, la universidad e, incluso, el trabajo), considerando que existen otras formas de conocimiento (caso del uso de la imagen y el lenguaje experimental) que quedan fuera de los modelos pedagógicos convencionales.
Así, compusieron este primer conjunto los filmes En Rachâchant (Danièle Huillet, Jean-Marie Straub, 1982), recreando la incomunicación que hay entre un joven escolar, sus padres y el maestro de escuela; La intención (adolescencia) (Marta de Gonzalo, Publio Pérez Prieto, 2008), proyecto de cuatro capítulos en los que exponen las variaciones en la educación recibida por distintas generaciones; Journal nº 1 - An Artist's Impressión / Noticiario nº 1 - La impresión de un artista (Hito Steyerl, 2007), sobre el primer noticiario cinematográfico bosnio que informaba del acceso obligatorio de las mujeres musulmanas a la enseñanza tras la guerra de Yugoslavia; y Rana (Petra Bauer, 2007) que, sobre el tema de cómo los medios de comunicación construyen la realidad seleccionando y narrando la información, toma el caso de un matrimonio de conveniencia y la resonancia social que provocó cuando se convirtió en relato mediático.
El segundo programa de SUBTRAMAS, en el que recogieron distintas "experiencias de pedagogía radical desarrolladas en diferentes países europeos" (extracto del catálogo), estuvo constituido por Brecht die macht der manipulateure / A romper el poder de los manipuladores (Helke Sander, 1968), que hace hincapié en cómo los medios elaboran la información, editándola y comentándola, en concreto, sobre el movimiento estudiantil de la época; otro de los capítulos que componen La intención, en este caso el dedicado a los adultos; Scuola senza fine / Escuela sin fin (Adriana Monti, 1983), sobre un programa educativo destinado a trabajadores, campesinos y amas de casa que, respecto a estas últimas, les permitió dar un nuevo sentido a sus vidas al debatir sobre cómo son representadas (frente a cómo querrían serlo) y exponer qué valores pueden ser resignificados; y Stadt Chronik / Crónicas en la ciudad (Marisa Maza, 2003), sobre una experiencia educativa en que alumnos y profesores berlineses, a raíz de la huelga de estudiantes de 2003, sacan las clases al espacio público.
...porque las mujeres excepcionales también existen
Afirma Amelia Valcárcel que "las mujeres excepcionales se mueren y no dejan rastro porque, precisamente, han sido excepcionales". Pero, con el fin de derrocar este tópico (y otros muchos), es por lo que existe la Mostra de Dones. Las mujeres excepcionales existen y, lo que es más importante, han existido. Y es fundamental hacerlas visibles para que las futuras niñas, jóvenes, mujeres y ancianas tengan referencias reales en las que reflejarse.
Especialmente dos nombres fueron los que la Mostra rescató de las sombras del silencio: la escultora Louise Bourgeois y la cineasta Marie Menken, a quien dedicaron un completo monográfico.
El documental Louise Bourgeois: The Spider, the Mistress and the Tangerine (Louise Bourgeois: La arena, la amante y la mandarina, 2008), codirigido por Marion Cajori (fallecida antes de ver acabada la película) y Amei Wallach, hace balance de la obra y vida de la escultora parisina, afincada en Nueva York. Interpelando directamente a la propia Bourgeois, el documental analiza su peculiar estilo plástico y de qué forma la acogieron en la capital del arte contemporáneo. A sus 97 años de edad, sin perder un ápice de su descaro, nos explica cómo trabaja los materiales, cómo concibe los espacios y el trato que ha recibido por parte de otros artistas, curators, discípulos, etc.
Y el documental de Cajori y Wallach explone con claridad estos aspectos de la artista: desde su concepción organicista de la obra, que le lleva a tener presente la espiral (que se forma al escurrir la ropa en los lavaderos) frente a las esculturas fálicas de Brancusi; la monumentalidad de sus esculturas, por entre las que se introduce y pasa la gente; hasta su testimonial figura femenina en los encuentros entre artistas que guardan para la memoria las fotografías en blanco y negro. Con todo, Bourgeois es un ejemplo de creadora y mujer pública que, precisamente por su excepcionalidad, debe tenerse presente.
Respecto al monográfico sobre Marie Menken, la Mostra invitó a la teórica Nicole Brenez para que desentrañara el papel que jugó la directora, actriz y pintora en las vanguardias estadounidenses de entre los años 50 a 70 del siglo pasado. Definida por Brenez como modesta, tanto por su personalidad como por cómo se acerca a su trabajo (llegando a borrarse de sus obras), Menken vivió a la sombra de hombres de renombre como Andy Warhol, Kenneth Anger, Tennesse Williams, Jonas Mekas y de su marido, el poeta y también cineasta Willard Mass.
