Hable con ella (2)
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Poca confianza en el espectador

El director manchego ha buscado una forma de expresarse de manera distinta, con más intimismo.Fruto del deseo de Almodóvar de renovarse tras más de veinte años de carrera o fruto de El Deseo S.A. de subsistir a las presiones que supone afrontar un proyecto tras Todo sobre mi madre, se aprecia en el último filme del director manchego un afán de expresarse de una manera diferente. O, al menos, un intento de realizar una película más íntima, más cercana. Consciente o inconscientemente, las otrora protagonistas de sus películas como Marisa Paredes y Cecilia Roth son ahora figurantes en alguna escena del filme y las apariciones de Loles León y Chus Lampreave, con sus bromas y chistes que tan bien funcionan, quedan como anécdotas dentro de la narración.

Este nuevo elemento diferenciador en la obra del oscarizado director se revela particularmente claro en el trazo de la escritura del film, tanto en lo que concierne a la construcción interna de los personajes como a las relaciones que se establecen alrededor de ellos. De entrada, los temas que el film aborda son innumerables respecto a otras películas de Almodóvar: la incomunicación entre las personas, el dolor de la soledad, el valor de la amistad, la necesidad de ser amado más allá de una dimensión física, la entrega y el sacrificio, la lucha entre lo real y lo imaginario (el deseo), el presente y el pasado,  la oposición entre la masculinidad y la feminidad, e incluso, el optimismo.

Y todo esto recae principalmente en los personajes de Benigno (Javier Cámara) y Marco (Darío Grandinetti), mediante el diálogo (o los silencios) con los personajes femeninos que no pueden hacerlo (precisamente ellas, que su trabajo era comunicarse a través del toreo y la danza con su Los actores son uno de los elementos mejor tratados en esta ocasión. cuerpo, con sus gestos, con sus formas), y ambos (Benigno-Marco) se convierten en el armazón de una serie de relaciones de igualdad/oposición que se crean entre los diferentes personajes: Benigno y Marco representan la parte femenina y masculina del hombre, mientras Alicia (Leonor Watling) y Lydia (Rosario Flores) son también, en cierta manera, una representación de feminidad y la masculinidad; Marco, el experto en mujeres, es precisamente quien más problemas tiene para comunicarse con ellas, mientras Benigno se muestra mucho más desenvuelto; el personaje que con más ahínco busca el amor (Benigno) es el gran sacrificado, para que al final Marco puede vivir su historia de amor con Alicia; frente a la imposibilidad de comunicarse con ellas, Marco y Benigno establecen un vínculo especial entre ellos. Siempre, eso sí, bajo la óptica del (excesivo) dramatismo a las que nos tiene acostumbrando Almodóvar.

Esta escritura tiene su transposición en la pantalla con el estilo habitual de los últimos filmes de Almodóvar, no hay aquí ruptura con el pasado pues la obra del director de Átame ha ido evolucionando, poco a poco, y sus imágenes siempre han sido cuidadas (no en vano se ha sabido rodear La presencia de un gran operador, como Aguirresarobe, da a la película un acabado de primer orden. desde el principio de muy buenos operadores como Alcaine, Fernández, Mayo, Beato y ahora Aguirresarobe) adoptando aquí un estilo transparente (primeros planos, lentas panorámicas) que alterna con suaves cambios en el tiempo (flash-backs, elipsis) y donde se observa cierta domesticación en el tratamiento de la imagen, pues aunque la historia analizada tal cual es fuerte, lo que el espectador ve es muy delicado. Así, hace años Almodóvar hubiera filmado la escena cercana a la necrofilia directamente (como hizo, por ejemplo, en la comentada escena de la violación en Kika), ahora, se inventa un corto mudo para que actúe como elipsis y no mostrar las imágenes. Y parece que es en esta forma de llevar las ideas a las pantalla donde menos riesgo asume el director, o donde menos confianza tiene en que el público entienda el filme pues continuamente hay referencias a explicar las imágenes (bien con diálogo, bien con texto), y ejemplos los hay en todo el filme. Por ejemplo, cuando se realiza un flash-back donde se cuenta el principio de la fijación de Benigno por Alicia, Almodóvar empieza el plano con un zoom hacia la cara de Alicia, muy cercano a su piel, y monta las imágenes del pasado (Alicia en la academia de danza), esto que está muy dado cinematográficamente, Almodóvar lo remarca con un cartel ("cuatro años antes"); lo mismo ocurre en la preciosa escena de Caetano Veloso, donde claramente se ve que es un sueño de Marco, pero que el director lo remarca mediante el diálogo diciendo que se ha dormido; en la escena final, cuando aprovechando el espacio que ofrece el cinemascope vemos a Marco y a Alicia en las filas del teatro unidos en un solo plano, y las imágenes nos introducen en ese posible futuro optimista para Marcos y Alicia, Almodóvar vuelve a insertar el texto en la pantalla. En definitiva, poca confianza en el espectador o poca confianza en sus imágenes, un error en cualquier caso.

Luis Tormo

HABLE CON ELLA

Título Original:
Hable con ella
País y Año:
España, 2002
Género:
DRAMA
Dirección:
Pedro Almodóvar
Guión:
Pedro Almodóvar
Producción:
El Deseo. SA
Fotografía:
Javier Aguirresarobe
Música:
Alberto Iglesias
Montaje:
José Salcedo
Intérpretes:
Rosario, Leonor Watling, Darío Grandinetti, Javier Cámara
Distribuidora:
Warner Sogefilms
Calificación:
No recomendado menores de 13 años

 

 

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