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David
Mirking en las funciones de director de éste filme, no se puede decir que
fuera un motivo para saltar de alegría. Su primera película había sido
la vulgar Rommy y Michelle. Para
mayor inquietud, procede de la televisión. Todos sabemos lo que eso
significa. Pues bien, donde menos se espera nos podemos encontrar una
pequeña diversión, sobre todo por comparación con las pésimas películas
(múltiples españolas) que nos invaden en este caluroso verano.
Las
seductoras es una comedia cocinada con ingredientes clásicos. Pocas
sorpresas en su desarrollo, personajes bien dibujados y actores
extraordinarios. Aquí radica, quizás, el pequeño perfume que exhala la
película. Sin actores como la Sigourney Weaver o Gene Hackman (en un
papel auténticamente delirante) el filme probablemente sería
inaguantable. Ayuda también la música, que juega incluso con la propia
imagen para proporcionar algún “gag” culto: la canción de los
Beatles cantada por la protagonista en el restaurante ruso.
Con todo, es más lo que
se adivina que lo visionado. ¿La culpa? Igual que siempre en el actual
cine norteamericano: la inexistencia de un guión elaborado con lógica
narrativa. Interesan las situaciones en sí y no importa (aparte de las
diferentes “sorpresas”) ni la conclusión de las diferentes anécdotas,
ni el lógico funcionamiento o existencia de los distintos momentos.
Ejemplos varios: lo forzado de la continua pérdida de “bolso” de Lowe
Hewittt, la salida de la misma actriz continuamente del hotel donde
“aparentemente” se restablece de sus “heridas” o el final de la
historia de Hackman (inconcluso porque los guionistas no saben cómo
llevar hacia delante su propia imaginación). En esos momentos, en los que
está presente ese gran actor, la película sube muchos enteros. Grandioso
Hackman.
Hay gags muy conseguidos,
sorpresas (cambios inconcebibles del guión), un ritmo rápido, y hasta
una historia de amor tópica como ella sola. Menos mal que la sorpresa
final elimina el empalagoso pastel que la hija (en el filme) de la Weaver,
nos obliga a ingerir en el final previo.
Sin duda la película está
llena de referencias cinéfilas incluso en el propio argumento (cercano al
de Dos seductores), y a chistes que intentan parodiar la realidad. Nada
más cerca de la comedia clásica que el equívoco por el equívoco y esa
es la ley de este, a ratos, divertido filme. Entre los personajes
secundarios (hay también otros excelentes como el adinerado hijo de
“mamá”) no podemos silenciar al ama de llaves de Hackman, una especie
de réplica del personaje de la Rebeca
de Hitch.
No es una gran película,
incluso se para en algunos momentos, pero al menos, en su modestia, se
deja ver. Lástima que un filme como este no hubiera caído en las manos,
en su mejor época, de, por ejemplo, Blake Edwards.
Mr. Arkadin
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HEARTBREAKERS
Nacionalidad:
Estados Unidos, 2001.
Director:
David Mirking.
Argumento
y guión: Robert Dunn, Paul Guay y Stephen Mazur.
Intérpretes:
Sigourney Weaver, Jennifer Love Hewitt, Ray Liotta, Gene Hackman, Anne
Bancrofft
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