-------------------------------------------------------------------------------

    Título: Nickelodeon
Invierno 2003 numero 33
Edita:
Nickelodeon.. 194 páginas

ADIOS CON EL CORAZÓN
Por Mister Arkadin

Se trata de un adiós anunciado. Su desaparición era cuestión de tiempo. Ahora ya, en este número 33, se confirma el final de una revista que había nacido en 1996. No ha llegado ni a cumplir diez años. Nos entristece su desaparición como lo haría la de cualquier publicación de cine. De todas manera, hoy ante su despedida, hay que pensar en que ha cumplido una misión y que a alguien, o a muchos, ha servido para poco o para mucho. Oficio, colaboradores y estilo no le faltaba.

La revista nació al amparo de la productora de José Luis Garci, la misma que se encarga de producir sus películas o editar sus curiosos, enigmáticos o discutibles libros de cine. O quizá mejor sería decir de cinefília.

La idea con la que nació la revista fue la de reunir a antiguos críticos de cine o compañeros de profesión, que habían trabajado, o venían de hacerlo, en proyectos de ayer o de anteayer. La posterior línea de la revista ha mostrado que eso se cumplió a medias. Porque no sólo se surtió de gente más o menos experta, si eso puede darse, de cine. También por sus páginas corretearon insólitos escritos de personajes variopintos cuya única aportación era su nombre. Cualquier persona era válida si se suponía que podría dar lustre o esplendor a la revista. Los abanderados de tal ilustre cofradía eran admitidos, además, a formar parte de los elegidos cuyos nombres deseaban deslumbrar desde la portada. Una absurda discriminación respecto al resto de los colaboradores.

La revista Nickelodeon, salvo el sentido de unidad de cada número debido a su carácter monográfico de un género, tema, cinematografía o director, era un heterogéneo batiburrillo de críticas, análisis. Quizá se debiera a una falta de coordinación o a un falso sentido libertario en el que todo, o casi todo, es posible. El sentido global de la revista se asemejaba a una especie de cajón de sastre dónde a veces hasta el propio tema motriz resultaba una carga antes que un aliciente. Se trataba de una publicación distinta a todas las otras de cine que existen en el mercado. Y eso tiene su lado bueno y también, en su falsa originalidad, su lado malo.

Garci, que fue el impulsor del proyecto, no lo llevó de manera directa. Bastantes cosas lleva entre manos como para preocuparse también de la revista, aunque este mundillo lo haya vivido desde muy joven. Recordaré que al final de los años sesenta y durante un cierto tiempo fue el jefe de redacción de la revista Cinestudio.

El director de Nickelodeon ha sido durante toda la existencia de la revista Juan Cobos, un hombre que a lo largo de los últimos cincuenta años ha formado parte de varias revistas de cine, como colaborador o como responsable directo de ellas. Fue con Pérez Lozano una de las personas que intervino en la salida de la mítica Film ideal, revista que pasó a manos, en una especie de golpe de estado, de algunos de sus redactores, lo que llevaría a Pérez Lozano a poner en marcha Cinestudio, publicación en la que escribieron entre otros Garci, Mercero, Giménez Rico, Fernando Moreno...  así como también algunos de los que ahora escriben en este Encadenados como José Luis Martínez Montalbán, Carlos Losada o... nuestro director, Adolfo Bellido. Cobos, por su parte, después de la “expulsión” de Pérez Lozano de Film ideal, siguió algún tiempo en esa revista hasta que la dejó para fundar Griffith, nacida con mucho empuje pero que, a pesar de su interés, tuvo una vida muy corta. Creo que ni siquiera llegó a publicar seis números.

No sé si la idea general de cómo debía ser Nickelodeon proviene de Garci o de Cobos. En principio su propuesta era tan válida como otra o aún más ya que con su forma, estructura y bonito diseño (extraño, novedoso) trataba de escaparse al contenido típico y tópico de una revista de cine. Intentó, y en ocasiones lo consiguió, ser distinta a las otras. No se trataba de competir con las (pocas) existentes, sino de hacer otra cosa. Cada número, en principio trimestral, era un monográfico dedicado a un determinado tema u oficio cinematográfico. Se han publicado estudios muy amplios, y en algunos casos detallados, sobre géneros, directores, actores... Algunos han sido excelentes, Otros menos buenos. En general lo que se presumía era superior a lo que se ofrecía. Pero para el recuerdo ahí quedarán los dedicados al western, a Berlanga, a Welles...

Últimamente la revista ya no salía de acuerdo a la periodicidad prevista (trimestral). Salía cuando podía o se podía. Los temas de los monográficos también empezaban a ser, como mínimo, discutibles. Ya me dirán: uno dedicado al teléfono, al tabaco, otro más al deporte... Se sabía que Cobos quería dejar la dirección. Deseaba descansar, dedicarse a él, cansado de estar siempre, o casi, dedicado a los otros. Retrasaba su marcha porque sabía que al hacerse efectiva la revista cerraría. De todos maneras pienso que Nickelodeon no ha bajado la persiana únicamente porque Cobos se haya ido. Se sabe, por su propio diseño y la amplitud, que la publicación era deficitaria. Muchos gastos y pocas ventas. Como Cobos cuenta, en su sentida despedida que es el editorial de este último número, el almacén de la editorial posee aún muchos números antiguos de la revista. Y es que por su extensión el déficit de algunos números ha sido grande. 

Una lastima que las publicaciones a veces se unan a las personas de forma que no se pueda separar una de otra, pero peor es que no se vendan, que propuestas editoriales sugerentes e interesantes no lleguen a ser suficientemente valoradas, ni conocidas por los posibles lectores. Ante este panorama habría que preguntarse si merece la pena meterse en este tipo de empresas, si se debe perder tiempo en escribir de cine. ¿Le interesa a alguien?

Nickelodeon se ha despedido con el número 33. No sé si se ha esperado a tal número para hacerlo. Ya se sabe que Garci es un tanto caprichoso. Aunque la verdad no entendemos por qué en la despedida no aparecen unas líneas de él, que para algo era el promotor-editor. 

En estos 33 números han quedado para la historia buenas ideas, un diseño moderno, algunos artículos excelentes junto a otros demasiado mediocres, escasamente elaborados e incluso inútiles. No dejaré de preguntarme por qué algunas personas que por su nombre o experiencia deberían tener mucho que decir de cine, a la hora de escribir unas páginas en esta publicación sobre tal o cuál cosa no nos hablaban más, es un decir, que del dolor de muelas que tenían cuando vieron una película o de cómo su adicción a tal o cual director proviene de que su madre vio alguna de sus obras cuando estaba embarazada. Todo ello forma parte de la pura bazofia cinéfila de algunos llamados críticos y de la que Garci es un aventajado abanderado, como se demuestra a través de algunos de los libros de cine (?) editados por Nickelodeon.

--------------------------------------------------------------------------------