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AL SERVICIO DE LA GUERRA FRESCA

Por Israel L. Pérez 

Pussy Galore, una de las primeras chicas Bond. ¿Alguien dijo que el primer Bond era serio? Busquen, busquen el significado de "Pussy" en un buen diccionario de inglés...Copiando las formas para perderlas

Muchas son las sátiras, caricaturas, desguaces y repasos a mala leche, condensada o desnatada que se han hecho, y hacen de James Bond. Fragmentos, secuencias, ideas, o momentos, cualquier cosa se toma como unidad para retorcerla en busca de la risa. La particularidad reside en que las aventuras de 007 al nacer de una formula por repetición, con grandes posibilidades de reinventarse, las parodias se acogen lo que les conviene de ese patrón para transformarla en clave de comedia.

Prólogo

A ritmo de sintonía sucedáneo de Los ángeles de Charlie y voz en off a lo Mike Hammer, Torrente nos introduce en su estado actual después de las aventuras corridas en la primera parte. Repentinamente pierde todo su dinero en una apuesta por chulería, por lo que decide volver a luchar contra el crimen, creando una escuela agencia de detectives, a su manera, claro. He aquí el prologo –no convencional, puesto que debería tratarse de una espectacular escena de acción-, justo tras el cual nos apunta, que no dispara; un disparo que si respetara el estándar debería suceder antes del prologo.

En Espía como puedas, el logotipo de la productora abre el juego de la ficción, el audio nos avisa instantes previos de lo que se nos vienen encima: dos golpes de sonido sospechosamente asimilables, ya nos hacen sonreír, ese latiguillo suena demasiado a agente secreto. A falta del disparo de rigor, un iris circular se abre para dar paso a la acción. Mr. T (el negro del equipo A con miedo a volar) conduce un helicóptero que transporta al agente AE 20-40 (Dick Steel interpretado por Leslie Nielsen). Trajeado con un maletín del gobierno norteamericano (por fin un norteamericano será el que salve a los norteamericanos) con las instrucciones pertinentes, se le vuelan papeles al abrirlo, oye una grabación y se lanza en paracaídas. La cinta se autodestruye a los veinte segundos, el helicóptero también.  En su descenso se permite el lujo de ponerse una copa y fumarse un puro. Abajo una maciza le espera para atacar un enclave enemigo. Acción a raudales, al mas puro estilo Leslie Nielsen.

No, no es que estemos ante una parodia de "Rambo". Se trata del genuino agente 007 en su última aventura, "Muere otro día"... aunque resulta ya muy difícil distinguir al original de la copia, el homenaje o la astracanada. La serie se parodia a sí misma.La cabecera

El genérico o títulos de crédito se ha convertido en una de las marcas de la casa. Las dos mismas cintas ejemplifican a la perfección, el trastorno al que se puede someter a la canción creada en exclusivamente para las películas, y el desfile de felices y exuberantes chicas que empuñan fálicas armas mientras flotan en medos acuosos. Santiago Segura amplifica esta situación en busca de la hilaridad, simulando la penetración de su persona en la entrepierna de una señorita, cuando realmente se encuentra colgado de un enorme pistolón en segundo termino; o haciendo que señoritas cargadas de pecho salten haciendo desafiar a las leyes de la gravedad. Imágenes “sexageradas” a ritmo de Raphael cantando “Peligro en Marbella, misión en Marbella”. Revelándonos el contenido de este tipo de canciones, por las que, salvo fans de la serie, no nos habíamos preocupado del significado de sus letras.

De igual modo sucede en Espía como puedas, en la que gracias al subtitulo descubrimos un contenido que serviría para ilustrar cualquiera de las versiones: “Es un hombre de intriga, vive de la emoción / siempre tiene donde ir, y gente que matar / el peligro es su juego y tiene todas las cartas / porque si quieres ganar, tienes que espiar como puedas. / Un hombre de mundo, elegante y discreto / tiene a las mujeres amontonadas a sus pies /  pero el mal acecha y él siempre está en guardia / porque si vas a espiar, mejor, Espía como puedas. / Siempre está ahí cuando la acción empieza a rodar / le da igual que le peguen, y le agarren, y le disparen / y le apuñalen, y le claven las orejas  a la pared. / Se enfrenta a la muerte todos los días, es un trabajo duro para cualquiera / pero tiene horario flexible y tiene un buen seguro dental / por cierto, los rezagados permítanme reiterar que esta película se titula Espía como puedas / La  llaman... / Están viendo... / Es la canción de...”  Tema que viene acompañado de unos fondos acuosos azul, amarillo y verde que son atravesados por siluetas de bellas mujeres que acaban peleándose, por un trompetista, por una mujer obesa que se pede, y diversos objetos: desde un serrucho, un caniche, hasta una percha. En primer término el cantante, que a viva voz nos apela y deleita con su garra musical, hasta que en el esfuerzo final enrojece y le explota la cabeza.