La mostra programó una amplia selección de los cortometrajes que realizó Menken que, sumados al documental Notes on Marie Menken (Notas sobre Marie Menken, 2006) de Martina Kudáček, nos permitió aproximarnos a su influyente estilo. Trabajando fundamentalmente con el single-frame y el stop-motion, esta mujer corpulenta realizó (como se recoge en el catálogo de la Mostra) "poemas visuales, refulgentes y veloces, a menudo irreverentes, pero mayoritariamente concebidos desde una visión panteísta que celebra la belleza del mundo".
En la presentación del monográfico, Nicole Brenez expuso las cuatro constantes en la obra de Menken. En primer lugar, el material, teniendo el control absoluto sobre todo lo filmado al haber creado su propia productora, Griffin Films. En segundo lugar, el minimalismo iconográfico, siendo sus películas "breves poemas visuales centrados en un motivo. Normalmente, motivos modestos (por ejemplo, un árbol de navidad); otras veces, no tanto" (caso de la Alhambra de Granada, en el corto Arabesque for Kenneth Anger / Arabesco para Kenneth Anger, 1961).
También resalta Brenez el carácter descriptivo de los filmes de la cineasta, definiéndolos como una "cartografía estética". La forma con que Marie Menken trabaja la descripción es excepcional ya que, al no filmar un único motivo (tal cual un nosferatu, que se apropia de los objetos, convirtiendo un motivo elemental en algo monumental), consigue "aligerar los fenómenos al encuadrarlos". "La descripción [de Marie Menken] permite captar todos los aspectos". Y esto lo logra mediante tres características estilísticas: a) el movimiento, filmando como una danza visual (caso del corto de 1957 Glimpse of the garden / Ojeada al jardín, en el que simula el movimiento de un pájara volando sobre un jardín de flores); b) desencarnar el motivo, mediante el uso de la luz o el movimiento, consiguiendo suprimir los rasgos para captar lo más abstracto, los trazos; y c) las panorámicas seguidas, cual "caricias técnicas que llegan a ser atributos estéticos" -prosigue Brenez- "que responden a una necesidad febril de aprehender lo que hay ahí", y no tanto una forma a través de la que captar el ritmo y la velocidad. Como ejemplo, la autora francesa menciona el citado Arabesque..., película consistente en "un gesto efectivo, no una demostración técnica". Por último, la cuarta constante en la obra de Menken es la exploración técnica-visual continua, que lleva a que sus películas tanto puedan ser proyectadas como expuestas. "Porque, en sus fotogramas, hay mucho más de lo que se puede ver", concluye Brenez.
...porque aún cuesta entender qué es el género
La sección temática de esta 17ª edición se denominó EL SEXO DE LOS ÁNGELES. Podríamos pensar que el tema de las diversidades afectivas y sexuales, hoy día, ya no son un asunto prioritario. Sin embargo, los medios de comunicación, el cine y la televisión, en su mayor parte, contribuyen a la confusión en pro, bien del morbo, o por continuar reproduciendo los valores tradicionales.
¿Y qué valores son éstos? Pues los que se promueven y extienden son una masculinidad asociada al poder, la autoridad, la fuerza, la competición, el riesgo; y una feminidad delicada, sensible, sumisa, frágil, dependiente. Karin Michalski y Sabina Baumann sacan a flote el tema en Working On It / Trabajando en ello (2008). A través de conversaciones y entrevistas, este documental va planteando interrogantes sobre nociones tan difusas (y no menos estereotipadas) como el sexo y el género.
La forma más simple de establecer la sexuación de una persona suele hacerse por su aspecto fisiológico y anatómico. Sin embargo, no hay que olvidarse de la variable cerebral, por la que el individuo se siente hombre o mujer (independientemente de la orientación del deseo hacia la que dirija su satisfacción sexual); del sexo que se asigna al recién nacido, que influirá en sus actitudes y comportamientos; ni del sexo psicosocial, que comporta la socialización en función de los roles sociales.
Precisamente, sobre el proceso de sexuación psicosocial versa el documental Tu seras un homme, ma fille / Tu serás un hombre, hija mía (2004), de la realizadora francesa Agnès Bert. Centrada en una comunidad agrícola albanesa, Bert analiza la adquisición del rol masculino por parte de cuatro mujeres que, a causa de la muerte del padre y/o los hermanos, han tenido que asumir el papel de cabeza de familia. Así, por una parte, se pone en entredicho la tradición, como excusa para regular las relaciones sociales. Pero también es un ejemplo de cómo unas mujeres, debido a unas circunstancias concretas, se apropian de unas actitudes atribuidas al género masculino, en este caso la autoridad y el poder, para zafarse del rol asignado de subordinación que se impone al resto de mujeres de la población.
