Principal
Arriba

Coppola-Filmografía
La santísima familia
Los padrinos
La conversación
El chico de la moto
Apocalypse now
Cotton Club

COTTON CLUB

Por Pablo Ferrando García

 

Pese a su mezcla de géneros, en el fondo estamos ante un musical que intenta recuperar el espíritu de la época clásicaSe trata de una superproducción cuyo presupuesto ha superado los cuarenta millones de dólares. Cifra que sorprende si se sabe que Coppola se había arruinado con los Zoetrope Studios tras dirigir sus últimas.

Con este filme Coppola se ha propuesto recuperar el éxito perdido durante sus últimos años. Y para ello ha recurrido a dos intérpretes en boga como son Richard Gere y Diane Lane como medio de producción para el filme.

William Kennedy, Francis Ford Coppola y Mario Puzo han elaborado el guión. Tratando de evocar una época concreta (finales de los años veinte y principios de los treinta) en el barrio de Harlem, en Nueva York, a través del Cotton Club, local histórico donde se reunieron los más celebres personajes del cine (en la película muestran a Charles Chaplin, James Cagney y Gloria Swanson), del mundo de la música (Duke Ellington) y también del mundo de los gangsters.

Todo ello lo ha reflejado tratando de hacer un guiño cómplice con el espectador. Ahora bien, el filme relata una doble historia: la de un trompetista que tiene un hermano involucrado en el mundo de la mafia y por ello el protagonista, involuntariamente, se verá inmiscuido en ese mundo.

El segundo relato que Coppola contará en imágenes es una doble relación amorosa: entre el protagonista y una camarera y entre bailarín negro de claqué y una cantante mulata, una forma -ésta última- de dar testimonio de las absurdas contradicciones de una sociedad discriminatoria y racista ante el distinto color de piel.

Juntando estas dos simples historias y con la dependencia de los personajes provenientes del mundo de los gángster, la película recrea la atmósfera de los años de la depresión económica por medio del espectáculo. Y por encima de toda esta macro-espectacular puesta en escena, el director mezcla, durante el transcurso del filme, diversos números musicales (siempre filmados sobre el principal escenario del Cotton Club) y alarga el metraje que supera las dos horas hasta que hace desfilar a todos los personajes aparecidos en la película en un elocuente número musical que asombra por los efectos de trucaje realizados, un verdadero “tour de force”, casi inexplicable para el espectador medio, incluso para muchos críticos. En él los escenarios van desapareciendo como por arte de magia transformándose en otros sin apenas darse cuenta. Es, dicho de otra manera, la pirueta final de Coppola, constituyendo el último intento para recuperar su aureola perdida.

De todas formas, aunque el filme posee una sólida construcción, el argumento es a todas luces superficial y sin que ningún momento haya pretendido transgredirlo en algo más comprometido. Cotton Club  va de gángsters pero en absoluto es de gángsters. Tampoco es de amor aunque lleve consigo dos historias de amor. Es fundamental y esencialmente un musical, pues cuando concluye un número musical, el filme, sin interrumpir la excelente música empleada, avanza con una sutil fluidez.

Coppola es un innovador de la técnica cinematográfica, pero es un narrador -por decirlo de alguna manera - poco imaginativo, vulgar e intranscendente. Un cinéfilo nostálgico que disfruta añorando aquella época gloriosa del mundo del espectáculo.

(Publicado originariamente en la revista del Cine Club COUL de la Universidad Laboral de Cheste. ENCADENADOS.)

 

 

Volver al SUMARIO Página ANTERIOR Página SIGUIENTE Ir a la ÚLTIMA PÁGINA