La visita al cuartel general

Tarde o temprano, todos lo agentes se ven obligados a pasar por la oficina para recibir ordenes de M para la nueva misión, flirtear con Moneypenny y visitar a Q. La llegada al cuartel general provoca el cruce de impresiones con la secretaria del jefe, capaz de vacilar al mismísimo Bond, lanzando su sombrero y enganchándolo en un perchero. Como contrapartida lo pude intentar el sucedáneo de espía de rigor, Dick Steel al lanzarlo rompe una vitrina. Jimmy English hace lo propio con su abrigo, cayendo este ventana abajo provocando un accidente. Nada importa. El ambiente está cargado y nadie fuma; a la señorita Chisme (la Moneypenny de Espía como puedas) Dick le comenta sobre las complicaciones burocráticas si: “¿intenta ponerme la cosa dura?” y ella responde que las “normativas son muy rígidas”. Saltan chispas

Se le puede llamar Coquito, Bacterio o Q cada versión tiene el suyo; pero todos inventan y albergan la sofisticación armamentística en sus laboratorios, camuflada en infinidad de cacharros y gadgets. Autos anfibios, lentes especiales, bolígrafos mortales, maquinas del tiempo, transformadores meteorológicos, un ambientador lanzallamas, unas gafas de rayos z para ver a la gente desnuda, o transmisores incrustado en la cabeza. El colmo de este tópico lo escenifica Dick Steel en Espía como puedas, volviendo la situación del revés. Se fija en un maletín e insiste de si se tata de un mini laboratorio criminal móvil, o si al poner una combinación concreta explota, o si su tecnología avanzada... hasta que Coquito consigue convencerle de que sirve para transportar cosas y es un simple maletín.

Comparando este póster con el de las parodias de Bond ("Austin Powers", por ejemplo) ¿cuál pensarían que va en serio y cuál es la parodia?Otros menesteres

La inteligencia de estos agentes es insospechable, son capaces de deducir de su acompañante, gracias a su instinto legendario que “Llevas una Snoozer 21 con silenciador de los de la KGB. Refieres el H2O al R2T2. Tu COI es de KO. Sacaste el NDA en la NIU. Cambiaste tu GTI por un BMW. Escuchas los CDs de REM y U2. Y te gustaría ver a JFK junto con BB aliarse con la OPEP. Y pones siempre el rollo de papel higiénico para que salga por dentro” (Espia como puedas) y demostrar la complejidad que entronca su trabajo. Son glamourosos, aunque incitadores al consumismo del que mira, con sus objetos de marca, siempre bien peinados y vestidos de manera impecable. La suficiente exquisitez como para pedir “un milongui ruso con hielo y algo de limón, bien mezclado en copas frías pero no heladas, con dos de esas pajitas rizadas” (Espía como puedas) o agua del grifo removida pero no agitada.

Sus enemigos, y sobre todo enemigas, parece que solo encuentran en el sexo el arma idónea para vencerles, como si no supieran que están curtidos en mil batallas. Aunque existe la excepción, el plan tramado contra Austin Powers en la segunda entrega: en el que el Dr. Maligno manda a Gordo Cabrón a un momento del pasado en el que Powers se encontraba crionizado y -en lugar de matarlo- robarle lo que denominan, mojo: la libido, la fuerza vital, el rollo que mola. Aunque con mujeres como Marifé Lación, o Maria Unpajote amenazando con “te voy a enrocar” mientras juega una sensual partida de ajedrez, se descubre que el mojo esta en todos nosotros. Los parodiantes y los parodiados están llenos de amor, la tensión sexual se les sale por las orejas y su licencia es más para meter que para otra cosa, o eso creemos, porque ninguno les hemos visto en plena acción, una abstinencia que no les estaría mal empleada para hacerles pagar el machismo de que hacen gala. El brutal sex appeal de las chicas Bond, se dice que alcanza su cima al ver emerger del mar a Ursula Andrews, su imitación de Heather Graham, su homenaje de Halle Berry y nuestro gatillazo con Mike Myers. Una tensión sexual que se pone de manifiesto hasta en el nombre de Dick Steel, algo así como, entrepierna de acero.