El caso que expone Bert no es excepcional. Líneas más arriba ya comentamos la reacción de la mujeres húngaras de Nagyrev, retratada en The angel makers / Los fabricantes de ángeles (2005), ante la posibilidad de retornar a una situación sumisa respecto de los hombres. De ahí la importancia de no tratar estos ejemplos como situaciones excepcionales. Sino darse cuenta de que el detonante de ambos casos, es la constricción social respecto a unos modelos que son característicos de cada sociedad y época y que, por tanto, pueden ser modificados.
Desde Albania a Hungría, pasando por la España de democracia incipiente de Arròs amb llet / Arroz con leche (2008), la actual Corea de Die Koreanische Hochzeitstrhuhe / El baúl de novia coreano (Ulrike Ottinger, 2008), o el presente dogmático del Irán que recoge Rough Cut / Corte en seco (Firouzeh Khosrovani, 2007) son distintos ejemplos de disfunciones sociales que en gran medida (pero no exclusivamente) padecen las mujeres. (Y no vayan a creerse que el modelo democrático de "libertad" que difunde el mundo anglosajón vaya por muy diferente camino. Educar a las niñas para ponerse sexys, como si salieran defectuosas de fábrica; e inculcar a los niños la competitividad y la violencia, además de enseñarles a aceptarse tal cual son, sigue siendo un modelo patriarcal, aunque esté disimulado por la industria del consumo).
Otra línea de acción de la sección EL SEXO DE LOS ÁNGELES, además de abordar los roles de género, fue el deseo sexual de las mujeres. El largometraje de ficción Mädchen in unifom / Chicas en uniforme (Leontine Sagan, Carl Froelich, 1931) narra la historia de amor de una joven interna por una de las institutrices del internado en el que ha ingresado. Es decir, fijándonos en la fecha de rodaje, esta película es en sí misma un documento histórico de la libertad con que, en una época precedente, se toleraban las relaciones lésbicas. Porque lo habitual en la actualidad, en que la sexualidad de las mujeres sea tabú y, más aún, si se trata de una relación entre mujeres.
Claire Simon ya lograba, con Les bureaux de Dieu / Los despachos de Dios (2008), algo tan excepcional en los audiovisuales como es el hecho de que las mujeres hablen de su sexualidad y sobre la planificación familiar. Sin embargo, no es extraño el tono humorístico con que la estadounidense Amy Neil se pregunte en Just Me? / ¿Sólo yo? (2007) si ella es la única lesbiana dentro de la extensa familia. Así, revisando las fotos de reuniones, a la vez que haciendo memoria para ir atando cabos, va descubriendo más de un y una acompañante de su bisabuela y otros parientes que oficialmente eran solteros.
Pero sin duda, quien tuvo menos complejos a la hora de abordar la sexualidad de las mujeres fue la joven Anne Sewitsky. Con Oh, My God! / ¡Oh, Dios mío! (2008) Sewitsky se suma al juego de tres preadolescentes que, a modo de juego, se inician en la sexualidad según los estereotipos que reciben sobre lo que supuestamente es el orgasmo femenino.
El balance del público
Tras todos estos motivos que justifican con creces la existencia de la Mostra de Dones, poco más queda por comentar. Obviamente, quien haya llegado hasta este punto y espere un palmarés, que premie a las películas ganadoras, poco ha comprendido de la idiosincrasia de la Mostra. Porque, poder disfrutar de todos estos largometrajes, cortometrajes, documentales, ficciones, encuentros, talleres, etc. es, en sí mismo, todo un privilegio. Y así lo ha considerado el numeroso público que, como decíamos al principio, se acercó a las distintas sedes de la Mostra.
El 21 de agosto la Mostra de Dones cerró la 17ª edición, ya pensando en el próximo año. No hubo premios, como corresponde a una muestra (que no festival competitivo) de cine.
Aunque hubo las menciones del público al mejor documental, que correspondió a Les plages d´Agnès, de Agnès Varda; a la mejor ficción, que recayó sobre Home, de Ursula Meier; y mención en cortometrajes fue a parar al trabajo de Antonia San Juan A las 11.
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17ª Mostra internacional de films de dones de Barcelona (2): balance







