imprimir
PARADIS NOW  
 
Título orginal: Paradise now
País, Año:

Palestina, Holanda, Francia y Alemania, 2005

Género: Drama
Dirección: Hany Abu-Assad
Intérpretes: Kais Nashef, Ali Suliman, Lubna Azabal, Amer Hlehel, Hiam Abass, Ashraf Barhouf
Guión: Hany Abu-Assad, Bero Beyer, Pierre Hodgson
Producción: Bero Beyer, Roman Paul, Hengameh Panahi y Gerhard Meixner
Fotografía: Antoine Héberlé
Música: Tina Sumedi
Montaje: Sandor Vos
Duración: 90 minutos
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alegato contra el absurdo

Paradis Now no es una película política al uso porque no se atrinchera a defender contra viento y marea una postura ideológica; pero sí que es, en cambio, una película ética que reflexiona sobre las consecuencias sociales de los tiras y aflojas dialectales que hacen los dirigentes de las instancias de poder (las cuales no son estrictamente “políticas”) y que terminan por influir en el modus vivendi de la gente de la calle.

Coproducida con capital holandés, israelí, germano y francés, Paradis Now relata los preparativos de dos jóvenes palestinos, Khaled (Ali Suliman) y Said (Kais Nashef), que están dispuestos a inmolarse en un atentado suicida para, quizás, acabar convirtiéndose en héroes/mártires, para luchar contra la ocupación israelí, para limpiar el nombre de la familia, por orgullo personal. ¿Cuál es el motivo que puede tener un joven para dar su vida matando a otros civiles que considera sus “adversarios”? Ésta es la pregunta a la que parece tratar de dar respuesta Hany Abu-Assad (director y coguionista) siguiendo con su cámara los pasos, los sueños y las angustias de ambos jóvenes durante un par de días clave.

Es un acierto de guión dividir la historia en tres partes, cada una de las cuales cumple su función. En primer lugar, el estado inicial, cuando se hace la presentación de los protagonistas mostrando la vida cotidiana que llevan Khaled y Said, haciendo sus chapuzas como mecánicos, riendo con la familia y amigos, y fumando apaciblemente tirados en una de las lomas que rodean la ciudad, es decir, comportándose como cualquier ciudadano anónimo más. Después, los preparativos, momento en que los jóvenes siguen, como si fuera un ritual, el proceso en que se preparan para cometer el atentado: se adecentan, se prestan al ridiculizado aparato propagandístico de la organización (que los utiliza como un peón más en su batalla particular), y les adosan a su cuerpo las cargas explosivas. Finalmente, el intento frustrado de atentado, lo cual abre una vía para que ambos afronten la magnitud (e irreversibilidad) de su acción y se afirmen o retraigan en su posición. Como si fuera un paréntesis en el tiempo, Said tiene la “ocasión” de pasearse por las pobladas calles de Tel-Aviv y experimentar, en momentos diferentes, las sensaciones de poder y de temor que da saberse poseedor de una carga explosiva que, con tan sólo tirar de un hilo, puede destruir la vida a su alrededor, incluyendo la suya.

Con esta estructura argumental, Abu-Assad logra que el espectador (salvando las distancias) se sitúe en la perspectiva emotiva de los jóvenes suicidas y sea el propio público quien cuestione, a cada minuto que pasa Said deambulando en busca de su objetivo, el valor de dicha acción. No se trata, pues, de juzgar las razones de un bando u otro del conflicto palestino-israelí, sino que lo que se pretende es hacer un esfuerzo por comprender los motivos que tienen los jóvenes suicidas para defender su postura con semejante coste vital, llegando a entregar su vida. ¿Tan obstruido está el diálogo que no encuentran otra manera para hacerse escuchar? ¿Es tan difícil ni tan sólo atisbar ese ansiado paraíso de paz?

Sin duda, Paradis Now es una película sobria que da mucho juego para quienes afronten el riesgo de inculcar valores de convivencia.

Daniela T. Montoya