Y cuanto peligro tiene esa caterva de enemigos a cual mas maligno, como el Doctor Maligno –que pudo haber ido a la misma facultad que el Doctor No-, cuyo hijo, asiste a desahogarse a un talk-show televisivo y contar su problema:  “mi padre es maligno y quiere dominar el mundo”. Fijación que también tiene el General Rancor, con ambos brazos amputados, y usando unos mecánicos con modelos intercambiables. Como la mala leche de Spinelli otro malo malísimo. Todos ellos fuerzan a que sus subordinados rían las  (des)gracias que provocan, y sonrían con ellos obligatoriamente como muestra de fidelidad y respeto. Estos segundos de a bordo, pueden ser un clon perfecto solo que la octava parte de tamaño del original, como Mini-yo (en la serie seria hubo un enano llamado Nick Nack). O también un don nadie, un simple Numero 2, siempre y cuando lleve un parche en un ojo ( así es en Operación Trueno y Austin  Powers). Todos amenazan con armas de destrucción masiva, en busca de dinero y poder, ansias que les puede llevar a preguntarse, como le sucede al Dr. Maligno “¿Por que ganar trillones, pudiendo ganar, billones?” .

Los familiares cercanos

Por unas cosas u otras, en función de diferentes factores hay películas mas cercanas a la saga original. Sin embargo dos son las que tienen un lugar privilegiado y se mencionan, eso si entre paréntesis, como películas extraoficiales y no como parodias. Su rasgo diferenciador: se hicieron a partir de las novelas de Fleming y contienen a todos sus personajes.

Connery se había empeñado en decir "nunca jamás". Los productores y un cheque le convencieron de que "nunca digas nunca jamás".Nunca digas nunca jamás (Irvin Kershner, 1983)

Se estrenó el mismo año que Octopussy, compitiendo por la taquilla con el mismo personaje Roger Moore, y Sean Connery, con lo que ello suponía. El título que recibe esta versión de Operación Trueno, hace referencia a la constante negativa de Connery por encarnar de nuevo a Bond. Así mismo, esto queda plasmado al final, cuando Connery está en el jacuzzi con Kim Basinger, y llega Rowan Atkinson (Mr. Bean) para preguntarle si volverá al servicio, Bond la besa a la chica, guiña un ojo mirando a cámara y responde: “nunca mas”, cerrándose el iris con el que había empezado. Un comienzo que condensaba el prologo y el genérico, canción incluida; arrancando desde un panal conformado por grafías de 007, adentrándonos en la imagen a través de uno de los ceros. Un inicio que mediante un simulacro plantea su pretensión de alternativa, todo el prologo propuesto culmina con la muerte de Bond, nos engaña ya que nada mas se trataba de un entrenamiento.

El famoso agente secreto, en esta versión, se encuentra harto de ensayos y menospreciado por el nuevo M, debido a su madurez. Lo que se traduce en el personaje en una ironía mas acentuada, unas dotes de seducción ligeramente oxidadas, y mayor picaresca debido a la veteranía. Tanta como para que su primer encargo sea visitar una clínica de reposo para ejercitarse y nutrirse correctamente. Al hacerle una análisis una enfermera desde el otro extremo de la habitación, le pide que llene el recipiente, a lo que responde “¿Desde aquí?” ; ese es el tono que marca la cinta, incluso esa orina le sirve posteriormente para zafarse de un enemigo al lanzársela a los ojos, sorprendiéndose de su devastador efecto. Q, con nostalgia, le recuerda a Bond sus especialidades “Gracias a Dios que está de vuelta, ahora tendremos la cuota de sexo y acción que veníamos precisando”. Convertir la típica partida de bacarrá en un juego de barquitos por una de barquitos tecnológicos con descargas eléctricas para el perdedor y que Bond no dispare en toda la película, son otros de los elementos que la aproximan mas al pretendido remake en clave de comedia sin demasiados aspavientos, y la separan de su verdadera identidad: ser una más de la saga, la gemela de Operación Trueno.

Aunque en su día fue un completo fracaso (en aquella época había que tomarse en serio al señor Bond), hoy se la mira con otros ojos.Casino Royale (Val Guest, Kenneth Hughes, John Huston, Joseph McGrath, Robert Parrish, 1967)

Fue la primera obra de Fleming sobre James Bond, escrita entre 1952-53, tuvo una versión televisiva en el 54, y la parodia que aquí comentamos en el 67. Cuando Albert Broccoli intentó hacerse con los derechos era demasiado tarde, ya era un proyecto cinematográfico. Casino Royale se transformó en una disparatada comedia debido a que no se pudo contar con Sean Connery para el papel protagonista. Aunque en su día fue un completo fracaso en taquilla, hoy en día se mira con otros ojos. Sólo por la cantidad y calidad de los nombres implicados, merece cierto respeto.

Aunque sobraban las presentaciones, los créditos se lucen por todo lo alto; las letras iniciales de los nombres de sus protagonistas son enormes para poder albergar su imagen en el interior y verificar su presencia. Un genérico adornado con las omnipresentes y pegadizas piezas de Burt Bacharach. El sosiego es la nota dominante de entrada, pero no tarda en acelerarse progresivamente. Se reúnen los máximos mandatarios de las altas esferas del espionaje mundial para intentar recuperar al “mejor espía de la historia”, que se retiró cuando estaba en la cima, por la muerte de su amada Mata-Hari. “Parecen espías de película” les recrimina Bond cuando le visitan, por las armas ocultas que incorporan.

Los disparates engordan golpe de barbaridad, James Bond (David Niven) se debe a su amada, enamora a todas pero él se mantiene casto. Moneypenny ingresó en un convento, ahora se encarga de sus funciones su hija. En el Caribe, a punto de ser fusilado, se encuentra el sobrino, Jimmy Bond (Woody Allen) que a la postre será el jefe de la organización enemiga debido al bloqueo psicológico que tiene por la admiración hacia su tío. Pretendiendo destruir a todo hombre que mida mas de un metro sesenta. Cuando Mata-Bond - de tal palo tal astilla-, se va a Berlín, es insuperable la representación de la frontera entre la zona Este y la Oeste, donde entran en conflicto el rojo y el azul, las diferentes músicas, con el garito El ángel azul al Oeste y al Este la escuela de baile Mata Hari (o “escuela de espías sin discriminación política”) de tintes expresionistas. Las situaciones se desfasan. El pseudo Bond interpretado por Peter Sellers utiliza gafas porque le gusta ver a quien mata, es un especialista en bacarrat que ha de vencer a Le Chiffre, un tramposo y prestidigitador de casino, igual de mago que aquel que lo interpreta con una cámara en la mano. La tortura que le propician a Sellers roza el surrealismo: elegir la vencedora de un concurso de belleza y ser martirizado por un puñado de gaiteros. La exageración del invento y la tecnología del enemigo queda patente en un OVNI que irrumpe en Londres y rapta a Mata-Bond. Y la trastienda del Casino Royale, donde retienen a todos los agentes, podríamos decir que se trata de un recinto pseudofuturista psicodélico.

Multigenérica, multidisciplinar, combina todo lo que tiene a su alcance: viajes por el mundo, espías internacionales... Todo vale, la rotura de normas es absoluta; y reina el caos, la hibridación y el destrozo de la convencionalidad. Un desenlace dirigido a una gran fiesta final, un hilarante guateque de mezcolanza total. Las ayudas internacionales vienen de todo tipo y lugar, vaqueros del lejano oeste, por supuesto los indios -con 007 pintado en la frente, cayendo desde el cielo usando sus tiendas de campañas como paracaídas-, dos focas, una mujer bañada en oro, una policía en blanco y negro extraída de las películas de Chaplin, y un hombre bomba. Resulta imposible pensar otro final, ese casino es un polvorín, y lo menos que le podía suceder es que explotara.

Si la dirección es a diez manos el guión ni se sabe, aunque se cita que a partir de la novela de Ian Fleming, los guionistas oficiales fueron Wolf Mankowitz, John Law y Michael Sayers; mientras que sin acreditar estan: Woody Allen, Val Guest, Ben Hecht, Joseph Heller, Terry Southern, Peter Sellers y, Billy Wilder el cual dice que puede que sugiriera en alguna ocasión la presencia de varios bonds. Y varios bonds hubieron, casi tantos como en el mercado cinematográfico.

Está visto que James Bond nació en, por y para la guerra fría, pero esos fríos ya pasaron, dando paso al fresco. Hoy la guerra es la de hacer caja, y cualquier artimaña es valida. La frescura no es ser innovador, sino ganar más haciendo lo menos posible y explotar cualquier filón que se presente. En fin, esto no es serio, es serial. Clon, James Clon. Al servicio de la guerra fresca.

  

 

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